Glaciar Thwaites: el plan para construir un muro submarino que frene el aumento del nivel del mar
Ingenieros proponen instalar una barrera flexible de 80 kilómetros frente al glaciar más vulnerable de la Antártida para reducir su deshielo acelerado
CIUDAD DE MÉXICO.- El glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental, se ha convertido en uno de los puntos más vigilados por la comunidad científica internacional debido a su rápido deterioro. Este enorme cuerpo de hielo, que drena una cuenca comparable al tamaño de Gran Bretaña, ya es responsable de aproximadamente el 4% del aumento anual del nivel del mar.
Ante el riesgo de que su colapso provoque un incremento global de hasta 65 centímetros en los océanos, investigadores y especialistas en ingeniería exploran una intervención sin precedentes: instalar una barrera submarina para frenar el deshielo desde el océano.
De acuerdo con información difundida por el Heraldo de Méxiico, existen proyectos científicos internacionales gestionados por equipos de investigación del British Antarctic Survey y el Korea Polar Research Institute, los cuáles buscan impedir que el agua cálida del océano continúe debilitando la base del glaciar. La propuesta se encuentra en etapa de análisis técnico y busca ganar tiempo mientras el mundo enfrenta el problema de fondo: el cambio climático.
Tal vez te interese: Influencer está varado en la Antártida chilena desde junio, tras aterrizar su avioneta sin autorización
Por qué preocupa el glaciar Thwaites
El glaciar Thwaites es considerado uno de los más vulnerables del planeta. Su importancia radica en varios factores:
- Actúa como una especie de “tapón” que mantiene estables otras masas de hielo cercanas.
- Su deshielo ya contribuye al aumento del nivel del mar.
- Si llegara a colapsar por completo, el aumento del nivel de los océanos podría alcanzar alrededor de 65 centímetros.
Un incremento de esta magnitud podría provocar inundaciones permanentes en zonas costeras, afectar ciudades portuarias y desplazar a millones de personas en todo el mundo.
El problema principal ocurre debajo del glaciar. Corrientes de agua oceánica relativamente cálida se infiltran bajo la plataforma de hielo y derriten su base, especialmente cerca de la llamada línea de apoyo, el punto donde el hielo deja de estar asentado sobre roca y comienza a flotar.
La propuesta: una “cortina” submarina para bloquear el agua cálida
Para reducir ese proceso, un grupo internacional de ingenieros ha planteado construir una barrera submarina frente al glaciar.
La idea consiste en desplegar una cortina flexible anclada al lecho marino que se extendería a lo largo de unos 80 kilómetros. A diferencia de un muro rígido de concreto, la estructura estaría hecha con una tela técnica reforzada de aproximadamente 152 metros de altura.
Su función sería actuar como un escudo que desvíe las corrientes de agua cálida antes de que entren en contacto con la base del glaciar.
En términos simples, el objetivo sería:
- Reducir el flujo de agua cálida que llega al hielo.
- Disminuir el ritmo de derretimiento en la base.
- Retrasar el retroceso del glaciar.
Los investigadores consideran esta opción como una medida de contención temporal para evitar que el deshielo se acelere en las próximas décadas.
Un proyecto con enormes retos técnicos y financieros
Aunque el concepto es técnicamente viable, su ejecución enfrenta desafíos importantes. Las estimaciones preliminares señalan que:
- La construcción podría costar entre 40 mil y 80 mil millones de dólares.
- El mantenimiento anual superaría 1,000 millones de dólares.
Además, el entorno donde se ubica el glaciar es uno de los más difíciles del planeta. La Antártida presenta:
- tormentas intensas,
- hielo flotante que puede dañar estructuras,
- y temporadas de trabajo muy limitadas.
Por esa razón, los especialistas planean realizar primero pruebas experimentales en fiordos de Noruega durante tres años, con el fin de estudiar materiales y prototipos antes de considerar una intervención real en el mar de Amundsen, donde se encuentra Thwaites.
Qué están investigando ahora los científicos
Mientras se analiza la viabilidad de la barrera submarina, los científicos continúan estudiando el glaciar para entender mejor su comportamiento.
Equipos del British Antarctic Survey y del Korea Polar Research Institute realizan perforaciones profundas en el hielo utilizando chorros de agua caliente que pueden alcanzar hasta 1,000 metros de profundidad.
A través de estos agujeros introducen sensores que permiten medir:
- temperatura del agua,
- velocidad de las corrientes,
- presión y cambios en el hielo.
Estos datos son clave para comprender con precisión qué ocurre en el punto donde el hielo, la roca y el océano se encuentran, una zona que durante años fue casi imposible de observar directamente.
Tal vez te interese: La influenza aviar H5N1 se establece en la Antártida tras tres temporadas consecutivas y provoca muertes en especies nativas
Una solución temporal frente al cambio climático
Los propios científicos subrayan que esta intervención no resolvería la causa principal del problema.
El calentamiento global, provocado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero, sigue siendo el motor que acelera el deshielo en la Antártida y en otras regiones del planeta.
Por ello, los investigadores explican que la barrera submarina sería una medida de emergencia, diseñada para ganar tiempo mientras los países reducen sus emisiones y desarrollan estrategias de adaptación.
En otras palabras, el objetivo no sería “salvar” al glaciar por sí solo, sino evitar un colapso rápido que podría tener consecuencias globales para las zonas costeras del planeta.
Por qué este proyecto importa para México y el mundo
El aumento del nivel del mar no es un problema exclusivo de regiones polares. Sus efectos pueden sentirse en muchos países, incluido México. Ciudades costeras, puertos, infraestructura turística y comunidades enteras podrían enfrentar riesgos crecientes si el nivel del océano continúa subiendo.
Por ello, el estudio del glaciar Thwaites se ha convertido en una prioridad científica internacional. Su evolución en las próximas décadas podría influir directamente en la seguridad de millones de personas que viven cerca del mar.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados