Donald Trump ya inició el proceso para la extracción de petróleo a Venezuela luego de imponerse ante Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro: Estados Unidos se apoderará de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo y el dinero será “controlado” por él mismo
El presidente Trump anunció que autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EEUU, el crudo se venderá a precio de mercado y el mandatario afirma que controlará ese dinero, mientras analistas advierten que el plan depende de estabilidad política, garantías legales y reacción de Rusia y China.

WASHINGTON.- La reciente ofensiva del presidente Donald Trump contra Venezuela, presentada públicamente como una operación para neutralizar una “amenaza a la seguridad” y combatir al narcotráfico, tiene un trasfondo que analistas energéticos consideran más concreto: el control y aprovechamiento del petróleo venezolano.
De acuerdo con información publicada por El Universal, el propio mandatario reconoció que informó con anticipación a empresarios petroleros sobre la operación en Caracas, mientras que al Congreso de Estados Unidos lo notificó una vez iniciadas las acciones.
Desde entonces, Trump no solo ha defendido la intervención, sino que anunció un acuerdo con autoridades interinas venezolanas para entregar a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, cuyo dinero —según sus palabras— “será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos de América”.
El planteamiento abre un nuevo escenario político, energético y económico, con implicaciones que van desde la reconfiguración del sector petrolero venezolano hasta la participación directa de empresas privadas estadounidenses.
Trump admite que avisó primero a petroleras, no al Congreso
Trump declaró que alertó a ejecutivos del sector petrolero antes de la captura de Nicolás Maduro, mientras que al Congreso le notificó después de iniciada la operación. Justificó la decisión al afirmar que el Legislativo tiene “tendencia a filtrar” información sensible.

Aunque no dio una fecha exacta, medios estadounidenses citados por EL UNIVERSAL señalan que el aviso se dio aproximadamente un mes antes, con un mensaje directo: “Prepárense”.
Este reconocimiento colocó desde el inicio al sector energético como un actor central en la estrategia de Washington hacia Venezuela.
Petróleo para EEUU y control directo del dinero
Trump afirmó que las autoridades provisionales venezolanas acordaron entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad a Estados Unidos.
Se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos de América, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”.
El encargado de ejecutar el plan será el secretario de Energía, Chris Wright. Según Trump, el crudo “se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de EE.UU.”.
Expertos: la presión siempre giró alrededor del petróleo
Para analistas energéticos, el petróleo fue un eje central desde el inicio.
David Goldwyn, presidente de Goldwyn Global Strategies, explicó:
“Creo que el presidente simplemente estaba aumentando la presión sobre Venezuela en previsión de las negociaciones que se avecinaban”.
La lectura es que la ofensiva política y militar habría buscado crear las condiciones para abrir negociaciones energéticas, en un contexto donde Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, pero con infraestructura deteriorada y exportaciones limitadas por sanciones.
¿Cómo podrían ganar dinero Trump y empresas privadas?
Especialistas estadounidenses señalan que el camino más probable no sería una simple compra de petróleo, sino un paquete de incentivos legales y fiscales que permita a compañías estadounidenses operar en Venezuela con mayores garantías.
Este esquema incluiría:
- Contratos de servicios para rehabilitar campos petroleros y refinerías
- Acuerdos con protecciones jurídicas frente a litigios
- Mecanismos de supervisión internacional para reducir riesgos de corrupción y captura de rentas
El modelo beneficia principalmente a grandes petroleras, empresas de servicios y contratistas, más que a operaciones estatales directas.
La prioridad técnica: estabilizar pozos y terminales
En términos operativos, el primer paso no sería extraer más crudo de inmediato, sino estabilizar pozos críticos y asegurar terminales de exportación.
Esto implica:
- Reestructuración de instalaciones
- Sustitución de bombas y repuestos
- Envío de personal técnico especializado
- Capacidad logística para operar en entornos complejos
Estas tareas, coinciden analistas, solo pueden realizarlas empresas internacionales de servicios petroleros.
Las empresas que podrían beneficiarse
La economista venezolana María Díaz explicó a EL UNIVERSAL que las compañías de servicios petroleros serían las primeras en entrar:
“Su trabajo es la columna vertebral técnica de cualquier plan de recuperación y determina la velocidad con la que la producción puede volver a niveles operativos”.
Entre las firmas que podrían verse beneficiadas se mencionan:
- Chevron, por su experiencia previa en Venezuela

- Valero y otros refinadores, como compradores de crudo
- Halliburton, Schlumberger (SLB) y Baker Hughes, en servicios de mantenimiento y reactivación
- ExxonMobil y ConocoPhillips, mediante resolución de litigios y nuevas concesiones
Además, bancos, aseguradoras y reaseguradoras tendrían un papel clave para evaluar el riesgo político y financiero.
El obstáculo principal: garantías jurídicas y estabilidad política
Díaz advierte que la recuperación petrolera es técnicamente posible, pero no automática:
“Exigirá un paquete simultáneo de garantías jurídicas, inversión masiva y supervisión internacional”.
La juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada obliga a actores financieros a recalibrar riesgos antes de comprometer capital.
“La percepción de estabilidad política es hoy la variable que más pesa en las decisiones de inversión”.
El factor internacional: Rusia y China en el tablero
Aunque Trump da por sentada la apertura de puertas a empresas estadounidenses, expertos como Michael Shifter, presidente de Diálogo Americano, señalan que Estados Unidos ya consideraba flexibilizar sanciones como parte de acuerdos políticos.
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Esto implica un cálculo estratégico más amplio, donde entran otros actores con intereses en Venezuela.
Shifter advierte que aún falta ver la reacción de Rusia y China, países con inversiones, acuerdos energéticos y presencia política en el país sudamericano.

Qué significa esto para el petróleo y el mercado
Este escenario deja varios puntos claros:
- La estrategia de Trump coloca al petróleo en el centro de la relación con Venezuela
- El plan no depende solo de extracción, sino de reconstruir una industria dañada
- Las primeras beneficiadas serían empresas de servicios y grandes petroleras
- La viabilidad del proyecto dependerá de estabilidad política, reglas claras y financiamiento
- La respuesta de potencias como Rusia y China puede modificar el rumbo del acuerdo
En términos prácticos, cualquier impacto en precios, exportaciones o suministro no sería inmediato.
Antes, tendría que darse un proceso largo de rehabilitación técnica, negociación legal y definición política que marcará si este movimiento se convierte en un giro estructural del mercado petrolero o en un episodio más de presión geopolítica sobre Venezuela.
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