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El escalador Alex Honnold desafía a la muerte este sábado al intentar el primer ascenso sin cuerdas al rascacielos Taipei 101 en una transmisión en vivo de Netflix que genera una intensa polémica ética sobre los límites del riesgo televisado

Este 24 de enero de 2026, el mundo observará con el aliento contenido cómo Alex Honnold escala los 101 pisos del rascacielos Taipei 101 sin cuerdas de seguridad, en un evento producido por Plimsoll Productions que busca romper récords de audiencia y desafíos éticos

El escalador Alex Honnold desafía a la muerte este sábado al intentar el primer ascenso sin cuerdas al rascacielos Taipei 101 en una transmisión en vivo de Netflix que genera una intensa polémica ética sobre los límites del riesgo televisado

TAIWÁN — El límite entre el arte deportivo y el peligro extremo se borrará este fin de semana en el horizonte de Asia. Este sábado 24 de enero de 2026, el escalador profesional Alex Honnold, reconocido mundialmente por su ascenso épico a El Capitán en Yosemite, se enfrentará a su reto más ambicioso y mediático hasta la fecha: escalar el rascacielos Taipei 101 en Taiwán totalmente solo, sin cuerdas ni arneses de seguridad. El evento, titulado “Skyscraper Live”, será transmitido globalmente por la plataforma Netflix, marcando un hito en la televisión en vivo, pero también despertando una preocupación ética sin precedentes sobre la responsabilidad de los medios al difundir actos que podrían resultar fatales en tiempo real.

El Taipei 101, con sus 508 metros de altura y su icónica estructura de acero y cristal que emula un tallo de bambú, es una maravilla de la ingeniería a prueba de terremotos. Sin embargo, para Honnold, representa una “singularidad” visual que ha deseado conquistar durante más de una década. Según reportes de ABC News y AP, la parte más técnica del ascenso consiste en las 64 plantas centrales, divididas en ocho segmentos de ocho pisos cada uno, con diseños en voladizo que exigen una fuerza física y mental sobrehumana. Ante la magnitud del desafío, muchos se preguntan qué tan peligroso es el solo integral en edificios, y la respuesta reside en la falta absoluta de margen de error: un solo resbalón o una ráfaga de viento imprevista significaría una caída libre hacia el asfalto de la capital taiwanesa.

Detalles críticos de la producción y seguridad del evento:

  • Retraso de seguridad: La transmisión contará con un retraso de 10 segundos para permitir que la señal se corte de inmediato en caso de un accidente trágico, cumpliendo con protocolos de ética periodística sugeridos por expertos como Subbu Vincent.
  • Gestión de riesgos: La productora Plimsoll Productions contrató a Secret Compass, especialistas en rescate de alto riesgo, para ubicar escotillas de emergencia y camarógrafos suspendidos que vigilarán a Honnold durante todo el trayecto.
  • Condiciones climáticas: Meteorólogos profesionales monitorean el cielo de Taipei minuto a minuto. Si la probabilidad de lluvia ligera aumenta o los vientos superan los límites de seguridad, el ascenso será cancelado de inmediato.
  • Impacto social: Existe un intenso debate sobre la influencia que Honnold ejerce en jóvenes que practican el “roof-topping” (escalar edificios ilegalmente), una actividad que ha causado múltiples muertes en los últimos años.
Imagen ilustrativa

A pesar de las medidas de seguridad para la producción, Alex Honnold escala sin ninguna red de protección física. El atleta ha pasado meses entrenando en simuladores y ha consultado a Alain Robert, el “Spiderman francés” que subió el mismo edificio en 2004, aunque Robert sí utilizó cuerdas. Para Honnold, quien ahora es esposo y padre de dos niñas, la motivación sigue siendo la búsqueda de lo extraordinario. Muchos escaladores locales en Taiwán, como Chin Tzu-hsiang, ven en Alex a una figura que cumple los sueños de toda una generación, aunque reconocen que la delgada línea entre la valentía y la imprudencia es lo que mantiene al mundo expectante.

La ética de este evento ha sido cuestionada por académicos de la Universidad de Santa Clara, quienes advierten que el riesgo no debe ser consumido como un simple espectáculo de entretenimiento. Sin embargo, como señala el autor Jeff Smoot, la cultura de la escalada siempre ha tenido la aceptación del riesgo en su núcleo. Para el público, es una búsqueda de emociones; para Honnold, es una forma de arte meditativo a 500 metros de altura. Mientras el reloj avanza hacia la mañana del sábado en Taipei, la pregunta que queda en el aire no es solo si Honnold logrará llegar a la cima, sino si la sociedad está lista para ver, en vivo y en directo, la ejecución de una de las maniobras más peligrosas jamás intentadas por un ser humano en este 2026.

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