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México

Conoce a las mujeres de Rafael Caro Quintero

Además de robar titulares en los medios como narcotraficante, también lo hizo por sus amoríos.

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Por El Imparcial

Además de robar titulares en los medios como narcotraficante, también lo hizo por sus amoríos.

Además de robar titulares en los medios como narcotraficante, también lo hizo por sus amoríos.

CULIACÁN, Sinaloa.- Rafael Caro Quintero es originario de La Noria, Sinaloa, es recordado por ser uno de los fundadores del llamado Cártel de Guadalajara junto con su compadre, Miguel Ángel Félix Gallardo, “El jefe de Jefes” y su amigo del alma, Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.

Su época de mayor apogeo fue en los años 80 cuando comenzó a traficar droga -principalmente mariguana- con sus socios, a gran escala hacía los Estados Unidos, lo que los catapultó como los señores del narcotráfico en México.

Pero además de robar titulares en los medios como narcotraficante, también lo hizo por sus amoríos.

María Elizabeth Elenes Lerma, fue la primera esposa del capo, ella está señalada como parte de la red de lavado de dinero investigada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Con ella procreó cuatro hijos: Héctor Rafael, Henoch Emilio, Mario Yibran y Roxana Elizabeth Caro Elenes, quienes también han sido acusados de ser prestanombres de su padre.

Antes de que Caro Quintero fuera arrestado en Costa Rica, el 4 de abril de 1985, vivió un intenso romance con la sobrina de Guillermo Cosío Vidaurri, ex gobernador de Jalisco; Sara.

El noviazgo fue muy publicitado en los medios de aquella época, incluso se dijo que el traficante secuestró a Sara Cosío Vidaurri Martínez.

Nunca las autoridades mexicana confirmaron si secuestró a la joven tapatía, por lo que se ventiló que al momento de su detención en la finca California, en Costa Rica, la pareja estaba muy enamorada.

Quintero fue detenido en la Quinta La California, dentro de la comunidad de San Rafael de Ojo de Agua en Alajuela, Costa Rica el 4 de abril de 1985. 

Junto a él fueron capturados, José Albino Bazán, Juan Carlos Campero Villanueva, Luis Beltrán, Miguel Lugo y Violeta Estrada Yaver.

Con ellos estaba Sara Cosío, quien, se dice, se encontraba acostada semidesnuda en una cama y con señales de un posible embarazo junto con Caro Quintero, en un inicio ella fue considerada como secuestrada, más posteriormente ella declaró ser pareja de Caro Quintero.

 Su captura fue posible por la intervención de los teléfonos de la familia de Cosío, a la cual ella llamó el 2 de abril de ese año, declarando: "Yo no estoy secuestrada… yo estoy enamorada de Caro Quintero", con lo cual la DEA pudo dar con el paradero de Quintero.

Actualmente se dice que ella es una dama de la sociedad jalisciense; tras el escándalo se alejó varios años de la vida pública.

Una crónica publicada por la Revista Nexos y firmada por Carlos Monsiváis relata que al ver a las autoridades, Sara asegura que está secuestrada, luego, uno de los agentes le pregunta por el nombre de su captor, a lo que ella responde “él es Rafael Caro Quintero”.

Sin embargo, el mismo texto de Monsiváis menciona una carta firmada presuntamente por Sara, donde la joven jalisciense se desmentiría.

“Rafael: aunque todo haya sido tan alocadamente, tú te portaste muy bien y la verdad eres bien bueno, nada más que quieres hacerte el malo, pero me trataste con mucho respeto y cariño. Por eso vas a ver que no pienso quedarte mal y quiero que te portes bien y te cuides mucho, eh. De todas maneras gracias y nunca lo vamos a olvidar. Sara”.

Mientras estaba recluido Rafael Caro Quintero en el penal de Puente Grande, en Jalisco, conoció a Diana Espinoza Aguilar.

Diana fue recluida ahí en el año 2008 al igual que su esposo de aquel entonces, un narcotraficante colombiano.

Se dice que el criminal quedó sorprendido por la figura de Diana durante un certamen de belleza dentro del penal, en el que ella ganó.

Diana detalló en una entrevista cómo se dieron los encuentros: “Lo conocí por una amiga que llevaba bandas musicales a la cárcel de mujeres. Yo fui reina de la cárcel, y fue así que él me vio; me vio como una reina de belleza”.

Diana fue agregada a la lista negra de cabecillas del narcotráfico emitida el 11 de mayo de 2016 por Departamento del Tesoro de Estados Unidos de América, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro (OFAC).

De acuerdo con la autoridad estadunidense, la mexicana realizó diversas transacciones acreditándose como pareja de Rafael Caro Quintero, ex líder del Cártel de Guadalajara, para actuar en su nombre.

Actuando como su esposa, Diana registró algunos de los bienes del ex convicto sinaloense a su nombre, activos presuntamente adquiridos con ganancia del tráfico de drogas.

Se dice que Diana luego de cumplir su condena en 2011, siguió en contacto con Quintero y al ser liberado por una falla en su proceso penal en 2013,  vivieron juntos hasta que se volvió a solicitar su aprehensión.

Para las autoridades extranjeras, Caro Quintero –presunto responsable del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, perpetrado en Guadalajara en 1985– “ha seguido participando en las actividades de tráfico de drogas” después de su excarcelación en agosto de 2013.
 

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