Hermosillo fue la capital de México, así fue cómo Venustiano Carranza la designó para enfrentar al gobierno surgido del golpe de Francisco I. Madero
Para comprender cómo Hermosillo llegó a ocupar esa posición hay que regresar a febrero de 1913, cuando las consecuencias de la Decena Trágica comenzaron a sentirse en Sonora.
SONORA. — Los países suelen elegir sus capitales basándose en la importancia de la ciudad a la que designan, aunque en la antigüedad intervenían otros factores como evitar que sean puertos, debido a los conflictos marítimos.
México en la actualidad y desde 18 de noviembre de 1824, la ahora Ciudad de México, antes Distrito Federal, es la capital de la nación, aunque hubo un lapso donde no fue así.
Por decisión presidencial, la capital se movió al Norte del País, específicamente a Hermosillo, Sonora.
¿Por qué Hermosillo fue elegida como la capital de México y cómo pasó?
La caída de Francisco I. Madero, el desconocimiento de Victoriano Huerta en Sonora y la llegada de Venustiano Carranza convirtieron a Hermosillo en uno de los centros políticos y militares más importantes de la Revolución Mexicana.
En 1913, Hermosillo fue escenario de acontecimientos que trascendieron las fronteras de Sonora y colocaron a la ciudad en un papel central dentro del movimiento que enfrentó al gobierno de Victoriano Huerta.
Gilberto Escobosa Gámez sostiene en Crónicas, cuentos y leyendas sonorenses (1984) que, durante un breve periodo, la capital sonorense adquirió una importancia política excepcional debido a que Venustiano Carranza estableció en ella el Gobierno de la Revolución.
El autor incluso plantea una comparación histórica para dimensionar aquel momento: Hermosillo habría desempeñado temporalmente una función semejante a la de otras ciudades que, en distintos episodios de la historia nacional, albergaron los poderes del país fuera de su sede habitual.
Pero para comprender cómo Hermosillo llegó a ocupar esa posición hay que regresar a febrero de 1913, cuando las consecuencias de la Decena Trágica comenzaron a sentirse en Sonora.
El telegrama de Huerta que puso a Sonora frente a una decisión
De acuerdo con Escobosa Gámez, el 18 de febrero de 1913 el gobernador sonorense José María Maytorena recibió una comunicación del general Victoriano Huerta en la que este informaba que había asumido la Presidencia de la República y que Francisco I. Madero y antiguos integrantes de su gabinete estaban detenidos.
Después llegó la noticia de las muertes de Madero y José María Pino Suárez.
Maytorena había participado activamente en el movimiento maderista y, según el relato de Escobosa, se encontraba ante una situación especialmente delicada: reconocer a Huerta implicaba aceptar el nuevo gobierno, pero enfrentarlo podía desencadenar una respuesta militar contra Sonora.
Escobosa rechaza la interpretación de que las dudas iniciales del gobernador fueran producto de cobardía. Su explicación apunta, más bien, al peso de la responsabilidad que significaba comprometer al Estado en un conflicto con el gobierno federal.
Mientras Maytorena evaluaba qué hacer, otros dirigentes sonorenses decidieron actuar.
La casa de Hermosillo que también fue despacho de Carranza
La crónica recuperada por Escobosa incluye además un detalle sobre la estancia de Carranza en la capital sonorense.
Francisco Q. Salazar relata que existió en Hermosillo una casa habitada por el Primer Jefe que también funcionó como despacho. Posteriormente, por iniciativa del historiador Fernando Pesqueira, se colocó una placa para recordar la importancia histórica del inmueble.
Sin embargo, Salazar señala que la casa terminó demolida y lamenta que el edificio no hubiera sido preservado.
La referencia adquiere relevancia porque muestra que los acontecimientos de 1913 no solo dejaron huella en la historia política del país, sino también en el espacio urbano de Hermosillo.
Calles, Diéguez y Bracamontes se levantaron contra Huerta
El 23 de febrero de 1913, Pedro Bracamontes, prefecto de Moctezuma; Manuel M. Diéguez, presidente municipal de Cananea, y Plutarco Elías Calles, comisario de Policía de Agua Prieta, se levantaron en armas, según la reconstrucción de Escobosa.
Tres días después firmaron un manifiesto contra el régimen huertista.
El movimiento se produjo antes de que el Gobierno de Sonora hubiera definido formalmente su posición. Escobosa señala que el 28 de febrero los rebeldes desarmaron a la guarnición de Fronteras y que, el 8 de marzo, se enfrentaron a fuerzas federales en el paso del río Bavispe.
Las presiones políticas terminaron por llevar a Maytorena a separarse temporalmente del cargo mediante una licencia. En su lugar quedó como gobernador interino Ignacio L. Pesqueira.
Con Pesqueira, la postura de Sonora cambió de la incertidumbre inicial a una confrontación política abierta.
Sonora desconoce a Victoriano Huerta
Escobosa relata que Ignacio L. Pesqueira convocó a la Legislatura local a un periodo extraordinario de sesiones y presentó un proyecto para desconocer a Victoriano Huerta como Presidente de la República.
La decisión significaba que el Gobierno de Sonora no aceptaba la autoridad del régimen surgido después de la caída de Madero.
El propio Escobosa resume la dimensión de ese momento al señalar que Sonora, en los hechos, entraba en conflicto con el gobierno central. Aclara, sin embargo, que el propósito no era separar al Estado de México, sino participar en la lucha por las instituciones nacionales.
La organización militar acompañó esa decisión política. Desde el Gobierno estatal se realizaron nombramientos entre los dirigentes revolucionarios; entre ellos, Álvaro Obregón quedó al frente de la Sección de Guerra, mientras Juan G. Cabral, Salvador Alvarado y Benjamín G. Hill recibieron responsabilidades en las operaciones militares.
¿Qué decisiones que marcaron aquellos meses?
Entre los acontecimientos que Escobosa sitúa como claves en el papel desempeñado por Sonora durante 1913 se encuentran:
- 18 de febrero: Maytorena recibe la comunicación de Victoriano Huerta sobre su llegada a la Presidencia.
- 23 de febrero: Pedro Bracamontes, Manuel M. Diéguez y Plutarco Elías Calles se levantan en armas.
- 26 de febrero: los dirigentes rebeldes firman un manifiesto contra el régimen huertista.
- Ignacio L. Pesqueira asume interinamente el Gobierno y promueve el desconocimiento de Huerta.
- Álvaro Obregón recibe responsabilidades militares dentro de la organización revolucionaria sonorense.
- 22 de septiembre: Venustiano Carranza llega a Hermosillo, donde encuentra una estructura política y militar organizada.
Estos acontecimientos prepararon el terreno para que Sonora adquiriera una posición cada vez más importante dentro del movimiento constitucionalista.
Carranza emprende el largo camino hacia Sonora
En esta parte de su libro, Escobosa cambia de fuente. El autor recupera una crónica de Francisco Q. Salazar, quien a su vez cita otros testimonios y obras sobre los acontecimientos de 1913.
La distinción es importante: los detalles del recorrido de Venustiano Carranza y de su llegada a Hermosillo aparecen en Crónicas, cuentos y leyendas sonorenses, pero Escobosa los presenta mediante el relato de Salazar.
La crónica comienza con una afirmación directa:
“Don Venustiano Carranza llegó a Sonora”.
Salazar señala que Carranza perdió Monclova como cuartel general en julio de 1913 y emprendió un largo viaje rumbo al noroeste acompañado por alrededor de 150 hombres.
Su recorrido lo llevó por distintos puntos de Durango, Chihuahua y Sinaloa antes de internarse en territorio sonorense.
Según el relato reproducido por Escobosa, el 12 de septiembre Carranza llegó a El Fuerte, Sinaloa. Álvaro Obregón, acompañado por Alfredo Breceda, Adolfo de la Huerta y otros personajes, salió a su encuentro.
Después, Carranza continuó por Navojoa, Álamos y Huatabampo antes de abordar el tren que lo conduciría a Hermosillo.
El ejército sonorense que sorprendió a Carranza
Francisco Q. Salazar recurrió para su crónica al libro La Revolución en Sonora, publicado por Antonio G. Rivera en 1969.
Rivera sostenía que al producirse el golpe contra Madero no existía propiamente un ejército estatal organizado, sino que este fue formándose a partir de los ciudadanos que se levantaron en armas.
En el fragmento que Salazar reproduce y que posteriormente Escobosa incorpora a su obra se lee:
“No existía ejército en el Estado de Sonora al darse el cuartelazo, lo formó el pueblo”.
Es, por tanto, una afirmación de Antonio G. Rivera citada por Francisco Q. Salazar y posteriormente reproducida por Gilberto Escobosa Gámez.
La narración describe a aquellas fuerzas como un contingente que había adquirido experiencia en combate y que ofrecía a Carranza una base militar desde la cual fortalecer el movimiento constitucionalista.
Uno de los episodios más significativos ocurrió durante el trayecto hacia Hermosillo.
En la estación Maytorena se organizó una parada militar con parte de las tropas sonorenses. Salazar relata el episodio recurriendo, esta vez, a las memorias de Alfredo Breceda.
De acuerdo con esa referencia, Carranza quedó impresionado al observar a las fuerzas reunidas y habría comentado:
“Qué ejército. Si con estos elementos nos hubiera sorprendido el cuartelazo en Coahuila, ya estuviéramos en México”.
La frase debe entenderse con su cadena documental completa: Breceda atribuye las palabras a Carranza; Salazar recupera el episodio y Escobosa reproduce posteriormente la crónica de Salazar.
El 22 de septiembre de 1913, Carranza llega a Hermosillo
Finalmente, Venustiano Carranza arribó a Hermosillo el 22 de septiembre de 1913, de acuerdo con la crónica de Francisco Q. Salazar reproducida por Escobosa.
En la comitiva se encontraban personajes como José María Maytorena, Ignacio Pesqueira, Álvaro Obregón, Juan Sánchez Azcona, Isidro Fabela, Jacinto B. Treviño y Gustavo Espinosa Mireles.
La descripción de Salazar es contundente:
“Fue una recepción apoteótica”.
Por la noche hubo actividades en la Plaza Zaragoza y una recepción en Palacio de Gobierno. Cuando Carranza apareció en el balcón central, la población reunida lo recibió con aclamaciones, según el relato.
Fue también durante aquella estancia cuando se anunció que Álvaro Obregón quedaba al frente del Cuerpo de Ejército del Noroeste.
Hermosillo dejaba así de ser únicamente el escenario de la resistencia sonorense contra Huerta para convertirse en un punto fundamental dentro de la organización política y militar del constitucionalismo.
¿Por qué 1913 fue un año decisivo para Hermosillo?
El relato de Gilberto Escobosa Gámez permite identificar una secuencia de acontecimientos que explica la importancia que alcanzó la ciudad:
- Sonora pasó de la incertidumbre posterior al golpe contra Madero al desconocimiento abierto de Victoriano Huerta.
- En el Estado se consolidaron fuerzas militares encabezadas por dirigentes que tendrían un papel nacional.
- Álvaro Obregón adquirió una posición cada vez más relevante dentro del movimiento.
- Venustiano Carranza llegó a Hermosillo el 22 de septiembre de 1913 y estableció ahí parte de la conducción del movimiento revolucionario.
- La capital sonorense se convirtió temporalmente en un centro político y militar del constitucionalismo.
Es a partir de esta secuencia que Escobosa sostiene al inicio de su relato que durante un breve lapso Hermosillo pudo considerarse, en sentido político, una especie de capital del país por haber sido sede del Gobierno de la Revolución.
Más que una denominación jurídica o formal de capital nacional, se trata de la interpretación histórica que plantea Escobosa para destacar la dimensión que alcanzó Hermosillo durante aquellos meses.
El propio autor cierra su relato volviendo a la idea con la que lo inició: 1913 convirtió a Hermosillo en escenario de acontecimientos con repercusión nacional, dentro de una lucha revolucionaria que transformaría profundamente a México.
Fuente principal
Escobosa, G. (1984). Crónicas, cuentos y leyendas sonorenses.
Para los pasajes correspondientes a la llegada de Venustiano Carranza, debe considerarse que Escobosa reproduce una crónica de Francisco Q. Salazar, quien dentro de ella cita La Revolución en Sonora (1969), de Antonio G. Rivera, y una obra de Alfredo Breceda.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados