Un empresario vio en la basura una solución a la crisis de vivienda: fabrica ladrillos con plástico reciclado y arena, emplea a más de 300 personas para recolectar residuos y construye casas hasta un tercio más baratas en una ciudad que no deja de crecer
La iniciativa en Accra transforma residuos plásticos en bloques prensados en caliente, produce 25 ladrillos por hora y busca enfrentar al mismo tiempo la escasez de vivienda y la acumulación de basura en la capital de Ghana

Ghana. — En Accra, donde el crecimiento urbano avanza más rápido que la construcción formal, la crisis habitacional se ha convertido en un desafío estructural. Cada año llegan nuevos residentes a la capital de Ghana, mientras la oferta de vivienda no logra responder a la demanda y los barrios marginales continúan expandiéndose.
Según información de CPG, el empresario Nelson Butzen decidió transformar su modelo de negocio: dejó la fabricación de bolsas para producir ladrillos hechos con plástico reciclado y arena, con la meta de atender simultáneamente dos problemas urbanos: la acumulación de residuos y el alto costo de la vivienda.
¿Cómo convierte el plástico en ladrillos de construcción?
El proceso combina reciclaje industrial con técnica constructiva:
- El plástico recolectado se limpia y clasifica.
- Se funde a altas temperaturas.
- Se mezcla con arena para aportar rigidez estructural.
- La pasta resultante se prensa en moldes hasta formar bloques sólidos.
Las máquinas alcanzan una producción de 25 ladrillos por hora, y cada unidad contiene aproximadamente un tercio de plástico reciclado.
El diseño incorpora ranuras y un orificio central, pensados para mejorar el confort térmico, un factor clave en una ciudad con temperaturas elevadas durante gran parte del año.

¿Qué impacto tiene en el empleo y en la limpieza urbana?
La empresa emplea a más de 300 personas dedicadas a la recolección y clasificación de residuos plásticos. El pago por kilogramo crea un incentivo directo para retirar basura de calles y canales.
En zonas como Nima, uno de los sectores más densamente poblados, la acumulación de desechos forma parte del paisaje cotidiano. Cada ladrillo producido representa menos plástico circulando en el entorno urbano y una mejora tangible en salubridad.

¿Son realmente más baratas estas viviendas?
El principal argumento del proyecto es económico: las casas construidas con estos bloques pueden ser hasta un tercio más económicas que las edificadas con métodos tradicionales.
La reducción de costos se explica por:
- Menor dependencia del cemento
- Uso de materias primas recicladas
- Simplificación del proceso constructivo
Además, el componente ambiental es significativo. La producción de cemento es responsable de aproximadamente el 8 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sustituir parte de este material por plástico reciclado y arena reduce la huella de carbono del sector construcción.

¿Cuál es el mayor desafío para escalar el modelo?
El proyecto ha despertado interés internacional y generado pedidos para múltiples viviendas. Sin embargo, la capacidad instalada es limitada.
Cada casa requiere miles de bloques, lo que convierte una buena idea en un reto logístico e industrial. El empresario reconoce que faltan equipos adicionales, mayor infraestructura productiva y espacio para ampliar operaciones.
Cuando la demanda supera la capacidad de producción, el desafío no es conceptual, sino estructural.

La historia de Accra conecta dos urgencias urbanas: la basura como punto de partida y la vivienda digna como meta final.
En una ciudad que no deja de crecer, la iniciativa plantea una pregunta de fondo: ¿puede el reciclaje convertirse en una herramienta real para enfrentar la crisis habitacional sin sacrificar resistencia, seguridad y calidad de vida?
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