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“Simplemente se evaporaron”: más de 2,800 palestinos han desaparecido sin dejar rastro por bombas de EEUU que “eliminan” la materia

Una investigación de Al Jazeera identifica artefactos estadounidenses en ataques donde familias enteras desaparecieron sin restos; mientras que Washington negocia el desarme de Hamás y aprueba la venta de armas a Israel.

“Simplemente se evaporaron”: más de 2,800 palestinos han desaparecido sin dejar rastro por bombas de EEUU que “eliminan” la materia

Una investigación de Al Jazeera reveló que los equipos de Defensa Civil en Gaza han documentado 2,842 casos de personas que se “evaporaron” desde octubre de 2023.

No es una metáfora ni una estimación. Es el resultado de un registro forense minucioso que ha identificado el patrón: bombas fabricadas en Estados Unidos, cargadas con compuestos químicos que elevan la temperatura de explosión hasta los 3,500 grados Celsius, convierten el cuerpo humano, compuesto en 80% por agua, en ceniza en cuestión de segundos.

Este es el caso de Yasmin Mahani, quien caminaba entre los escombros de la escuela Al-Tabin en Ciudad de Gaza al amanecer del 10 de agosto de 2024 en busca de su hijo Saad.

Entré a la mezquita y me encontré pisando carne y sangre”, relató a Al Jazeera. “No encontramos nada de Saad. Ni siquiera un cuerpo para enterrar”

¿Qué significa que una persona se “evapore” en Gaza?

Mahmoud Basal, portavoz de Defensa Civil de Gaza, explicó el protocolo utilizado para documentar estas desapariciones. No se trata de una cifra simbólica. Es el resultado de un procedimiento riguroso que llaman “método de eliminación”.

Cuando sus equipos ingresan a una vivienda bombardeada, cruzan dos datos:

  • Número de ocupantes reportado por la familia
  • Cuerpos recuperados en el lugar

Si una familia afirma que había cinco personas y ellos solo encuentran tres cadáveres completos, inician una búsqueda exhaustiva. Rastrean cada rincón, revisan escombros, analizan manchas.

Clasificamos a esas personas como evaporadas después de que una búsqueda de solo con rastros biológicos, salpicaduras de sangre en las paredes, pequeños fragmentos de cuero cabelludo”, declaró Basal.

La cifra de 2,842 es el resultado de este procedimiento aplicado una y otra vez durante más de dos años de guerra.

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La explicación científica: qué sucede con el cuerpo a 3,500 grados

Vasily Fatigarov, experto militar ruso consultado para la investigación, explicó la diferencia entre un explosivo convencional y las armas termobáricas utilizadas en Gaza. “No solo matan. Eliminan la materia“.

Estas bombas no detonan como una granada o un proyectil común. Liberan una nube de combustible que se expande antes de encenderse, generando una bola de fuego masiva y un vacío que succiona el oxígeno del entorno.

Para prolongar la combustión, los fabricantes añaden polvos de aluminio, magnesio y titanio a la mezcla química.

El resultado: temperaturas sostenidas de entre 2,500 y 3,000 grados Celsius.

El doctor Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud de Gaza, explicó qué ocurre biológicamente en esas condiciones.

El cuerpo humano es 80% agua. El agua hierve a 100 grados Celsius. Cuando un cuerpo se expone a energía superior a 3,000 grados, combinada con presión masiva y oxidación, los fluidos hierven instantáneamente. Los tejidos se vaporizan y se convierten en ceniza. Es químicamente inevitable".

No queda nada que enterrar.

Las bombas estadounidenses identificadas en los sitios de evaporación

La investigación de Al Jazeera identificó tres modelos específicos de bombas fabricadas en Estados Unidos que han sido utilizadas en ataques donde se reportaron personas evaporadas:

  • MK-84 “Hammer”
    • Bomba no guiada de 900 kilogramos.
    • Carga de tritonal: mezcla de TNT y polvo de aluminio.
    • Temperatura máxima: 3,500 grados Celsius.
  • BLU-109 (perforadora de búnkeres)
    • Carcasa de acero y fusible de acción retardada.
    • Se entierra antes de detonar, concentrando la explosión en espacios cerrados.
    • Utilizada en septiembre de 2024 en Al Mawasi, zona declarada por Israel como “segura”.
    • 22 personas se evaporaron en ese ataque.
  • GBU-39 (bomba de precisión)
    • Diseñada para mantener la estructura del edificio relativamente intacta.
    • Destruye todo lo que está en el interior mediante dos mecanismos:
      • Onda de presión que perfora pulmones.
      • Ola térmica que incinera tejidos blandos.
    • Utilizada en el ataque a la escuela Al-Tabin.
    • Defensa Civil confirmó el hallazgo de fragmentos de sus alas entre los escombros.

El marco legal: ¿crimen de guerra o impunidad sistemática?

Diana Buttu, abogada y catedrática en la Universidad de Georgetown en Catar, fue contundente en su intervención en el Foro de Al Jazeera en Doha. "Esto es un genocidio global, no solo israelí“, afirmó.

Buttu argumentó que la cadena de suministro de armamento implica directamente a los países occidentales.

Vemos un flujo continuo de estas armas desde Estados Unidos y Europa. Saben que estas armas no distinguen entre un combatiente y un niño, y aun así continúan enviándolas”.

Tariq Shandab, profesor de derecho internacional, declaró que el sistema de justicia internacional “ha fracasado en la prueba de Gaza”.

Señaló que, pese a las medidas provisionales emitidas por la Corte Internacional de Justicia en enero de 2024, que ordenaban a Israel prevenir actos de genocidio, y la orden de arresto contra Benjamin Netanyahu emitida por la Corte Penal Internacional en noviembre de 2024, los ataques no solo continuaron, sino que se intensificaron.

Shandab también subrayó que la guerra no se detuvo con el alto el fuego:

Desde el acuerdo, más de 600 palestinos han sido asesinados. El bloqueo de medicamentos y alimentos es en sí mismo un crimen de lesa humanidad”.

El contexto: 6,670 millones de dólares en armas y una exigencia de desarme

En paralelo a la publicación de la investigación, el gobierno de Donald Trump aprobó un nuevo paquete de venta de armas a Israel por un total de 6,670 millones de dólares, que incluye:

  • 3,800 millones para 30 helicópteros de ataque Apache con sistemas de guía avanzados.
  • 1,980 millones para 3,250 vehículos tácticos ligeros.
  • 740 millones para unidades de potencia de vehículos blindados.
  • 150 millones para helicópteros utilitarios ligeros.

El Departamento de Estado justificó las ventas argumentando que “no alterarán el equilibrio militar en la región” y que “fortalecerán la capacidad defensiva de Israel”.

Al mismo tiempo, Estados Unidos exige a Hamás que entregue sus armas.

Un borrador del plan de paz de 20 puntos de Trump contempla que el grupo conserve “armas pequeñas” de forma provisional, pero que entregue todo el armamento pesado.

La propuesta incluye:

  • Retiro inmediato de “armas pesadas”.
  • Registro y retiro de “armas personales” cuando una nueva dirigencia palestina asuma la seguridad.
  • Desarme por fases que podría extenderse por meses.

Según The New York Times, Jaled Meshal, alto dirigente de Hamás, declaró el domingo en un acto organizado por Al Jazeera en Doha: “Mientras haya ocupación, habrá resistencia”.

Sin embargo, matizó que duda que la población de Gaza tome las armas contra Israel “en los próximos 10 o 15 años”.

La contradicción es evidente para los habitantes de Gaza. Mientras Washington envía helicópteros Apache y bombas MK-84, exige que los palestinos se desarmen.

Netanyahu ha sido tajante: Hamás se desarmará “por las buenas o por las malas, pero así será”.

Los funcionarios israelíes estiman que el grupo aún posee 60,000 fusiles Kalashnikov y que más de la mitad de su red de túneles subterráneos permanece intacta.

El testimonio final: “Cuatro de mis hijos simplemente se evaporaron”

Rafiq Badran perdió a cuatro hijos en el campamento de refugiados de Bureij. Solo pudo recuperar pequeñas partes de sus cuerpos para enterrarlos.

Para él, las clasificaciones legales, los análisis químicos y los debates sobre la legalidad de las bombas termobáricas no tienen ningún significado.

Cuatro de mis hijos simplemente se evaporaron“, dijo a Al Jazeera, conteniendo las lágrimas. “Los busqué un millón de veces. No quedó ni un pedazo. ¿A dónde se fueron?”.

Yasmin Mahani también continúa buscando a Saad.

Como ella, 2,841 familias en Gaza mantienen la esperanza de encontrar un rastro, un fragmento, algo que les permita enterrar a sus seres queridos y cerrar un duelo imposible cuando no hay cuerpo que despedir.

Mientras tanto, las bombas estadounidenses continúan llegando. El Departamento de Estado asegura que no alteran el equilibrio regional. En Gaza, 2,842 personas desaparecieron sin dejar rastro. No hay fosas que visitar, ni lápidas que honrar. Solo manchas en las paredes y la certeza química de que el cuerpo humano no resiste los 3,500 grados de una bomba fabricada al otro lado del océano.

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