John Kiriakou, un exagente de la CIA visitó 72 países y este fue el único donde temió por su vida: “Hay que dormir con un ojo abierto”
Millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, enfermedades y desplazamiento forzado.

John Kiriakou, un exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que sirvió entre 1990 y 2004, identificó a este lugar como “el país más peligroso” del mundo en la actualidad.
Su conclusión no surge de informes de escritorio ni de análisis a distancia: Kiriakou visitó esta nación árabe en cinco ocasiones y fue testigo directo de cómo la seguridad se degradaba con cada visita.
En una entrevista con el medio británico LADbible, el ex jefe de Operaciones Antiterroristas en Pakistán después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 explicó con crudeza por qué ninguna otra zona de conflicto le generó tanta alerta.
La trayectoria de Kiriakou en la CIA lo llevó a 72 países, la mayoría de los cuales describió como “simplemente horribles”.
Entre sus destinos figuraron Irak, Afganistán, Somalia, Gaza y partes de Pakistán.
Sin embargo, ninguno dejó una impresión tan profunda como este.
“Hay que dormir con un ojo abierto. Nunca se sabe lo mal que se pondrán las cosas”, advirtió el exagente, quien ahora es conocido también por su papel como denunciante de métodos de tortura de la propia agencia.
¿Por qué Yemen encabeza la lista de países peligrosos?
Kiriakou relató que visitó Yemen en cinco ocasiones y que el deterioro fue constante. “Cada vez que fui, fue peor que la vez anterior”, afirmó.
En su quinta y última visita, las condiciones de seguridad eran tan extremas que el equipo de inteligencia solo pudo alojarse en un único hotel.
El edificio estaba protegido por un muro de diez metros de altura, diseñado específicamente para resistir explosiones de coches bomba o ataques con artefactos pesados.

La gravedad del entorno quedó confirmada al día siguiente de su llegada.
Un grupo de seis diplomáticos surcoreanos fue emboscado y asesinado en el trayecto del aeropuerto al hotel, los atacantes interceptaron el vehículo en una carretera que, en teoría, debía estar vigilada.
Pocos días después, oficiales de inteligencia de Corea del Sur llegaron al país para investigar el crimen y corrieron la misma suerte: también fueron emboscados y asesinados.
Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de su personal, el gobierno de Corea del Sur tomó una decisión radical: cerrar su embajada en Yemen y retirar a todos sus diplomáticos y funcionarios. Para Kiriakou, este hecho fue determinante. “¡Ese es un país bastante peligroso!”, sentenció.
¿Qué otros lugares considera de alto riesgo el exagente?
Aunque Yemen ocupa el primer lugar en su lista personal, Kiriakou mencionó otras regiones que mantienen niveles críticos de violencia.
Somalia, Gaza, Afganistán y ciertas zonas de Pakistán fueron señaladas como territorios donde la autoridad estatal es débil o inexistente, y donde los grupos armados imponen sus propias reglas.
El exagente diferenció entre países en guerra y países peligrosos. En su experiencia, un país puede estar en conflicto pero aún mantener ciertas zonas seguras para extranjeros o para la población civil.
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En Yemen, dijo, esa distinción se ha desdibujado por completo.
La combinación de facciones armadas, presencia de células terroristas como Al Qaeda en la Península Arábiga, y el colapso de los servicios básicos ha convertido a casi todo el territorio en una zona de alto riesgo.
¿Quién es John Kiriakou?
John Kiriakou fue agente de la CIA entre 1990 y 2004, con una especialización en Medio Oriente respaldada por una licenciatura y una maestría en análisis de política exterior.
Durante su carrera, fue asignado a Irak, donde se convirtió en el biógrafo clasificado de Saddam Hussein, lo que implicaba estudiar a fondo al entonces dictador iraquí para entender sus patrones de conducta y toma de decisiones.

También trabajó en Arabia Saudita, Kuwait y Baréin, inicialmente como analista.
Sin embargo, tras siete años y medio dedicado casi en exclusiva a Irak, buscó un cambio radical.
Pasó del área de inteligencia a operaciones, específicamente a contrainsurgencia.
Esta transición implicó un entrenamiento intensivo en manejo de armas, explosivos, conducción antiterrorista y técnicas para reclutar espías.
El 11 de septiembre de 2001 marcó un punto de inflexión en su carrera, en ese momento, Kiriakou entrenaba a servicios de inteligencia de Medio Oriente en operaciones antiterroristas.
Estaba en la sede de la CIA cuando presenció la caída de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono. La respuesta de Estados Unidos, la llamada “Guerra contra el Terror”, transformó por completo su labor.
Tras los atentados, Kiriakou se ofreció como voluntario para ir a Afganistán.
Era uno de los 16 hablantes fluidos de árabe en toda la CIA, un recurso escaso y valioso.
Finalmente fue enviado a Pakistán como jefe de Operaciones Antiterroristas, con la misión de capturar a miembros de Al Qaeda.
En cuestión de semanas, su equipo logró operativos exitosos, incluido el arresto de Abu Zubaydah, considerado en ese momento el número tres de la organización terrorista.
¿Qué relación tiene Kiriakou con la tortura y por qué fue dos años y seis meses a prisión?
La carrera de Kiriakou dentro de la CIA terminó de manera abrupta, pero no por un fracaso operativo.
En 2007, se convirtió en uno de los primeros funcionarios en confirmar públicamente que la agencia utilizaba tortura contra detenidos.
Reveló que se aplicaban “técnicas de interrogatorio mejoradas”, como el submarino (simulacro de ahogamiento), a sospechosos de terrorismo.
Kiriakou afirmó que él mismo se negó a participar en esos métodos en mayo de 2002, cuando la CIA implementó el programa.
Calificó esas prácticas como un “programa de tortura” y decidió hablar con la prensa para exponerlo.
En 2012, fue condenado por filtrar información clasificada a los medios, específicamente por revelar la identidad de un excolega involucrado en los interrogatorios.
Pasó 30 meses en prisión y a pesar de las consecuencias, declaró a LADbible que no se arrepiente.
“Alguien tenía que decir algo… Quería poder dormir por la noche. Quería que mis hijos se sintieran orgullosos de mí”, expresó.
Su testimonio sobre los métodos de la CIA añade una capa de complejidad a su perfil: no solo conoce los conflictos desde dentro, sino que también ha pagado un precio personal por revelar lo que considera injusticias.
¿Cómo se vive hoy en Yemen?
Mientras Kiriakou recuerda sus visitas en la década de los 2000, la situación actual en Yemen es aún más grave.
El país vive una guerra civil desde 2014 entre el gobierno reconocido internacionalmente y los rebeldes hutíes, apoyados por Irán. La coalición liderada por Arabia Saudita intervino en 2015, lo que ha profundizado el conflicto.
Naciones Unidas ha calificado la crisis humanitaria en Yemen como la peor del mundo. Millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, enfermedades y desplazamiento forzado.
Los ataques aéreos, los combates callejeros y los atentados de grupos extremistas son parte de la vida cotidiana en amplias regiones del país.
Para los extranjeros, el acceso está prácticamente restringido
La mayoría de las embajadas cerraron y las organizaciones humanitarias operan con medidas de seguridad extremas.
El testimonio de Kiriakou, aunque se refiere a sus experiencias personales, coincide con los reportes de organismos internacionales que colocan a Yemen entre los lugares más peligrosos del planeta para cualquier persona, sea civil, periodista, diplomático o trabajador humanitario.
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