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Hombres armados secuestran a más de 150 feligreses durante oficios religiosos en ataques simultáneos a tres iglesias de Nigeria

Los ataques ocurrieron el domingo en el estado de Kaduna. Un diputado local reporta que 168 personas siguen desaparecidas y que ningún grupo ha reclamado autoría del ataque.

Hombres armados secuestran a más de 150 feligreses durante oficios religiosos en ataques simultáneos a tres iglesias de Nigeria

Al menos 150 personas fueron secuestradas el domingo durante ataques armados a tres iglesias en el noroeste de Nigeria.

Los hechos ocurrieron en la comunidad de Kurmin Wali, en el área de Kajuru del estado de Kaduna, según The Associated Press y BBC.

Los atacantes irrumpieron durante los servicios religiosos en la Iglesia Evangélica Ganando a Todos (ECWA), una iglesia de la denominación Cherubim and Seraphim y una iglesia católica.

Hasta el momento, ningún grupo ha reclamado responsabilidad por los secuestros.

Este incidente representa el episodio más reciente en una larga serie de ataques por parte de bandas criminales en regiones del país con poca presencia estatal.

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Los hechos: El modus operandi de los secuestradores

Los ataques se llevaron a cabo de manera simultánea alrededor de las 11:25 horas del domingo.

Según el relato de testigos y líderes religiosos, los hombres armados, equipados con “armas sofisticadas”, llegaron en gran número, bloquearon las entradas de las tres iglesias y obligaron a los feligreses a salir hacia el monte.

El diputado local Usman Danlami Stingo proporcionó a The Associated Press las cifras más detalladas: indicó que, tras el ataque, 177 personas fueron reportadas como desaparecidas. De ellas, 11 lograron regresar, dejando un balance de 168 personas aún con paradero desconocido.

La policía estatal de Kaduna no ha emitido un comunicado oficial con sus propias cifras.

El contexto: La epidemia de secuestros por rescate en Nigeria

Este secuestro masivo no es un hecho aislado, sino que forma parte de una crisis de seguridad crónica en Nigeria. Grupos criminales, conocidos localmente como “bandidos”, operan con frecuencia en las regiones norte y centro del país, con la intención de obtener pagos por rescate.

En noviembre del año pasado, más de 300 estudiantes y maestros fueron secuestrados de una escuela católica. Todos fueron liberados posteriormente en grupos, presumiblemente tras el pago de rescates.

Expertos señalan que la corrupción, la falta de coordinación entre agencias y la financiación insuficiente de las policías locales dificultan la solución a estas crisis.

La dimensión religiosa y la respuesta internacional

Los ataques a iglesias han generado una narrativa internacional sensible. Algunos políticos extranjeros, incluido el presidente estadounidense Donald Trump, han calificado estos hechos como una “persecución de cristianos”.

Trump advirtió a inicios de este mes sobre más acciones militares si continuaban las muertes de cristianos en Nigeria.

Previamente, el 25 de diciembre, Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos en el estado de Sokoto, noroeste de Nigeria, contra campamentos de un grupo militante islamista.

El gobierno nigeriano rechaza de manera formal la caracterización de un “genocidio cristiano”.

Un portavoz de la cancillería nigeriana, Alkasim Abdulkadir, declaró que “Nigeria sigue comprometida con proteger a todos los ciudadanos, cristianos y musulmanes por igual, sin discriminación”.

Los desafíos de seguridad: Un país con múltiples conflictos

Nigeria enfrenta numerosos desafíos de seguridad de manera simultánea. Además de los secuestros por rescate, existe una insurgencia islamista en el noreste (Boko Haram y Estado Islámico), violencia separatista en el sureste y conflictos entre pastores y agricultores en la región central por recursos como tierra y agua.

El país, con más de 250 grupos étnicos, tiene una división religiosa aproximada entre un norte mayoritariamente musulmán y un sur predominantemente cristiano.

El gobierno sostiene que personas de todas las creencias son víctimas de la violencia.

¿Qué se puede esperar? El proceso por delante

El destino inmediato de los más de 150 secuestrados depende ahora de las negociaciones, típicamente clandestinas, entre las bandas y las familias o comunidades de las víctimas.

La presión internacional y la posible intervención militar extranjera añaden una capa de complejidad geopolítica a la crisis interna. La capacidad del estado nigeriano para rescatar a las víctimas, desarticular a las bandas y ofrecer seguridad básica a sus ciudadanos en regiones remotas sigue siendo la pregunta central.

Mientras tanto, las iglesias se encuentran en una posición de extrema vulnerabilidad.

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