Sedena detecta armas de 27 países en decomisos al crimen organizado; Sinaloa concentra la mayor cantidad
Entre enero de 2025 y enero de 2026, el Ejército y la Guardia Nacional aseguraron 10 mil 689 armas de fuego durante operativos realizados en distintas entidades del país.

Entre enero de 2025 y enero de 2026, el Ejército y la Guardia Nacional aseguraron 10 mil 689 armas de fuego en México. De las piezas cuya marca y país de fabricación pudieron ser identificados, alrededor de 62% correspondió a Estados Unidos, pero también aparecieron armas fabricadas en Europa, Asia, Medio Oriente y América Latina, además de armamento de manufactura mexicana.
Los cárteles y organizaciones criminales que operan en México no dependen de una sola fuente de abastecimiento de armas, de acuerdo con registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) obtenidos mediante solicitudes de transparencia.
Entre enero de 2025 y enero de 2026, el Ejército y la Guardia Nacional aseguraron 10 mil 689 armas de fuego durante operativos realizados en distintas entidades del país.
Sin embargo, la propia Sedena señala una limitación importante: sólo pudo identificar la marca y el país de fabricación de aproximadamente 42% de las armas aseguradas. Esto significa que las cifras sobre países de origen corresponden a las armas que pudieron ser rastreadas y no representan necesariamente el universo completo del armamento decomisado.
Dentro de ese grupo identificado, Estados Unidos continúa siendo, por mucho, el principal origen, con alrededor de 62.2% de las armas cuyo país de fabricación pudo determinarse.
Pero los registros también muestran una cadena de procedencia mucho más amplia, con armas fabricadas en al menos 27 países, además de piezas cuya fabricación se atribuye a México y otras cuyo origen no pudo establecerse.
¿De qué países provienen las armas aseguradas?
Los registros de Sedena incluyen armas de fabricantes y países de procedencia muy diversos.
Entre los países identificados aparecen:
- Estados Unidos
- Austria
- Alemania
- Italia
- España
- Egipto
- Australia
- Corea del Sur
- Serbia
- Rusia
- Brasil
- Israel
- Rumania
- China
- Bélgica
- Argentina
- República Checa
- Polonia
- Turquía
- Francia
- Hungría
- Canadá
- Croacia
- Japón
- Finlandia
- Suiza
- Reino Unido
En los decomisos aparecen fabricantes históricos de distintos mercados, entre ellos Glock, Sig Sauer, Walther, Mauser, Beretta, Star, Llama y Astra, de acuerdo con la información proporcionada por la Sedena.
También fueron identificadas armas de fabricación egipcia, surcoreana, serbia y rusa.
La diversidad de procedencias no significa que todas esas armas hayan ingresado directamente desde el país donde fueron fabricadas. El registro de Sedena identifica el país de manufactura, pero por sí mismo no permite reconstruir toda la ruta comercial o de contrabando que siguió cada pieza antes de ser asegurada.

¿Cuántas armas decomisadas no pudieron ser rastreadas?
Una de las principales dificultades para conocer el origen del arsenal asegurado está en la calidad de los registros de identificación.
Del total de 10 mil 689 armas aseguradas, alrededor de 58% no tenía una marca identificada en la información proporcionada por la Sedena.
Además, más de la mitad de las matrículas fueron reportadas como ilegibles, en blanco o sin información, lo que impide establecer con precisión el historial de determinadas armas.
El problema de rastreo es particularmente relevante porque una matrícula o número de identificación puede ser uno de los elementos utilizados por las autoridades para establecer el fabricante, modelo, registro previo y trayectoria de un arma.
Por ello, los datos disponibles permiten conocer sólo una parte de la procedencia del arsenal asegurado.
¿También hay armas fabricadas en México?
Sí.
La Sedena registró al menos 247 armas de manufactura mexicana entre las piezas aseguradas.
La mayor parte corresponde a 212 armas clasificadas genéricamente como “fusil AR-15 México”. El documento no precisa si se trata de fabricación clandestina, réplicas, ensamblajes realizados en el país o armas construidas con componentes de distinta procedencia.
También aparecen:
- 26 carabinas Mendoza.
- 5 armas de la marca Trejo.
- 3 fusiles FX-05, de uso militar mexicano.
- 1 arma Cabañas.
Además, fueron identificadas 36 armas clasificadas como “sporter, arma modificada para uso civil”, cuyo país de fabricación no pudo determinarse.
La información disponible no permite establecer automáticamente que estas piezas hayan sido fabricadas ilegalmente en México. En algunos casos, la modificación de armas o la pérdida de marcas de identificación dificulta establecer su procedencia original.
Sinaloa concentra el mayor número de decomisos
Por entidad federativa, Sinaloa encabezó los aseguramientos, con 2 mil 095 armas registradas durante el periodo analizado.
La cifra representa más del doble de las armas aseguradas en la segunda entidad de la lista.
Después aparecen:
| Sinaloa | 2,095 |
| Sonora | 1,036 |
| Chihuahua | 838 |
| Baja California | 724 |
| Michoacán | 628 |
| Nuevo León | 563 |
| Guanajuato | 430 |
| Guerrero | 427 |
| Tabasco | 423 |
| Tamaulipas | 422 |
Los decomisos, sin embargo, no se concentran únicamente en las entidades fronterizas. La información de Sedena muestra aseguramientos en distintas regiones del país, lo que refleja la distribución territorial del armamento utilizado por organizaciones criminales.
¿Qué tipo de armas se están asegurando?
Los registros de Sedena muestran que el arsenal decomisado no corresponde únicamente a pistolas y revólveres asociados con delitos comunes.
Otra solicitud de información de la Secretaría señala que, entre 2021 y los primeros meses de 2026, alrededor de 57.6% de las armas decomisadas eran fusiles.
En los registros también aparecen armas de mayor capacidad de fuego, incluidas ametralladoras, rifles de alto calibre, subametralladoras, lanzagranadas, lanzacohetes y otras armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.
El dato muestra la presencia de armamento de características militares entre los arsenales asegurados por las autoridades mexicanas.
México también intenta reducir las armas mediante el desarme voluntario
Mientras las Fuerzas Armadas decomisan armas durante operativos de seguridad, el gobierno federal mantiene una estrategia distinta para retirar armamento de los hogares.
El programa “Sí al Desarme, Sí a la Paz” comenzó el 10 de enero de 2025 y ofrece incentivos económicos a las personas que entreguen voluntariamente armas, municiones y otros artefactos para su destrucción.
De acuerdo con las cifras proporcionadas en el reporte, con corte al 6 de julio de 2026 se habían entregado voluntariamente 11 mil 679 armas, además de granadas y más de 700 mil cartuchos desde el inicio de la administración.
El programa tiene una lógica diferente a los decomisos realizados durante operativos: mientras estos últimos ocurren dentro de investigaciones y acciones contra organizaciones criminales, el mecanismo de desarme busca retirar armas que permanecen en manos de particulares mediante la entrega voluntaria.
México llevó a tribunales a fabricantes y vendedores de armas de EU
El debate sobre el origen de las armas utilizadas por organizaciones criminales también ha tenido una dimensión judicial en Estados Unidos.
En 2021, México presentó una demanda en una corte federal de Massachusetts contra fabricantes y distribuidores estadounidenses de armas, a los que atribuyó responsabilidad por facilitar, según su argumento, el flujo ilícito de armas hacia territorio mexicano.
El litigio llegó a la Suprema Corte de Estados Unidos, que el 5 de junio de 2025 resolvió por unanimidad que la demanda mexicana no había planteado de manera jurídicamente suficiente que las empresas demandadas hubieran participado o ayudado en ventas ilícitas dirigidas a los cárteles. El máximo tribunal estadounidense revocó la decisión de una instancia inferior y devolvió el caso para continuar con el procedimiento correspondiente.
La resolución, sin embargo, no estableció que las empresas tuvieran inmunidad absoluta frente a cualquier demanda relacionada con el tráfico de armas; el punto central fue que México no había demostrado en su demanda los elementos necesarios para superar las restricciones previstas por la legislación estadounidense.
México también presentó en 2022 otra demanda contra armerías ubicadas en Arizona, a las que acusó de facilitar presuntamente compras destinadas a organizaciones criminales mexicanas. Ese litigio sigue un procedimiento distinto.
Un problema que va más allá de la frontera con Estados Unidos
Los datos de Sedena aportan un elemento adicional al debate sobre el tráfico de armas hacia México.
Estados Unidos aparece como el principal país de fabricación entre las armas cuyo origen pudo identificarse, pero los registros también muestran piezas procedentes de numerosos países y un número considerable de armas cuyo origen no pudo ser determinado.
La información tampoco permite concluir que todas las armas fabricadas en un determinado país hayan sido introducidas directamente desde ese territorio a México. Para establecer esas rutas sería necesario contar con investigaciones de trazabilidad, registros de exportación e importación, números de serie y otros elementos de inteligencia.
Lo que sí muestran los decomisos es que el arsenal recuperado por las autoridades mexicanas tiene una procedencia diversa y que una parte importante no puede ser rastreada con los datos disponibles.
Ese problema de identificación representa uno de los principales retos para reconstruir las rutas mediante las cuales las armas terminan en manos de organizaciones criminales y para determinar responsabilidades a lo largo de las cadenas de suministro.
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