Casi 20 mil familias dependían de AHMSA y MINOSA, pero reactivar ambas empresas requeriría una inversión millonaria y un plan de hasta 15 años, según Napoleón Gómez Urrutia
El dirigente sindical calcula que se necesitan 3 mil millones de dólares para cubrir adeudos y recuperar la actividad industrial de las compañías de Coahuila. Propone que el gobierno intervenga y considera una cooperativa con participación de los trabajadores

La reactivación de Altos Hornos de México (AHMSA) y su filial Minera del Norte (MINOSA) enfrenta dos obstáculos principales: los adeudos acumulados durante su crisis y el deterioro de sus instalaciones. De acuerdo con las estimaciones de Napoleón Gómez Urrutia, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, recuperar ambas compañías requeriría alrededor de 3 mil millones de dólares y hasta 15 años para que la acerera vuelva a alcanzar una capacidad industrial comparable con la que tuvo anteriormente.
Según información de El Financiero, el también diputado federal de Morena considera que el monto necesario para sanear las finanzas y poner nuevamente en marcha la empresa dificulta encontrar inversionistas dispuestos a asumir el costo. Sin embargo, sostiene que una eventual recuperación tendría importancia para las familias que dependían de las actividades de AHMSA y MINOSA en Coahuila.
Gómez Urrutia reconoció que le gustaría que la compañía volviera a operar, aunque expresó dudas sobre la posibilidad de conseguir el capital necesario. A su juicio, el problema no se limita a cubrir los pasivos, pues también sería necesario invertir en equipos e instalaciones para recuperar progresivamente la producción.
¿Cuánto dinero necesita AHMSA para salir de su crisis?
La estimación de 3 mil millones de dólares considera las obligaciones financieras de la empresa y los recursos que serían necesarios para impulsar su reactivación. Entre los adeudos mencionados por el dirigente sindical se encuentran los siguientes:
- Mil 800 millones de dólares con acreedores, de acuerdo con las cifras citadas por Gómez Urrutia.
- 600 millones de dólares con proveedores, correspondientes a compromisos pendientes de pago.
- Adeudos con los trabajadores, que también forman parte de los pasivos que deben atenderse.
Los dos primeros conceptos suman 2 mil 400 millones de dólares, sin contar las obligaciones laborales mencionadas. La cifra de 3 mil millones de dólares es la estimación global planteada por el dirigente para enfrentar el rescate y la reactivación, no un presupuesto definitivo desglosado para cada etapa.
La magnitud de los compromisos pendientes complica la recuperación porque cualquier propuesta debe considerar tanto la situación financiera como los recursos necesarios para poner en funcionamiento la infraestructura industrial.
Además, el dinero para cubrir las deudas no resolvería por sí solo las necesidades operativas. La empresa también requeriría inversiones para rehabilitar equipos y recuperar gradualmente sus procesos de producción.
Recuperar la capacidad industrial podría tomar hasta 15 años
Otro de los factores que preocupan a Gómez Urrutia es el estado de las instalaciones de AHMSA, ubicadas en Monclova, Coahuila. Según su evaluación, el deterioro acumulado obligaría a desarrollar un proceso de recuperación prolongado, incluso después de que se consiguiera reiniciar las actividades.
El dirigente calcula que podrían transcurrir entre 10 y 15 años para que la acerera vuelva a convertirse en una empresa con la capacidad que tuvo en el pasado. Esto no significa que la producción necesariamente tendría que permanecer detenida durante todo ese periodo, sino que la recuperación completa sería gradual, de acuerdo con su estimación.
Gómez Urrutia también señaló que algunos equipos habrían sido empeñados durante la administración anterior. Por esa razón, consideró que una eventual reapertura no permitiría recuperar de inmediato toda la capacidad productiva que tenía la compañía.
Estas declaraciones describen el escenario que anticipa el líder sindical. El plazo y la inversión necesarios dependerían de las condiciones reales de los activos, de la solución de los pasivos y de los recursos que finalmente se destinen al proyecto.
¿Por qué Gómez Urrutia pide que intervenga el gobierno?
Ante la dificultad de conseguir un inversionista que aporte el capital necesario, el dirigente considera que el gobierno federal debe participar en la búsqueda de una solución para AHMSA y MINOSA.
Gómez Urrutia afirmó que ha enviado comunicaciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para plantearle la situación. Su argumento es que la crisis de las empresas afecta a una comunidad laboral amplia y a las familias que dependían de sus operaciones.
El dirigente atribuyó parte de los problemas de la compañía a la gestión de la familia Ancira, a la que acusó de haber sustraído recursos y deteriorado la situación de la acerera. Estas afirmaciones corresponden a sus declaraciones y no deben confundirse con una resolución judicial sobre responsabilidades.
La intervención gubernamental que propone no se limita, en sus planteamientos, a conseguir financiamiento. También implica encontrar un esquema que permita atender las deudas, recuperar la actividad industrial y dar participación a quienes conocen el funcionamiento de las instalaciones.
La propuesta de una cooperativa para rescatar AHMSA y MINOSA
Como alternativa para recuperar las empresas, Gómez Urrutia planteó crear una cooperativa o un modelo de asociación entre trabajadores y empresas del sector. La propuesta busca aprovechar la experiencia de quienes participaron durante años en los procesos productivos de AHMSA.
Según el dirigente sindical, los trabajadores con una trayectoria de 10, 15, 20 o 30 años en la compañía conocen sus operaciones y podrían contribuir a diseñar una estrategia de recuperación.
La idea consistiría en explorar un esquema de participación laboral en el que el conocimiento de los procesos industriales forme parte de la reorganización. Sin embargo, la propuesta expuesta por Gómez Urrutia no equivale a un plan de rescate aprobado ni establece por sí misma cómo se financiarían las operaciones o se resolverían los adeudos.
Para que una alternativa de este tipo pudiera concretarse, sería necesario definir su estructura, las responsabilidades de los participantes, las fuentes de financiamiento y el tratamiento de las obligaciones pendientes.
El futuro de la acerera también importa a las familias de Coahuila
La crisis de AHMSA y MINOSA tiene una dimensión económica y social por el número de familias que dependían de sus actividades. Gómez Urrutia calcula que cerca de 20 mil familias estaban vinculadas a las operaciones de ambas compañías, por lo que considera necesario encontrar una salida que permita recuperar empleos y actividad productiva.
La reapertura, sin embargo, requiere resolver primero las dificultades financieras y establecer cómo se rehabilitarían las instalaciones. La cifra de 3 mil millones de dólares y el horizonte de hasta 15 años ilustran la magnitud del desafío planteado por el dirigente sindical.
Por ahora, la intervención del gobierno y la creación de una cooperativa son propuestas de Gómez Urrutia. La viabilidad de un rescate dependerá de las decisiones que se adopten, de los recursos disponibles y de las condiciones financieras e industriales de las empresas.
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