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Aunque China cumple 10 años sin la política del hijo único la natalidad no repunta, la población envejece y el Gobierno enfrenta un reto clave para su economía y futuro social

El envejecimiento acelerado, el alto costo de criar hijos y el desempleo juvenil complican los esfuerzos del Gobierno chino para impulsar los nacimientos

Aunque China cumple 10 años sin la política del hijo único la natalidad no repunta, la población envejece y el Gobierno enfrenta un reto clave para su economía y futuro social

CHINA —

China enfrenta uno de sus mayores desafíos demográficos de largo plazo. A 10 años de haber eliminado la política del hijo único, el país no ha logrado revertir la caída de la natalidad, pese a una serie de medidas gubernamentales diseñadas para incentivar a las parejas jóvenes a tener más hijos, de acuerdo con CNN.

La política del “hijo único”, aplicada durante décadas para controlar el crecimiento poblacional, fue eliminada oficialmente en 2016, cuando el Gobierno reconoció que la disminución de nacimientos amenazaba el crecimiento económico de la segunda economía más grande del mundo. Sin embargo, el cambio no produjo el efecto esperado.

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Menos nacimientos y una población que envejece

La población de China se redujo durante tres años consecutivos previos a 2024. Aunque ese año se registró un ligero repunte en los nacimientos, este no fue suficiente para compensar el número de muertes, y las proyecciones indican que la tendencia podría continuar.

Actualmente, más del 20 por ciento de los 1,400 millones de habitantes tiene 60 años o más. Según proyecciones de las Naciones Unidas, este grupo podría representar hasta la mitad de la población en 2100, un escenario con implicaciones profundas para la economía, el mercado laboral y el sistema de pensiones.

Este envejecimiento ocurre mientras la población en edad de trabajar disminuye, lo que reduce la base que sostiene a los adultos mayores y presiona las finanzas públicas.

El enfoque del Gobierno chino

secretario general Xi Jinping. Foto: Cortesía

El presidente Xi Jinping ha subrayado la importancia de la “seguridad demográfica” y ha convertido el “desarrollo de una población de alta calidad” en una prioridad nacional. Analistas prevén que en los próximos meses se anuncien más políticas pronatalistas, enfocadas en el matrimonio y la natalidad.

En los últimos años, autoridades locales y el Gobierno central han aplicado incentivos como subsidios en efectivo, apoyos para vivienda, exenciones fiscales, bonificaciones anuales para familias con hijos pequeños, la ampliación de licencias de maternidad, un programa de educación preescolar pública gratuita y planes para eliminar los costos hospitalarios del parto en 2026.

También se han impulsado cambios administrativos para facilitar el registro matrimonial y se publicó un borrador de ley para regular mejor los servicios de cuidado infantil.

Obstáculos estructurales

Personas llevan a sus niños con mascarillas para el coronavirus a un kindergarten en Beijing el 9 de junio del 2021. Si China quiere conseguir su meta tentativa de vacunar a 10% de su población contra el coronavirus para el final del año, decenas de millones de niños tendrán que ser vacunados.  (AP Foto/Andy Wong)

Pese a estas medidas, persisten problemas de fondo que limitan su impacto. Entre ellos destacan el alto costo de criar hijos, especialmente en las grandes ciudades, el desempleo juvenil, la precariedad laboral y una red de seguridad social insuficiente en amplias regiones del país.

Estudios recientes señalan que China es uno de los países más caros del mundo para criar a un hijo, en términos relativos, lo que reduce el efecto real de los apoyos económicos anunciados.

Además, el legado de la política del hijo único dejó un desequilibrio de género y una generación de hijos únicos que hoy enfrentan la responsabilidad de cuidar a padres ancianos, sin una cobertura pública sólida que los respalde.

Cambios sociales que influyen en la natalidad

A estos factores se suman transformaciones sociales profundas. En las últimas dos décadas, los registros de matrimonio han disminuido, mientras que los divorcios han aumentado. También ha cambiado la percepción social sobre la familia, con una mayor aceptación de hogares con un solo hijo o sin hijos.

Para muchos jóvenes adultos, especialmente tras la pandemia de covid-19, las prioridades se han desplazado hacia la estabilidad personal y económica, lo que reduce el interés en formar familias numerosas.

Impacto económico y dudas sobre el futuro

Los infectados "activos" de coronavirus en China se reducen a menos de 10.000. EFE/EPA/WU HONG

Expertos advierten que la disminución de la fuerza laboral, la reducción del consumo interno y el costo creciente de atender a una población envejecida tendrán un impacto profundo en la economía china y en sus objetivos estratégicos de largo plazo.

Ante este escenario, el Gobierno ha iniciado reformas al sistema de pensiones, incluido el aumento gradual de la edad de jubilación, y apuesta por la automatización industrial y el uso de robots para compensar la caída de la mano de obra.

Sin embargo, especialistas coinciden en que, aunque estas medidas pueden mitigar los efectos, revertir de forma significativa la caída de la natalidad será difícil. La transición demográfica de China, señalan, parece haber entrado en una fase difícil de revertir, con consecuencias que marcarán al país durante las próximas décadas.

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