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De referentes familiares en YouTube a una condena histórica: el caso Ruby Franke y Jodi Hildebrandt que conmociona al mundo

El caso tuvo lugar en Ivins, una pequeña ciudad del estado de Utah, conocida por su paisaje árido y montañoso.

De referentes familiares en YouTube a una condena histórica: el caso Ruby Franke y Jodi Hildebrandt que conmociona al mundo

Ivins, Utah.— Un niño de 12 años que corrió descalzo varios kilómetros por el desierto de Utah para pedir ayuda destapó uno de los casos de abuso infantil más graves de los últimos años en Estados Unidos, una historia que hoy vuelve a conmocionar a la opinión pública a través del documental de Netflix La influencer siniestra, estrenado el 30 de diciembre y ubicado desde entonces en el top 10 mundial de la plataforma.

El caso tuvo lugar en Ivins, una pequeña ciudad del estado de Utah, conocida por su paisaje árido y montañoso.

Allí, la huida desesperada del menor permitió revelar una trama de violencia sistemática, manipulación psicológica y castigos extremos, protagonizada por dos figuras públicas: la terapeuta e influencer Jodi Hildebrandt y la youtuber y madre de seis hijos Ruby Franke.

Una fuga que salvó vidas

La mañana del 30 de agosto de 2023, el niño logró escapar por una ventana de la casa de Hildebrandt. Tras tocar varias puertas, un vecino atendió su pedido y llamó al 911.

El menor presentaba signos evidentes de desnutrición, heridas abiertas en brazos y piernas, y cinta adhesiva en tobillos y muñecas.

El llamado quedó registrado por el Departamento de Policía de Santa Clara–Ivins. Al llegar, los agentes y paramédicos constataron que el niño había estado atado con sogas y esposas, y que sobre sus heridas se le había aplicado una pasta de miel y pimienta roja, cubierta con film plástico y cinta.

Durante su declaración, el menor afirmó que “se merecía las heridas” y alertó que su hermana de 10 años seguía retenida en la vivienda. Con una orden judicial urgente, la policía allanó la casa con el objetivo de rescatarla.

El hallazgo en la mansión

Al ingresar, los agentes fueron recibidos por Jodi Hildebrandt, quien hablaba por teléfono con su abogado.

La niña fue encontrada sentada dentro de un placard, con la cabeza rapada, extremadamente delgada y sin capacidad de hablar. Había permanecido aislada durante semanas.

En el sótano, la policía descubrió lo que describieron como una sala de tortura, con sogas, esposas y cinta adhesiva.

También hallaron diarios escritos por Ruby Franke, donde detallaba los castigos infligidos a sus hijos, justificándolos como actos de “amor” para expulsar supuestos “malos espíritus”.

De referentes familiares a una alianza perversa

Antes de su arresto, Ruby Franke era conocida por su canal de YouTube 8 Passengers, que llegó a reunir dos millones de suscriptores mostrando la vida cotidiana de su familia.

Con el tiempo, comenzaron a surgir denuncias de seguidores por castigos excesivos hacia los niños.

Jodi Hildebrandt, por su parte, era una terapeuta respetada dentro de la comunidad mormona y fundadora del programa ConneXions, que promovía “vivir en la verdad”.

Según el documental, contaba incluso con el respaldo de líderes religiosos que derivaban fieles a su consulta.

La relación entre ambas comenzó como un vínculo profesional, pero evolucionó hacia una sociedad ideológica y económica. Juntas crearon el proyecto Moms of Truth (Madres de la verdad), desde donde difundían consejos de crianza basados en la obediencia absoluta y el castigo.

Con el tiempo, Hildebrandt logró aislar a Ruby de su esposo, Kevin Franke, y consolidar un control total sobre la dinámica familiar.

Castigos extremos y abuso sistemático

De acuerdo con el fiscal del caso, los niños eran sometidos a trabajos físicos extenuantes, privación de comida y agua, y castigos corporales por faltas mínimas.

Entre las prácticas documentadas se incluían horas de saltos en trampolín bajo el sol y períodos prolongados de inmovilización.

El niño que logró escapar ya había intentado huir una semana antes. Como represalia, fue atado de pies y manos y dejado boca abajo durante horas.

Su frase, repetida en la ambulancia —“me merezco estas heridas”— fue considerada por los investigadores como una prueba del nivel de sometimiento psicológico al que había sido expuesto.

Cortesía


Abuso infantil. Foto: Ilustrativa/Unsplash

Condena histórica

En febrero de 2024, cinco meses después de su arresto, Ruby Franke y Jodi Hildebrandt se declararon culpables de múltiples cargos de abuso infantil agravado.

Ambas fueron sentenciadas a cuatro penas consecutivas de entre 1 y 15 años de prisión, el máximo contemplado por la ley de Utah.

El entorno en el que vivían estos niños era similar a un campo de concentración”, afirmó el fiscal Eric Clarke, quien sostuvo que se les negaba regularmente comida, camas y cualquier forma de entretenimiento.

Durante la audiencia, Ruby Franke pidió perdón a sus hijos y aseguró haber estado “completamente desorientada”. Hildebrandt, en cambio, nunca asumió responsabilidad, y continúa presentándose como una figura incomprendida.

Las secuelas familiares

Tras la condena, Kevin Franke obtuvo la tenencia exclusiva de los cuatro hijos menores. La hija mayor, Shari Franke, celebró el fallo judicial y en 2025 publicó el libro La casa de mi madre.

La búsqueda de libertad de una hija, donde relató los abusos sufridos y el impacto de Jodi Hildebrandt en la familia.

El caso, reconstruido en La influencer siniestra, se convirtió en una advertencia global sobre los peligros de la cultura influencer, la exposición extrema en redes sociales y la falta de controles efectivos cuando la autoridad digital se combina con fanatismo y poder psicológico.

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