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Científicos alertan por un “super El Niño” que se formaría entre verano y otoño de 2026 y podría alterar huracanes, olas de calor, sequías, inundaciones y la actividad ciclónica en el Atlántico, además de elevar el riesgo de extremos climáticos en 2027

La NOAA prevé que un “super El Niño” podría formarse a finales de 2026 y elevar la temperatura global en 2027, con posibles efectos en huracanes, olas de calor, sequías e inundaciones en distintas regiones del mundo.

Científicos alertan por un “super El Niño” que se formaría entre verano y otoño de 2026 y podría alterar huracanes, olas de calor, sequías, inundaciones y la actividad ciclónica en el Atlántico, además de elevar el riesgo de extremos climáticos en 2027

Un posible “super El Niño” podría formarse hacia finales de este año y elevar la temperatura promedio del planeta a niveles récord en 2027. Así lo anticipan proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), retomadas por la Associated Press y otros centros internacionales de monitoreo climático.

De confirmarse, este evento no solo implicaría más calor global, sino también cambios en lluvias, sequías, huracanes y olas de calor en distintas regiones del mundo.

La científica Jennifer Francis, del Woodwell Climate Research Center, advirtió que cuando se desarrolle “El Niño”, “es probable que establezcamos un nuevo récord de temperatura global”.

En este contexto, entender qué es un “super El Niño”, cómo se mide y qué efectos puede tener resulta clave para anticipar riesgos.

¿Qué es “El Niño” y cuándo se considera “super”?

“El Niño” es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal. Este aumento altera los patrones de viento y lluvia en distintas partes del planeta.

Estudios recientes han revelado que los eventos de El Niño y La Niña están ocurriendo con mayor frecuencia y duración, lo que aumenta su impacto destructivo.

Se le considera “super” cuando ese calentamiento es especialmente intenso y sostenido. Históricamente, eventos como los de 1982-1983 y 1997-1998 han sido catalogados entre los más fuertes registrados.

La NOAA prevé que el fenómeno podría desarrollarse entre finales del verano y otoño. Si se consolida con suficiente fuerza, liberará calor acumulado en el océano hacia la atmósfera, elevando temporalmente la temperatura global.

¿Por qué podría romper récords de temperatura en 2027?

Durante un evento intenso de “El Niño”, el océano transfiere más calor al aire. Ese proceso incrementa la temperatura promedio del planeta durante meses.

Un residente de una comunidad ribereña lleva alimentos y recipientes con agua potable tras ser distribuidos debido a la sequía en Careiro da Varzea, estado de Amazonas, Brasil, el 24 de octubre de 2023. | Crédito: AP/Edmar Barros, Archivo

De acuerdo con análisis citados por la Associated Press (AP) y con datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, los efectos podrían sentirse con mayor intensidad entre 2026 y 2027.

El climatólogo Gerald Meehl, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, recordó que el evento de 1997-1998 estuvo asociado con cambios importantes en sistemas climáticos y ecológicos globales, aunque señaló que aún es difícil determinar si algunos de esos cambios fueron permanentes.

¿Cuáles son los principales riesgos?

Un “super El Niño” no impacta igual a todos los países. Sus efectos varían según la región.

Entre los riesgos señalados por los modelos climáticos recientes destacan:

  • Mayor frecuencia y extensión de olas de calor
  • Cambios en la ubicación de lluvias intensas e inundaciones
  • Incremento del riesgo de sequías en África, India, Indonesia, Australia y el Caribe
  • Lluvias más fuertes en Perú, Ecuador y Hawái
  • Modificaciones en la concentración de hielo marino

En el Atlántico, los vientos fuertes en niveles medios y altos de la atmósfera durante eventos intensos de “El Niño” pueden dificultar la formación de huracanes. Es decir, podría reducir la actividad ciclónica en esa cuenca, aunque no elimina el riesgo por completo.

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¿Qué diferencia hay entre “El Niño” y “La Niña”?

Mientras “El Niño” implica aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico ecuatorial, “La Niña” ocurre cuando esas aguas están más frías.

Ambos fenómenos modifican patrones de lluvia y temperatura a escala global, pero en sentidos distintos:

  • El Niño: tiende a aumentar la temperatura global.
  • La Niña: suele frenar ese aumento temporalmente.

Estudios previos han mostrado que “La Niña” puede asociarse con mayor actividad de huracanes en el Atlántico y episodios de sequía en algunas zonas de Estados Unidos.

¿Por qué cambió la forma de medir “El Niño”?

Durante décadas, los meteorólogos definieron “El Niño” y “La Niña” cuando la temperatura del Pacífico tropical se desviaba 0.5 grados Celsius respecto al promedio histórico de 30 años.

Sin embargo, en un mundo que ya se ha calentado de forma sostenida, ese promedio cambia constantemente.

La NOAA actualizaba la referencia cada 10 años, luego cada cinco. Aun así, el calentamiento acelerado volvió insuficiente ese método. Por ello, desde febrero de 2026 implementó un índice relativo, que compara la temperatura del Pacífico con la del resto de los trópicos.

Nat Johnson, meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA, explicó que la diferencia entre el método antiguo y el nuevo ha llegado a medio grado Celsius, lo que “es suficiente para tener un impacto”.

Este ajuste podría implicar que, bajo el nuevo sistema, se registren ligeramente más eventos de “La Niña” y menos de “El Niño” en comparación con el conteo anterior.

¿Qué significa esto para la población?

Aunque los pronósticos aún evolucionan, los expertos coinciden en que el calor acumulado en el sistema climático aumenta la probabilidad de fenómenos extremos.

“Todos deberíamos prepararnos para el clima extremo que provocará”, señaló Jennifer Francis.

Climas extremos y saltos de calor a frío aumentarán por el calentamiento global, según estudio. | Crédito: EFE/IA (ChatGPT)

Para la población, esto implica:

  • Estar atentos a pronósticos oficiales.
  • Prepararse ante posibles olas de calor más intensas.
  • Revisar planes locales ante sequías o lluvias extremas.

El posible “super El Niño” no es un evento aislado, sino parte de un sistema climático que ya muestra señales de cambio. Comprender su dinámica permite anticipar impactos y tomar decisiones informadas.

La evolución del fenómeno será monitoreada por la NOAA y otros centros internacionales en los próximos meses.

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