Doña Carlota, acusada en Chalco: “Me arrepentí mucho, pero ya qué iba a hacer”
Desde prisión, la mujer que disparó a presuntos invasores de su predio confesó a Saskia Niño de Rivera el remordimiento tras la tragedia en Chalco.
MÉXICO.- Confrontada con las consecuencias del violento desalojo armado en Chalco, Estado de México, Carlota resumió el peso de la culpa y la impotencia con una confesión directa: “Después me arrepentí mucho, pero ya... ya qué iba a hacer”.
La declaración fue recogida por la activista Saskia Niño de Rivera en el canal penitenciario Penitencia, donde la mujer de la tercera edad, recluida tras disparar y provocar la muerte de dos personas en medio de la pugna por la casa de su hija reconoció por primera vez el remordimiento que la acompaña tras haber cruzado la frontera de la violencia letal.
Durante la entrevista testimonial, Carlota expuso que su actuar no derivó de un plan premeditado de sangre, sino de una reacción impulsiva motivada por el miedo cerval a que mataran a sus hijos frente a ella.
Afirmó que la hostilidad de los ocupantes, los gritos y la previa detonación de proyectiles la colocaron en un callejón sin salida donde sintió que debía interponerse a costa de todo.
Sin embargo, admitió que la furia del momento nubló cualquier valoración sobre el desenlace fatal, asumiendo con dolor que el arrepentimiento posterior resulta estéril frente a la irreparabilidad de las vidas perdidas.
Lo que dicen las leyes sobre el caso
La tragedia ilustra una de las fisuras más profundas de la justicia en México: el desamparo institucional que conduce a la justicia por propia mano frente a las invasiones de vivienda social.
Aunque el artículo 17 constitucional prohíbe de manera expresa la autotutela y el ejercicio de violencia para exigir un derecho los datos del INEGI revelan que más del 93% de los delitos en el país no se denuncian o quedan en la cifra negra.
La falta de celeridad de los ministerios públicos para intervenir en litigios de despojo genera vacíos que empujan a ciudadanos desesperados a sustituir a las autoridades, desatando choques armados con saldos catastróficos.
El caso volvió a colocarse en el radar nacional tras consumarse la entrega jurídica del inmueble a la hija de Carlota, luego de acreditarse la titularidad y el pago ininterrumpido del crédito Fovissste desde 2009.
Esta restitución tardía evidenció el contraste entre la resolución formal del conflicto patrimonial y la condena carcelaria que pesa sobre la jefa de familia y sus hijos subrayando que el amparo de la ley llegó cuando el costo humano ya era irremediable
El relato de remordimiento abrió una intensa discusión en redes sociales y la comunidad legal. Por una parte, miles de ciudadanos mostraron solidaridad ante el calvario de una madre que vio en riesgo a los suyos frente a un presunto despojo.
Especialistas en derecho penal remarcaron que el pesar subjetivo no exime la comisión de delitos graves, advirtiendo que la simpatía popular no debe eclipsar la necesidad jurídica de sancionar el uso desmedido de armas en disputas civiles.
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