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Hombre secuestrado utilizó uno de los dientes que le arrancaron para cortar la cinta con la que estaba inmovilizado y huir de su captor en Estados Unidos

Jhomiel Brown utilizó la raíz afilada de su propio diente, extraído con alicates por su torturador, para cortar la cinta adhesiva que lo inmovilizaba y huir.

Hombre secuestrado utilizó uno de los dientes que le arrancaron para cortar la cinta con la que estaba inmovilizado y huir de su captor en Estados Unidos

SYRACUSE, Estados Unidos.- Jhomiel Brown relató a la corte cómo su propia fortaleza mental y un macabro recurso le salvaron la vida durante una sesión de tortura.

Su agresor, Shah Powell, de 36 años, fue sentenciado este miércoles 7 de enero a la pena máxima de 50 años de prisión por secuestro y tortura, tras un juicio.

El horror se desató el 24 de septiembre de 2023 en un garaje de la propiedad ubicada en el 6820 de Myers Road.

Según la evidencia presentada en el juicio, Powell, quien según dijo en tribunales alguna vez consideró a Brown un amigo, sometió a la víctima a una brutal paliza con tubos metálicos, lo quemó con cigarrillos y lo mordió.

En un momento, tras quedar inconsciente por los golpes, Brown fue amordazado con cinta adhesiva, que lo mantenía inmovilizado en las muñecas y los tobillos.

Foto: Syracuse.
El domicilio donde Jhomiel Brown fue torturado y secuestrado.

Fue entonces cuando la tortura alcanzó un nivel de crueldad extrema. Powell, utilizando unos alicates, le arrancó los dos dientes frontales a Brown y los arrojó al suelo. Inmovilizado y en agonía, Brown vio en ese acto de barbarie una oportunidad única para sobrevivir.

En lo que el propio Brown describió ante el juez como un “grotesco momento de necesidad”, logró agarrar uno de sus propios dientes del piso.

Con una determinación férrea, utilizó la raíz afilada y fracturada como una sierra improvisada para cortar minuciosamente las gruesas capas de cinta adhesiva que lo tenían atado

Este acto de ingenio desesperado le permitió liberarse y escapar del cautiverio, conservando la vida.

“El instinto de supervivencia del señor Brown fue nada menos que extraordinario”, declaró el fiscal del caso a los medios fuera de la corte. “Frente a una maldad inconcebible, encontró una herramienta para su libertad en el mismo símbolo de su sufrimiento”.

Foto: Captura de video.
Shah Powell recibiendo la lectura de su condena de 50 años de prisión.

Durante la lectura de sentencia, Shah Powell se derrumbó al leer una declaración preparada. A través de lágrimas, afirmó que Brown había sido su amigo y que “nada de esto debió haber sucedido”.

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Sin embargo, sus muestras de remordimiento no conmovieron al juez, quien impuso la condena máxima disponible, destacando la premeditación, la extrema crueldad y el trauma permanente infligido a la víctima.

Al escuchar que pasará los próximos 50 años tras las rejas, Powell exclamó ante el tribunal: “Eso es el resto de mi vida. Moriré en la cárcel”.

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