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Federico, hombre de 93 años, vive en cabaña sin electricidad en Asturias y mantiene el cuidado del bosque pese a cortes de agua y abandono de viviendas históricas

El hombre de avanzada edad enfrenta la pérdida de servicios básicos y la degradación ambiental mientras mantiene prácticas tradicionales de suministro de agua y cuidado del monte autóctono, convertido en reflejo de la memoria histórica de la región

Federico, hombre de 93 años, vive en cabaña sin electricidad en Asturias y mantiene el cuidado del bosque pese a cortes de agua y abandono de viviendas históricas

ASTURIAS — Federico, de 93 años, reside en una cabaña sin electricidad ni carretera accesible, en una zona del bosque asturiano donde las casas han sido abandonadas y el agua se desvía ilegalmente de su propiedad. Según información publicada por Infobae, el hombre debe transportar agua desde las fuentes hacia su vivienda, utilizando métodos tradicionales que se empleaban hace más de un siglo.

Su entorno inmediato refleja un ecosistema deteriorado: la fauna escasea, los árboles están secos y los cultivos se ven afectados por el abandono. La pérdida de recursos hídricos compromete tanto su independencia económica como su subsistencia cotidiana.

Condiciones de suministro de agua

Federico asegura tener derechos de agua inscritos en escritura, pero actualmente enfrenta desvíos no autorizados que afectan su consumo. “Están derrochando agua sin parar y tienen como mínimo tres piscinas por aquí”, comenta, mientras sube con las lecheras entre piedras y raíces.

El traslado del agua evidencia la importancia de mantener la propiedad legal de recursos naturales y resalta la vulnerabilidad de los sistemas tradicionales frente a la expansión urbana o privada en zonas rurales.

Impacto ambiental y forestal

El entorno forestal de Federico está marcado por incendios recientes en Asturias, que tiñen el cielo de rojo durante la tarde y amenazan la vegetación autóctona. El hombre no teme por su seguridad, ya que el monte húmedo resiste mejor al fuego, pero el monte bajo arde en varias zonas, reduciendo el hábitat de especies locales.

Según Infobae, la pérdida de fauna incluye aves, reptiles y pequeños mamíferos, lo que evidencia un deterioro ambiental sostenido y pone en riesgo la biodiversidad de la región.

Federico, de 93 años, transporta agua en lecheras desde la fuente hacia su cabaña en Asturias. (Captura de pantalla)

Historia del lugar y memoria social

Federico también relata los eventos históricos que marcaron la zona: durante la Guerra Civil, los primeros habitantes del lugar enfrentaron persecuciones y ataques por parte de la Guardia Civil y la Falange, dejando secuelas físicas y emocionales.

Las viviendas, muchas de ellas derruidas o tomadas por la vegetación, conservan elementos como hornos de piedra en las cocinas que testimonian generaciones de actividad rural y prácticas de subsistencia tradicionales.

El cuidado de estas estructuras refleja la preservación del patrimonio histórico y cultural, así como la transmisión de memoria colectiva.

Federico observa el bosque desde su cabaña, manteniendo la rutina tradicional de cuidado del entorno. (Captura de pantalla/Canva)

Rutina diaria y resiliencia personal

Federico mantiene prácticas diarias de autosuficiencia: carga agua en lecheras, cuida del ganado y recorre su terreno pese a su edad avanzada. Según Infobae, su rutina incluye inspección del bosque y cuidado de los animales, que lo acompañan como compañía constante.

El hombre proyecta mantener su vida en el bosque mientras existan fuentes de agua y fuerza física, asegurando la continuidad de una tradición que conecta al pasado con el presente, y preservando la memoria de un ecosistema en transformación.

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