La OMS clasifica a la variante de COVID-19 BA.3.2 como Bajo Monitoreo tras detectar su reaparición “zombi” en Sudáfrica este 2026, confirmando que aunque obliga a revisar las vacunas KP.2 por su gran escape inmune, los antivirales mantienen su eficacia total
Conozca la variante “Cicada” (BA.3.2) de COVID-19: síntomas, por qué la llaman variante zombi y qué dice la OMS sobre su nivel de riesgo y mutaciones actuales.

La vigilancia epidemiológica global ha detectado el surgimiento de una nueva pieza en el rompecabezas de la pandemia. Se trata de la variante BA.3.2, conocida coloquialmente como “Cicada” (Cigarra), un nombre que responde a su inusual comportamiento biológico: permaneció en un estado de latencia o baja circulación durante un tiempo prolongado antes de manifestarse con fuerza en los registros sanitarios.
Según los reportes oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta variante fue designada como Variante Bajo Monitoreo (VUM) el pasado 5 de diciembre de 2025, tras identificar sus primeras muestras en Sudáfrica.
Lo que hace especial a Cicada no es solo su origen, sino su estructura. A diferencia de las cepas dominantes que han circulado recientemente, este virus pertenece a un linaje que se creía desaparecido desde 2022.
A pesar de su impresionante carga genética, con más de 70 mutaciones, las autoridades de salud envían un mensaje de calma: el riesgo para la salud pública se mantiene bajo y las herramientas médicas actuales, como vacunas y antivirales, conservan su utilidad.
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¿Por qué se le llama variante “zombi” o Cicada?
El apodo de esta variante tiene una explicación científica fascinante. En el árbol genealógico del virus, la mayoría de las variantes recientes descienden del linaje JN.1. Sin embargo, la BA.3.2 es una descendiente directa de BA.3, una rama de Ómicron que dejó de verse en el mundo hace años.
Los analistas sugieren que el virus pudo haber evolucionado de forma silenciosa en un reservorio animal o en pacientes con sistemas inmunes comprometidos antes de volver a saltar a la población general. Este comportamiento de “despertar” tras un largo sueño es lo que le ha valido el comparativo con las cigarras, insectos que pasan años bajo tierra antes de emerger simultáneamente.

Mutaciones extremas y escape inmunológico
La variante Cicada destaca por un nivel de mutación que los científicos califican de extremo. Estas son sus características principales:
- Carga genética: Presenta entre 70 y 75 mutaciones totales respecto al virus original detectado en Wuhan.
- Proteína Spike: Más de 50 de estas alteraciones se encuentran en la proteína spike, la “llave” que usa el virus para entrar a nuestras células. Esto representa casi el doble de lo visto en variantes anteriores.
- Capacidad de evasión: Debido a estos cambios, el virus es muy hábil para esquivar los anticuerpos de infecciones previas o de vacunas diseñadas para cepas pasadas.
Sin embargo, hay una noticia positiva: estudios de laboratorio indican que tiene una menor infectividad intrínseca. Esto significa que, aunque es buena saltando defensas, no se adhiere con tanta facilidad a los receptores ACE2 de nuestros pulmones, lo que podría evitar que se convierta en la cepa dominante a nivel mundial.

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Síntomas clave: ¿Cómo identificarla?
Los síntomas de la variante Cicada son consistentes con la familia Ómicron, aunque con un énfasis particular en las vías respiratorias superiores. Médicos que han dado seguimiento a los casos reportan con frecuencia la sensación de “garganta de cuchillas” (razorblade throat), un dolor de garganta intenso y persistente.
El cuadro clínico general incluye:
- Tos (seca o con flemas) y congestión nasal.
- Fiebre alta o escalofríos.
- Sudores nocturnos, un síntoma muy característico de estos linajes.
- Fatiga extrema y dolores musculares.
- Molestias gastrointestinales como náuseas o diarrea.
- Pérdida del gusto u olfato (en menor medida que al inicio de la pandemia).
Gravedad y eficacia de los tratamientos
A pesar del nombre llamativo y su origen inusual, la OMS subraya que no hay evidencia de que la variante Cicada provoque cuadros más graves de la enfermedad. No se ha registrado un aumento en las hospitalizaciones o fallecimientos directamente vinculados a este linaje.
En cuanto al manejo médico, los expertos son claros:
- Vacunas: Siguen siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones graves y hospitalizaciones.
- Antivirales: Medicamentos como el Remdesivir y el Nirmatrelvir mantienen su eficacia, ya que el virus no ha mostrado señales de resistencia a estos químicos.
La vigilancia continúa en regiones como Australia Occidental, donde se han detectado sublinajes como el BA.3.2.2. Por ahora, las recomendaciones de autocuidado, como la ventilación de espacios y el lavado de manos, siguen siendo sus mejores aliados.

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