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Una sola familia construye un edificio de 15 plantas para 100 miembros en China: cuatro generaciones viven juntas en la aldea de Zhuyuan tras una década de obra y un proyecto que transformó su forma de convivir

En una zona donde los edificios no superan seis pisos, la familia Zhou levantó una torre residencial con 22 apartamentos, estacionamiento subterráneo y espacio para un centenar de parientes, redefiniendo el concepto de hogar y comunidad en la China rural

Una sola familia construye un edificio de 15 plantas para 100 miembros en China: cuatro generaciones viven juntas en la aldea de Zhuyuan tras una década de obra y un proyecto que transformó su forma de convivir

China — En la aldea de Zhuyuan, China, un edificio sobresale por encima de todos los demás.

No es un hotel. No es un complejo de lujo. Es el hogar de una sola familia.

Cuatro generaciones de la familia Zhou decidieron construir un edificio de 15 plantas con capacidad para 100 integrantes, en un entorno donde las construcciones apenas alcanzan seis niveles. El proyecto tomó alrededor de diez años en completarse.

Un edificio pensado para no separarse

La idea surgió cuando varios miembros demolieron sus antiguas viviendas.

Inicialmente, cada núcleo quería levantar su propia casa independiente. Pero la familia optó por un modelo distinto: compartir un mismo inmueble, con departamentos individuales, pero bajo el mismo techo.

Solicitaron al gobierno local varios cientos de metros cuadrados para desarrollar un edificio familiar.

Hoy, la construcción cuenta con:

  • 22 apartamentos residenciales
  • Estacionamiento subterráneo
  • Local comercial en planta baja
  • Ascensores
  • Espacios comunes

Actualmente, la familia ocupa del segundo al duodécimo piso.

El edificio de 15 plantas alberga hasta 100 miembros de la familia Zhou en Zhuyuan, China. (Ilustrativa)

Un refugio para regresar a casa

Muchos de los miembros más jóvenes trabajan en otras ciudades.

El edificio funciona como un punto de regreso permanente: un lugar al que siempre se puede volver.

Durante el Año Nuevo Lunar, el inmueble cobra una dimensión especial. Según relata uno de los integrantes, de 70 años, los pasillos se llenan del olor de la comida casera que sale de cada departamento.

El sonido de maletas rodando anuncia el reencuentro.

Cada familia tiene su propio espacio, pero el edificio mantiene viva la convivencia intergeneracional.

Más que altura, un símbolo

En una aldea tradicional, donde el paisaje urbano es uniforme y de baja altura, la torre de los Zhou se convirtió en un símbolo visible de unión familiar.

No fue una inversión inmobiliaria. No fue un proyecto comercial.

Fue una decisión colectiva para evitar la dispersión familiar en una época marcada por la migración laboral hacia grandes ciudades.

El resultado es un modelo híbrido: independencia privada y comunidad constante.

En una aldea de edificios bajos, la torre de la familia Zhou redefine la convivencia intergeneracional. (Reuters)

Un modelo que llama la atención

Aunque la construcción comenzó hace una década, su historia ha ganado notoriedad recientemente en redes sociales y medios internacionales.

El edificio no solo destaca por su tamaño.

Destaca porque demuestra que, en tiempos de urbanización acelerada y fragmentación familiar, aún existen proyectos que apuestan por permanecer juntos.

En Zhuyuan, una familia decidió crecer hacia arriba para no separarse hacia afuera.

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