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México

Trabajadoras sexuales, sin casa ni trabajo por Covid-19

Este viernes, las entradas de los hoteles en la colonia Obrera de la CDMX anunciaban, con letreros hechos a mano, que estaban "Fuera de servicio hasta nuevo aviso" o "Cerrado por contingencia".

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Por El Universal

Trabajadoras sexuales, sin casa ni trabajo por Covid-19(Pixabay / Ilustrativa)

Trabajadoras sexuales, sin casa ni trabajo por Covid-19 | Pixabay / Ilustrativa

CIUDAD DE MÉXICO.- Este viernes, las entradas de los hoteles en la colonia Obrera anunciaban, con letreros hechos a mano, que estaban "Fuera de servicio hasta nuevo aviso" o "Cerrado por contingencia".


A Debora Gadalmez la sacudió ese anuncio un día antes, cuando le pidieron que dejara su habitación en un hotel de esa zona que ha sido su casa por mucho tiempo.

Ella, trabajadora sexual trans originaria de Veracruz, se quedó sin casa de un día para otro, sin clientes ni un lugar en dónde realizar su trabajo a causa del Covid-19.


El pasado 2 de abril, Braulio Asuaga, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) dijo que se habían cerrado mil 100 hoteles en la CDMX por este virus que golpea el país, pero que la orden era cerrarlos todos.

Unos días antes, el 30 de marzo, se declaró emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor y se ordenó la suspensión de actividades no esenciales hasta el 30 de abril.


"Vivía aquí en el hotel pero por la situación del gobierno nos corrieron a todas, porque no quieren tener a nadie en lugares cerrados y pues estoy en situación de calle ahorita, nos avisaron de un día para otro y ese mismo día nos corrieron del hotel. Me quedé con una amiga en su casa pero ¿qué vamos a hacer? porque nosotras nos mantenemos al día, de sexoservidoras", comentó Debora.


La única persona a la que Debora ha recurrido es Érika Ivonne, presidenta de la asociación Agenda Nacional Política Trans de México.

Mientras platica con la prensa su teléfono no deja de sonar con llamadas o mensajes de alrededor de 200 trabajadoras sexuales que tampoco saben qué hacer y que piden su ayuda.


"Como asociación estamos al pie del cañón con las compañeras, las estamos tratando de ayudar, de conseguirles dónde quedarse, refugiarse, buscando que si las delegaciones pueden poner un albergue, que sea algo digno como personas y seres humanos que somos y que se nos dé un trato como a cualquiera, no queremos un trato de reinas, simplemente un trato de personas, digno, que tengamos una ayuda relacionada con esto", señala Érika.


Hasta ahora han entablado diálogo con Geraldina González, titular de Copred (Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México), quien les ofreció la posibilidad de hablar con algunos hoteleros para que no las saquen, pero aunque les permitan quedarse, Érika sabe que sus compañeras no tienen con qué pagar esa estancia, muchas ni siquiera tienen para comer.


"Lo que estamos pidiendo es algo económico con lo que se nos pudiera apoyar, no son millones de pesos, es un caso pequeño, ojalá que las pudieran ayudar económicamente para que si las muchachas lo deciden, con ese dinero les pueda alcanzar para viajar a sus estados; y otra es que nosotras como asociación le pediríamos a la comunidad, a la sociedad, que si tienen un lugar donde las puedan acoger, un cuartito... no somos mal agradecidas, si nos llega este apoyo, con ese recurso le damos apoyo a las personas que no tienen albergue".


Como Debora, las otras trabajadoras sexuales tuvieron que buscar opciones, pero no todas las tienen, especialmente porque vienen de provincia.

Debora, quien se ha dedicado al trabajo sexual por alrededor de 15 años agregó:

Aquí en este hotel nada más son quince (las mujeres que se han quedado sin casa), pero en varios hoteles hay más, hay treinta, cuarenta, muchas chicas que vienen de provincia que no tienen ni dónde estar, yo tengo la fortuna de tener amigas, pero las chicas que ni eso se van a quedar tiradas en un puente, tiradas como vagabundas". 

Como a muchas, el dedicarse a esto la alejó de su familia, por lo que tampoco puede recurrir a ellos.


En opinión de Érika, este es el momento de apoyar a un sector que ha sido ignorado y discriminado. Enfatizó:

Es algo que nos lo deben porque no nos han tomado en cuenta nunca en nada, nunca hemos tenido un apoyo de nada, tienen una deuda histórica con el trabajo sexual".

Junto al letrero de cerrado y en medio de una pandemia que le ha quitado todo, Debora no pierde la esperanza de que ella y sus compañeras puedan ser apoyadas.


"Pido por favor un apoyo para las chicas trans y para las activistas, para que nosotras estemos bien, las que no tenemos familia, para no estar en la calle, que volteen a vernos, que volteen a ver a las chicas".

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