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Lo que hace diez años parecía un sueño imposible hoy es una realidad en Pekín, donde el aire limpio ha regresado tras reducir la polución un 70%, probando que la apuesta por los vehículos eléctricos y las energías limpias puede sanar incluso las atmósferas más críticas

¿Cómo pasó Pekín de ser una ciudad ‘invisible’ bajo el esmog a recuperar sus cielos azules? Los datos consolidados de este 2026 revelan la fórmula china para reducir drásticamente la contaminación, un hito que marca el camino para las megaciudades del futuro

Lo que hace diez años parecía un sueño imposible hoy es una realidad en Pekín, donde el aire limpio ha regresado tras reducir la polución un 70%, probando que la apuesta por los vehículos eléctricos y las energías limpias puede sanar incluso las atmósferas más críticas

CHINA. — La imagen de los habitantes de Pekín caminando entre nubes grises de partículas tóxicas parece hoy un recuerdo lejano. Lo que antes era una crisis de salud pública permanente, que reducía la visibilidad a apenas unos metros, ha dado paso a una transformación ambiental que los expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ya califican como el “milagro del aire”. Este fenómeno es un cambio estructural en la forma en que una metrópolis de más de 20 millones de personas interactúa con su entorno.

¿Cuánto bajó realmente la contaminación en Pekín?

Según los registros oficiales de la Oficina Municipal de Ecología de Pekín, la ciudad ha logrado descender de los alarmantes 89.5 microgramos de partículas PM2.5 registrados en 2013 a solo 27 microgramos al cierre del último ciclo anual. Este avance representa una reducción real del 70%, consolidándose como el descenso de polución más rápido jamás registrado en una urbe de su tamaño. Mientras que otras potencias tardaron décadas en lograr mejoras similares, Pekín lo ha conseguido en poco más de doce años.

¿Cuáles son las claves de la limpieza atmosférica en China?

Este cambio no ocurrió por azar; fue el resultado de una estrategia basada en tres pilares que han redefinido la vida urbana según la Agencia Internacional de Energía (IEA):

  • Revolución Eléctrica: En este 2026, uno de cada dos vehículos nuevos vendidos es eléctrico o híbrido enchufable, según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM). La red de carga ultra-rápida ha desplazado casi por completo a los motores de combustión interna.
  • Transición Energética Radical: Se eliminaron miles de calderas de carbón industriales y domésticas, sustituyéndolas por sistemas de calefacción central alimentados por energía renovable y gas natural, factor determinante según el PNUMA.
  • Vigilancia Satelital: La normativa “China VI” se apoyó en una red de sensores que permite a las autoridades detectar y clausurar focos de emisión en tiempo real.

¿Es Pekín la ciudad más limpia del mundo en 2026?

Aunque el progreso es histórico, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene que el nivel ideal para la salud es de 10 microgramos anuales. Pekín todavía se encuentra por encima de ese umbral, pero su trayectoria ascendente es innegable. La ciudad ha pasado de constantes “alertas rojas” a disfrutar de más de 310 días de aire limpio al año, acercándose a los estándares internacionales de salud respiratoria.

¿Qué impacto tiene el aire limpio en la salud y la economía?

Los hospitales de la capital reportan una caída significativa en las hospitalizaciones por asma y enfermedades cardiovasculares, tendencia vinculada directamente con la reducción de partículas PM2.5. Además, la productividad económica ha mejorado al eliminarse los cierres forzosos de escuelas y fábricas por alertas de “aire peligroso”. La apuesta por la tecnología limpia no solo ha salvado pulmones, sino que ha impulsado una industria de tecnología verde de exportación global.

¿Es posible replicar el modelo de Pekín en otras megaciudades?

El caso de Pekín sirve como un faro de esperanza para urbes como Nueva Delhi o Ciudad de México. Demuestra que la contaminación es un problema de diseño energético remediable. Al integrar el coche eléctrico como norma y desvincular el desarrollo de la quema de carbón, la capital china ha entregado un manual de supervivencia urbana. La lección es clara: las atmósferas críticas pueden sanar con voluntad política, innovación tecnológica y transparencia en los datos.

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