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Más de 550 millones de dólares en pérdidas dejó el cierre y la quiebra de Del Monte Foods, afectando a más de 140 agricultores, cancelando contratos vigentes y dejando en incertidumbre la compra de miles de toneladas en la industria del durazno

El anuncio de quiebra en julio y la posterior venta de activos paralizaron contratos agrícolas y mantienen sin definición el futuro de la cadena de suministro

Más de 550 millones de dólares en pérdidas dejó el cierre y la quiebra de Del Monte Foods, afectando a más de 140 agricultores, cancelando contratos vigentes y dejando en incertidumbre la compra de miles de toneladas en la industria del durazno

EEUU — El cierre de operaciones de Del Monte y su declaración formal de quiebra corporativa generaron pérdidas superiores a 550 millones de dólares en la industria del durazno, de acuerdo con testimonios de productores y representantes sindicales. Según información de Univision, más de 140 agricultores resultaron afectados tras la cancelación de contratos de compra garantizada previamente establecidos.

La empresa anunció su proceso de bancarrota en julio y posteriormente inició la desincorporación de propiedades industriales a nivel nacional. Desde entonces, productores de la región permanecen sin confirmación sobre si su cosecha será adquirida por la compañía o por algún eventual adquirente comercial que asuma los compromisos contractuales.

¿Qué ocurrió tras la quiebra?

De acuerdo con los testimonios difundidos, el cierre de la planta provocó la cancelación de contratos vigentes de procesamiento, afectando acuerdos de suministro que garantizaban la colocación de la producción anual bajo condiciones previamente pactadas.

Las pérdidas estimadas superan los 550 millones de dólares. En equivalencia aproximada, esta cifra representa más de 9,000 millones de pesos mexicanos; no obstante, el monto original fue reportado en dólares y corresponde a la estimación económica del sector agrícola afectado.

La falta de definición sobre el destino de la infraestructura industrial instalada, así como sobre la posible reactivación operativa futura, impide a los productores planificar el siguiente ciclo agrícola anual con certeza jurídica, estabilidad financiera y proyección comercial sostenible.

Productores buscan nuevos acuerdos de suministro tras la declaración de quiebra de la empresa. /Reuters

Impacto directo en agricultores y trabajadores

Luis Díaz, representante de Teamsters Union Local, declaró que el cierre afectó no solo a más de 140 rancheros, sino también a cientos de trabajadores vinculados a la planta procesadora y a actividades de logística agrícola especializada.

Uno de los agricultores entrevistados señaló que no pueden destinar recursos adicionales a sus cultivos sin tener la garantía de que su producto será comprado bajo un contrato formal de suministro.

Según las declaraciones recogidas, invertir sin garantía contractual escrita representa un riesgo financiero considerable para explotaciones que dependen de acuerdos industriales de procesamiento y enlatado para colocar su producción en el mercado.

Incertidumbre sobre la compra de la cosecha

Productores consultados indicaron que han recibido plazos sucesivos para una definición que aún no llega, lo que ha generado un escenario prolongado de incertidumbre comercial y operativa.

Hasta el momento, no existe confirmación pública sobre si la planta reanudará operaciones, si habrá un proceso de venta definitiva de activos o si un comprador asumirá los compromisos comerciales previos firmados con agricultores.

La cancelación de contratos de compra mantiene en incertidumbre la comercialización de miles de toneladas de durazno. /Reuters

La falta de certeza coloca en riesgo miles de toneladas de durazno que podrían perderse si no encuentran salida dentro de la actual cadena de suministro agroindustrial, afectando la rentabilidad del sector primario.

Búsqueda de alternativas comerciales

Ante este escenario, agricultores de la región han comenzado a buscar nuevos contratos de suministro alternativo con otras empresas procesadoras para evitar mayores pérdidas y reducir el impacto en su estructura patrimonial agrícola.

La diversificación de compradores se presenta como una alternativa inmediata para rescatar la cosecha, preservar la inversión productiva anual y mantener la viabilidad económica de los ranchos familiares.

No obstante, productores señalaron que el mercado tiene capacidad limitada de absorción industrial y que la salida que representaba Del Monte concentraba una parte sustancial de la demanda regional consolidada.

El cierre de la planta dejó pérdidas superiores a 550 millones de dólares y afectó a más de 140 agricultores. /Reuters

Relevancia económica del cierre

La industria del durazno depende en gran medida del procesamiento industrial masivo para su comercialización. La cancelación de contratos afecta no solo a agricultores, sino también a transportistas, empacadoras, proveedores de insumos y operadores de la cadena logística regional.

De acuerdo con la información publicada originalmente por Univision, la incertidumbre sobre el futuro de la planta mantiene en pausa decisiones relacionadas con inversión agrícola de largo plazo, financiamiento productivo estructural, contratación de mano de obra estacional y planificación del siguiente ciclo productivo anual.

La quiebra corporativa formal y el cierre de operaciones de Del Monte generaron pérdidas superiores a 550 millones de dólares, dejaron sin contratos vigentes de compra industrial a más de 140 agricultores y afectaron a cientos de trabajadores vinculados a la actividad agroindustrial. Mientras no exista una definición sobre la reactivación industrial definitiva o la venta estructurada de activos productivos, la industria del durazno enfrenta un escenario prolongado de incertidumbre financiera, comercial y operativa.

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