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¿Habrá elecciones anticipadas en Israel? La guerra con Irán y el presupuesto que ponen en jaque a Benjamin Netanyahu

Si el Parlamento no aprueba el presupuesto general del Estado antes del 31 de marzo, el gobierno podría colapsar.

TEL AVIV, Israel.- La carrera del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se tambalea durante estos días ya que su futuro político depende de la aprobación del presupuesto nacional antes del 31 de marzo, una fecha límite que, de no cumplirse, activaría el mecanismo para convocar a elecciones anticipadas en un plazo de 90 días.

Esta información, divulgada por la agencia Reuters, y en donde cita a tres miembros del gabinete de Netanyahu.

La guerra contra Irán no ha logrado traducirse en un respaldo electoral sólido para el primer ministro y las encuestas más recientes muestran un panorama incierto para su coalición de derecha, que actualmente no alcanzaría la mayoría necesaria para gobernar.

¿Por qué la aprobación del presupuesto define si habrá elecciones?

En Israel, el marco legal es claro: Si el Parlamento (conocido como Knesset) no aprueba el presupuesto general del Estado antes del 31 de marzo, el gobierno colapsa automáticamente.

Esto desencadena un proceso que lleva a elecciones anticipadas en un periodo de 90 días.

Para Netanyahu, que encabeza al gobierno más longevo en la historia de Israel, cumplir con este plazo se ha convertido en una prioridad absoluta.

Según los reportes de Reuters, su estrategia ha incluido negociaciones políticas directas: La asignación de fondos a aliados clave a cambio de asegurar los votos necesarios para que el presupuesto sea aprobado en el Knesset y en la Comisión de Finanzas.

El propio Netanyahu ha hecho un llamado público a sus aliados. El pasado 12 de marzo declaró ante los medios: “Espero que el Gobierno cumpla su mandato (...) lo que significa elecciones en septiembre u octubre”, e instó a sus socios de coalición a actuar con “responsabilidad en tiempos de guerra” para aprobar el presupuesto, cuyo monto asciende a 225 mil millones de dólares, con un fuerte enfoque en el gasto militar.

¿Cómo ha influido la guerra con Irán en la popularidad de Netanyahu?

El conflicto con Irán ha modificado el eje del debate público en Israel, para Netanyahu, la guerra ha servido para desviar la atención de la situación en Gaza, un tema que había generado profundas divisiones internas y que puso en entredicho sus credenciales de seguridad tras los ataques del 7 de octubre de 2023.

La campaña militar conjunta con Estados Unidos contra objetivos en Irán ha encontrado un amplio respaldo ciudadano.

Las encuestas reflejan que la población israelí apoya mayoritariamente una guerra que el gobierno presenta como una lucha por la supervivencia del país.

Sin embargo, este respaldo en el terreno de la seguridad no se ha traducido en un aumento en la intención de voto para su coalición.

El politólogo Gideon Rahat, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó a Reuters que el panorama electoral se ha mantenido prácticamente sin cambios desde el inicio de la guerra hace más de un año.

¿Qué dicen las encuestas sobre el futuro de la coalición de gobierno?

De acuerdo con los sondeos citados por la agencia, cerca del 40 por ciento del electorado apoya a los partidos que conforman la coalición de Netanyahu (formada por facciones nacionalistas y religiosas), mientras que otro 40 por ciento respalda a los partidos de la oposición.

El porcentaje restante corresponde a votantes indecisos que, hasta ahora, no han mostrado una inclinación definida hacia el primer ministro.

Un sondeo publicado por The Times of Israel el 19 de marzo profundizó en este escenario. La encuesta reveló que, si las elecciones fueran hoy, el partido Likud, liderado por Netanyahu, obtendría 28 de los 120 escaños del Knesset.

Esto representa una pérdida de seis escaños en comparación con su representación actual (34).

El dato más revelador es que, con ese resultado, la coalición de gobierno actual solo alcanzaría 51 escaños, muy lejos de los 61 necesarios para tener la mayoría parlamentaria.

Aunque el Likud seguiría siendo la fuerza más votada, Netanyahu no tendría los apoyos suficientes para formar un nuevo gobierno.

Aunque la población apoya los objetivos militares, el cansancio por la prolongación del conflicto comienza a ser un factor político relevante.

El analista Gideon Rahat señala que los israelíes están experimentando un ciclo de “ronda de combates, meses de calma y otra ronda”, sin que se vislumbre un final decisivo o una solución diplomática.

La apuesta inicial de Netanyahu era que una guerra corta y con logros contundentes le permitiera capitalizar el “efecto bandera” (la unión nacional en torno al líder en tiempos de crisis) para convocar a elecciones anticipadas en junio.

En las primeras semanas del conflicto, algunos de sus confidentes y figuras de su partido, como la ministra Gila Gamliel, mencionaron públicamente la posibilidad de comicios para finales de junio o principios de julio.

Sin embargo, a medida que la guerra se extiende sin un desenlace claro, esa posibilidad se ha diluido.

Ante este panorama, la estrategia del primer ministro ha cambiado. Según fuentes citadas por Reuters, su objetivo ya no es adelantar las elecciones, sino evitarlas a toda costa. La meta es “ganar tiempo”, como lo resume el politólogo Rahat.

Netanyahu ha reconocido en privado y en declaraciones públicas que no hay certeza de que los iraníes derroquen a sus propios gobernantes, uno de los objetivos declarados de la guerra.

Sin la perspectiva de una victoria rápida que reactive su popularidad, la apuesta es mantener la estabilidad institucional actual y sobrevivir al ciclo político.

Para ello, el cumplimiento del plazo presupuestario del 31 de marzo es la primera y más urgente línea de defensa.

De lograrlo, las elecciones se mantendrían en la fecha prevista originalmente para septiembre u octubre, dándole tiempo para intentar revertir los números adversos que muestran las encuestas.

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