Human Rights Watch alerta que la era de Donald Trump impulsó un “nuevo desorden mundial” y debilitó el sistema global de derechos humanos, además de fortalecer a los autócratas y debilitar aliados democráticos
El informe anual de HRW advierte que las decisiones políticas de Trump debilitaron el orden internacional basado en normas, fortalecieron liderazgos autoritarios y aceleraron retrocesos democráticos que hoy impactan directamente en la protección de los derechos humanos a nivel global.

WASHINGTON.- La llegada y el ejercicio del poder de Donald Trump han marcado, según Human Rights Watch (HRW), un punto de quiebre en el orden internacional basado en normas.
En su informe anual más reciente, la organización advierte que el mundo atraviesa un “nuevo desorden mundial”, caracterizado por el fortalecimiento de liderazgos autoritarios, el debilitamiento de aliados democráticos y un mensaje peligroso para la protección de los derechos humanos: “la fuerza hace la ley y las atrocidades no son motivo de ruptura”.
El reporte, elaborado a partir de monitoreos y análisis de políticas públicas, conflictos y decisiones de gobierno en distintos países, fue presentado por HRW como una evaluación integral del estado global de los derechos humanos.
La organización sostiene que la política exterior y las decisiones internas de Trump no solo impactaron a Estados Unidos, sino que enviaron señales claras al resto del mundo sobre la fragilidad del compromiso democrático.
¿Por qué HRW habla de un “nuevo desorden mundial”?
En la introducción del informe, Philippe Bolopion, director ejecutivo de HRW, plantea una pregunta central: “¿Sobrevivirán los derechos humanos en un mundo trumpiano?”. Su respuesta es una advertencia directa: “el sistema global de derechos humanos está en peligro”.
De acuerdo con el documento, el retroceso democrático no es un fenómeno aislado. HRW señala que los “avances autoritarios amenazan el orden basado en normas” y que la administración Trump “ha envalentonado a autócratas” y debilitado mecanismos multilaterales diseñados para prevenir abusos graves.
Autócratas fortalecidos y aliados democráticos debilitados
El informe destaca que Trump mostró afinidad o respaldo político a líderes señalados por prácticas autoritarias, como Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, y Nayib Bukele, presidente de El Salvador.
Según HRW, este trato preferencial ocurrió mientras se “debilitaban las instituciones multilaterales y se asestaba un severo golpe a los esfuerzos globales para detener graves crímenes internacionales”.
La organización subraya que este enfoque rompió con décadas de una política exterior estadounidense que, aunque de forma desigual, mantenía el Estado de derecho y los derechos humanos como ejes discursivos y diplomáticos.
Política exterior y señales peligrosas al mundo
HRW sostiene que “el abierto abandono por parte de la administración de un compromiso estadounidense de larga data” envió a otros gobiernos el mensaje de que ya no podían confiar en Estados Unidos para defender el derecho internacional de los derechos humanos ni exigir responsabilidades por violaciones graves.
Como ejemplo, el informe menciona el caso de Nicolás Maduro. Aunque Washington denunció las violaciones a derechos humanos bajo el régimen chavista, HRW afirma que “Trump ha trabajado con el mismo aparato represivo para promover los intereses” de Estados Unidos, lo que, a juicio de la organización, debilitó la coherencia del discurso oficial.

Ucrania y la minimización de responsabilidades
En relación con la invasión rusa a Ucrania, HRW advierte que “los esfuerzos de paz de Trump han minimizado sistemáticamente la responsabilidad de Rusia en graves violaciones”.
Para la organización, este enfoque contribuyó a normalizar abusos y a erosionar la rendición de cuentas por crímenes internacionales.

Retrocesos internos en Estados Unidos
El impacto, señala HRW, no se limitó al plano internacional. En un periodo de 12 meses, la administración Trump “realizó un ataque contra pilares clave de la democracia estadounidense y el orden global”. El informe enumera retrocesos en áreas como migración, salud, medio ambiente, trabajo, discapacidad, género, justicia penal y libertad de expresión.
HRW resume este patrón al afirmar que el gobierno “ha usado el poder del Estado para intimidar a oponentes políticos, medios de comunicación, bufetes de abogados, universidades, sociedad civil e incluso a comediantes”.
También documenta que, pese a la disminución de las tasas de delincuencia, Trump ordenó el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en ciudades gobernadas por autoridades del Partido Demócrata, bajo el argumento de combatir la “insurrección” y el crimen.
México en el informe: violencia y retrocesos democráticos
El reporte dedica un apartado a México. HRW advierte que el país “se ha mostrado ambivalente respecto a algunas de las situaciones más críticas de derechos humanos en América Latina”, al invocar con frecuencia la doctrina de la no intervención.

La organización denuncia además “un aumento de la violencia de género contra mujeres y niñas cometida por actores estatales y no estatales”. Cita cifras oficiales según las cuales 444 mujeres y niñas fueron asesinadas en el primer semestre de 2025, y subraya que el feminicidio sigue siendo una preocupación central.
Sobre el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, HRW afirma que presidió “un proceso de retroceso democrático, socavando la independencia judicial, la transparencia y el Estado de derecho”, aunque reconoce que “13 millones de personas salieron de la pobreza durante su gobierno”.
¿Qué propone HRW ante este escenario?
Frente al avance de prácticas autoritarias y al debilitamiento del orden internacional, HRW plantea una respuesta clara: “existe la necesidad urgente de una nueva alianza global que apoye los derechos humanos internacionales dentro de un orden basado en normas”.
La organización sostiene que solo mediante compromisos colectivos, instituciones fuertes y una defensa coherente del derecho internacional será posible frenar el deterioro democrático que, según su diagnóstico, se aceleró durante la era Trump y continúa influyendo en la política global.
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