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Víctimas de secta NXIVM en México narran sus experiencias

‘Paulina’ aceptó hacer una entrevista para hablar de la secta de Keith Raniere.

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Por Redacción GH

NXIVM abrió en los primeros años de la década pasada su primer centro en México.(AP)

NXIVM abrió en los primeros años de la década pasada su primer centro en México. | AP

MÉXICO.- En una entrevista publicada por “El País”, se muestran testimonios de personas quienes se involucraron con la secta NXIVM de Keith Raniere en México, quien fue encontrado culpable de tráfico de personas, explotación sexual, posesión de pornografía infantil y extorsión el pasado 19 de junio.

Sobresale la historia de “Paulina”, una mexicana quien llegó al “grupo de superación personal” tras la culminación de una relación amorosa. 

Así como otras víctimas de la secta, “Paulina” se encontró con un camino erróneo y puso en riesgo su vida.

Ella perteneció a la sucursal que abrió Raniere en el municipio de San Pedro Garza García, en Nuevo León, una de las ciudades más ricas de México.

“Quiero platicarte algo, pero es sumamente secreto”, reza la primera línea de la declaración de “Paulina”.

Recuerda que tomaba café con una compañera, cuando esta le dijo que le ayudaría, pero con la condición de que fuese “su esclava”, a lo que “Paulina” aceptó.

Ella y su “ama” estuvieron por años en la secta NXIVM, específicamente al grupo DOS, donde decenas de esclavas sexuales eran sometidas a dietas extremas y también eran marcadas con las iniciales de Raniere, a unos centímetros de su parte íntima.

También cargaban con una cadena, para recordar su condición como “esclavas”. El “harén” contaba con seguidores ricos, poderosos y dispuestos a mentir para cubrir los abusos que se realizaban.

“Me pidieron que entregara fotos desnuda y lo hice”.

Además, estaba obligada a enviar cada mañana un mensaje de texto a su “ama”: “Good morning, master”. Si no lo hacía, había “consecuencias”. 

“Era básicamente un castigo físico, algo que te doliera pero que no te hiciera daño”, explica Paulina a ‘El País’.

Rubén, de 40 años, explicó que los cursos de NXIVM eran muy distintos a otros, ya que no aplicaban cuestiones esotéricas o milagros, pero el único “fenómeno sobrenatural” era su líder, Raniere.

“En todo era muy bueno, eso me hizo dudar”, bromeó. "Nada era nuevo ni original, pero servía".

Rubén fue de las personas que pagó uno de los “Executive Success Programs” de NXIVM. Un curso de cinco días costaba alrededor de tres mil dólares.

Quienes se adentraron más a la secta, en terminología de Raniere, debían de luchar contra los "parásitos" (los enemigos y las personas negativas); debían persistir  (cumplir metas diarias definidas previamente) y realizaban cursos "intensivos" con sesiones de hasta 12 horas.

Regina, una empresaria de Monterrey, pagó casi 10 mil dólares en cursos durante cuatro años, hasta que llegó un momento en que “despertó”.

Roberta Garza, periodista quien ha investigado al culto por décadas, comenta que el “éxito” de los “cursos” en esa zona de Nuevo León se debe a las características de la burguesía regiomontana.

"Es una sociedad cerrada, superficial y lo que eres se define por cuánto dinero tienes […] Cuando rascas esa cáscara de grandiosidad hay un enorme vacío emocional y mental".

Lo anterior, señala Garza, fue identificado y explotado por Raniere.

La secta de Keith Raniere dejó un rastro en México bastante doloroso, con un listado de víctimas que parece no tener fin.


Con información de El País y Reporte Índigo

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