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México

Niños de 8 años laboran en los cárteles, hay desde venta de drogas, prostitución y tráfico de órganos, destaca Reinserta

Los menores refieren también las llamadas universidades del crimen donde se les enseña a delinquir y a desensibilizarse.

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Por El Imparcial

La tarea de niños muchos veces consiste en vigilar los movimientos, se les identifica como “halconcitos”.(Especial)

La tarea de niños muchos veces consiste en vigilar los movimientos, se les identifica como “halconcitos”. | Especial

CIUDAD DE MÉXICO.- Los cárteles Jalisco nueva Generación y Noroeste, han consolidado el reclutamiento de jóvenes y niños de ocho años para participar en delitos como asesinato, secuestro, venta de drogas y tráfico de órganos.

De acuerdo con una publicación de El Universal, las cofundadoras de la organización civil Reinserta, Saskia Niño de Rivera y Mercedes Castañeda, indicaron que lo hacen porque no hay suficientes políticas públicas para mejorar su situación escolar, económica y laboral

“Las autoridades tienen que reconocer la problemática y generar las instituciones correspondientes, además de políticas públicas, para comenzar a proteger a estos menores”, declaró a El Universal.

“En la protección de ellos hay una laguna institucional que los delincuentes vieron y la están aprovechando”, criticó Niño de Rivera.

Las fundadoras junto a Fernanda Dorantes y Mercedes Llamas Palomar publicaron recientemente su libro “Un sicario en cada hijo te dio”, en el que exponen casos de niños enlistados en bandas delictivas.

En las páginas de ese texto se encuentra el caso de Damián, un niño que se dedicó al robo de objetos desde pequeño y a los ocho años ya trabajaba para una red de tráfico de órganos, señala el medio informativo.

Su tarea era encontrar a personas más o menos de su edad, vigilarlas e informar a sus jefes sobre cada movimiento de las posibles víctimas.

“Hoy tenemos un problema de tamaño medio, pero mañana podría ser un problema muy grande”, declaró Niño de Rivera, quien para realizar su libro visitó, junto con sus colegas, prisiones del Estado de México, Tamaulipas, Guerrero, Nuevo León, Jalisco y Ciudad de México.

En la publicación no se refiere una cifra exacta de cuántos menores de edad podrían estar trabajando para la delincuencia organizada, aunque en 2017 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) indicó que podrían ser más de 30 mil.

Escasez de oportunidades

En el libro primero se presentan historias de menores encarcelados por haber formado parte de la delincuencia organizada.

En la segunda parte se hace un análisis de las causas que llevaron a esos jóvenes a delinquir, y por último, se presentan casos de éxito de niños y adolescentes que lograron recuperar su vida tras un proceso de reinserción.

En el texto se hallan las historias de una adolescente contratada para secuestrar, otro joven que a los 16 años fue comandante de un cártel local y el caso de una mujer que a la misma edad ya tenía su propia red de prostitución.

Entre los factores que los llevan a esas conductas, están a negligencia en la escuela o en la casa, el consumo de sustancias, el sentido de pertenencia de formar parte en una pandilla y la admiración procriminal, la narcocultura; todo eso en contrapeso con la pobreza”.

Además de que hay las llamadas “universidades del crimen” que en tres meses de adiestramiento les enseñan tácticas y entrenamientos de desensibilización.

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