EEUU se retira de la base aérea de Ain al-Asad en Irak y cede el control total al ejército iraquí
El repliegue forma parte del acuerdo firmado en 2024 para poner fin a la presencia de la coalición y transitar a una relación bilateral de seguridad.
IRAK.- Las fuerzas de Estados Unidos se retiraron de la base aérea de Ain al-Asad, en el oeste de Irak, y el ejército iraquí asumió su control total, informó el Ministerio de Defensa iraquí, fuente oficial del gobierno.
El anuncio se da en el marco del entendimiento alcanzado en 2024 entre Washington y Bagdad, que estableció un proceso gradual para retirar a las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos y avanzar hacia un nuevo esquema de cooperación bilateral en materia de seguridad.
Aunque no se precisó la fecha exacta en que comenzó el repliegue, autoridades militares confirmaron que la transición ya se encuentra en marcha, según Reuters.
Qué dijo el gobierno iraquí sobre la salida de tropas
Un coronel del ejército iraquí confirmó la retirada de las fuerzas estadounidenses de Ain al-Asad y señaló que “quedan unos pocos soldados debido a algunos problemas logísticos”, sin proporcionar más detalles por razones de seguridad.
Hasta el momento, no se ha informado cuántos elementos han salido ni cuántos permanecen en el país, ni si otras bases serán transferidas en el corto plazo.
La base aérea de Ain al-Asad ha sido durante años uno de los principales centros de operaciones de tropas estadounidenses y de la coalición internacional en Irak.
Desde esta instalación se coordinaban:
- Misiones de entrenamiento a fuerzas iraquíes
- Operaciones contra remanentes del grupo Estado Islámico
- Actividades logísticas y de apoyo militar
Por su relevancia estratégica, Ain al-Asad fue también uno de los objetivos más recurrentes de ataques armados en momentos de alta tensión regional.
Un punto sensible en el mapa del conflicto
Durante los últimos años, la base fue blanco frecuente de grupos armados respaldados por Irán, especialmente tras el asesinato en 2020 del general iraní Qassem Soleimani, ocurrido en Bagdad durante un ataque estadounidense.
Desde entonces, Ain al-Asad se convirtió en símbolo del pulso entre Estados Unidos, Irán y actores armados en territorio iraquí, lo que elevó su peso político y militar más allá de su función operativa.
Por ello, su traspaso al control total del ejército iraquí no solo es un movimiento logístico, sino un gesto con implicaciones regionales.
El acuerdo de 2024: qué se pactó entre Washington y Bagdad
En 2024, los gobiernos de Estados Unidos e Irak anunciaron un entendimiento para reorganizar la presencia militar extranjera en el país.
El plan incluía:
- Retiro gradual de las fuerzas de la coalición.
- Fin de las operaciones de combate dirigidas por Washington.
- Transición hacia una relación bilateral de asesoría y cooperación.
De acuerdo con ese esquema inicial, cientos de soldados dejarían Irak en septiembre de 2025, y el resto lo haría a finales de 2026.
La salida de Ain al-Asad sugiere que ese calendario ya comenzó a ejecutarse en los hechos.
Qué implica este retiro para Irak
El control total de Ain al-Asad por parte del ejército iraquí representa:
- Un mayor control soberano sobre instalaciones militares clave.
- Un paso visible en la reducción de la presencia militar extranjera.
- Nuevos retos para las fuerzas locales en seguridad, logística y defensa de infraestructura estratégica.
Para el gobierno de Bagdad, el objetivo es mantener la cooperación con Estados Unidos, pero sin un despliegue permanente de tropas extranjeras.
Qué falta por aclarar
Hasta ahora, no se ha informado de manera oficial:
- Cuántos soldados estadounidenses han salido ya de Irak.
- Cuántos permanecen desplegados en otras bases.
- Si habrá nuevas transferencias de instalaciones en el corto plazo.
Se espera que en los próximos días ambos gobiernos detallen los siguientes pasos del repliegue y precisen cómo se implementará la relación bilateral de seguridad.
Un repliegue que cierra una etapa
La retirada de Ain al-Asad marca el inicio visible de una nueva fase en la relación militar entre Irak y Estados Unidos. Durante años, esta base fue sinónimo de presencia extranjera, ataques armados y tensiones regionales.
Hoy, su traspaso al ejército iraquí confirma que el rediseño de la estrategia estadounidense en Irak ya no es solo un anuncio político, sino un proceso en marcha.
El calendario sigue abierto. Pero el control de Ain al-Asad deja claro que una etapa se está cerrando y otra comienza.
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