Antidepresivos son “culpables” de tiroteos masivos como el del Minnesota, asegura RFK Jr. y lanza investigación; senadora el dice que “deje de decir basura” y exige su despido
Tras el tiroteo en Minnesota, el secretario de Salud sugirió que medicamentos psiquiátricos podrían estar detrás de la violencia.

ESTADOS UNIDOS.- — El secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., generó polémica al sugerir que los antidepresivos y otros medicamentos psiquiátricos podrían estar relacionados con tiroteos masivos, como el ocurrido esta semana en Minnesota, donde dos niños de 8 y 10 años fueron asesinados y otras 17 personas resultaron heridas.
“Necesitamos buscar a todos los culpables”
En una entrevista en Fox & Friends el jueves, Kennedy afirmó:
“No hubo un tiempo en el pasado en que la gente entrara a una iglesia o a un salón de clases y comenzara a disparar. Y no está pasando en otros países, está pasando aquí y necesitamos mirar a todos los posibles culpables”.
El funcionario anunció que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) lanzarán un estudio para determinar si existe alguna relación entre el consumo de fármacos como los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) y la violencia.
Estos medicamentos, entre los más recetados en el mundo para tratar la depresión y la ansiedad, incluyen marcas como Prozac, Lexapro y Zoloft.
Kennedy aseguró que algunos de ellos tienen advertencias de “caja negra” sobre el riesgo de ideación suicida y homicida, lo que, según él, obliga a no descartarlos como posibles factores.
🚨BREAKING MAHA HHS ROBERT F. KENNEDY JR. AFTER ANOTHER MASS SHOOTING:
— SANTINO (@MichaelSCollura) August 29, 2025
“I certainly consider mass shootings a health crisis.
One of the culprits we need to examine is whether the fact that we are the most over-medicated nation in the world, & a lot of those are psychiatric… pic.twitter.com/TtnRHtkSPC
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Una respuesta inmediata: “Deja de decir basura”
Las declaraciones desataron un fuerte rechazo en el Congreso. La senadora demócrata por Minnesota, Tina Smith, criticó con dureza al secretario:
“Te reto a que vayas a la escuela Annunciation y le digas a nuestra comunidad en duelo que, en efecto, las armas no matan niños, que lo hacen los antidepresivos. Solo cállate. Deja de decir basura. Deberían despedirte”, escribió en X.
Una postura repetida de Kennedy
No es la primera vez que Kennedy vincula fármacos con la violencia. En varias ocasiones ha señalado a los ISRS, incluso asegurando que son más difíciles de dejar que la heroína, y defendiendo la creación de “granjas de bienestar” para que jóvenes afroamericanos abandonen su uso.
Su postura se enmarca en la agenda de la comisión “Make America Healthy Again” (MAHA), creada por orden ejecutiva del presidente Donald Trump en febrero, con el objetivo de evaluar los riesgos del uso masivo de antidepresivos, estabilizadores del ánimo y antipsicóticos.
Críticas de expertos: “No hay vínculo con la violencia”
Especialistas en psiquiatría han cuestionado los señalamientos de Kennedy.
Ragy R. Girgis, investigador de la Universidad de Columbia, explicó que su análisis de tres décadas de tiroteos masivos muestra que solo 4% de los perpetradores había usado antidepresivos, una cifra incluso más baja que la prevalencia nacional de consumo en adultos estadounidenses (11.4%).
“Todos los datos sugieren que los ISRS no son el problema”, dijo Girgis. “La gente confunde la ideación suicida o la irritabilidad con violencia, pero los ISRS probablemente reducen la violencia, no la aumentan”.
La Asociación Estadounidense de Psiquiatría también ha advertido que estos medicamentos pueden ser vitales para salvar vidas, al disminuir los pensamientos suicidas y permitir a millones de personas con depresión o ansiedad llevar una vida funcional.
Actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro, lo que mejora la comunicación entre neuronas y estabiliza el estado de ánimo. Aunque pueden provocar efectos secundarios, como insomnio, fatiga o disminución del deseo sexual, la comunidad médica considera que son seguros y efectivos cuando se usan bajo supervisión médica.
Una discusión que desplaza el debate sobre armas
El señalamiento de Kennedy se suma a una narrativa recurrente entre sectores conservadores, que suelen atribuir los tiroteos a problemas de salud mental en lugar de abordar el acceso a las armas.
El vicepresidente JD Vance respaldó la idea de abrir un debate sobre el consumo de fármacos psiquiátricos, asegurando que el país atraviesa una “crisis de salud mental”.
Donald Trump Jr., hijo del presidente, también intervino a través de su cuenta de Instagram. Publicó una lista de tiroteos cometidos por personas identificadas como transgénero, y escribió de manera sarcástica: “Pero claro, los rednecks con AR-15 son el problema”.
“Quizá es hora de que tengamos la verdadera conversación. Como qué pasa cuando llenamos a los niños de hormonas para intentar desafiar la ciencia y la naturaleza. No me parece casualidad. No existe un grupo más violento per cápita en el mundo que la comunidad trans radical, y esto tiene que parar”.
Mientras tanto, datos del proyecto The Violence Project, organización que analiza tiroteos desde 1966, muestran que el 98% de los tiradores masivos en el país son hombres cisgénero, y que los casos ligados a personas trans son mínimos, lo que contradice su discurso anti-trans.
El trasfondo del tiroteo en Minnesota
El tiroteo ocurrió el miércoles en la iglesia de la escuela católica Annunciation, cuando Robin Westman, de 23 años, abrió fuego durante una misa de inicio de clases. La atacante se quitó la vida tras el ataque.
En un perturbador cuaderno rojo, Westman describió sus pensamientos suicidas, aunque no hay evidencia de que estuviera bajo tratamiento con antidepresivos, ni de que sus medicamentos para transicionar de género hayan empeorado su salud mental.
El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó que no existen registros de que el agresor hubiera sido hospitalizada por enfermedad mental ni de que consumiera medicamentos psiquiátricos.
Sin embargo, los expertos advierten que el proceso para que los NIH estudien los posibles vínculos entre medicamentos psiquiátricos y violencia puede tardar meses o años y que corre el riesgo de distraer la atención del debate central sobre la regulación de armas y la seguridad escolar.
Éste marcó el tiroteo número 268 en lo que va del año en Estados Unidos, un país con más armas que habitantes, según datos de The Violence Project.
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