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¿Un suplemento que lo cura todo? Esta fue la alerta que envió Cofepris a los mexicanos

COFEPRIS señala que los productos engaño pueden utilizar términos, imágenes o mensajes relacionados con órganos, enfermedades o funciones del cuerpo para hacer creer al consumidor que tienen efectos terapéuticos.

Un suplemento alimenticio puede formar parte de la alimentación cuando existe una razón para complementar algún nutrimento, pero no es un medicamento y no está diseñado para curar enfermedades. Por eso, si un producto promete eliminar padecimientos, bajar de peso rápidamente, aumentar masa muscular sin esfuerzo o cambiar la apariencia del cuerpo en poco tiempo, es importante detenerse antes de comprarlo.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) señala que los suplementos alimenticios tienen como finalidad incrementar, complementar o suplir componentes de la dieta. La autoridad también advierte que estos productos no deben promocionarse con propiedades para prevenir, aliviar, tratar o curar enfermedades.

Esto permite identificar una de las principales señales de alerta: cuando la publicidad presenta un suplemento como si fuera un tratamiento médico. En esos casos, el problema no está solamente en la promesa comercial.

Una persona podría retrasar la atención que necesita o sustituir un tratamiento indicado por un profesional de la salud.

¿Qué es realmente un suplemento alimenticio?

De acuerdo con COFEPRIS, los suplementos son productos elaborados, entre otros componentes, a partir de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, frutas deshidratadas o concentradas, vitaminas y minerales.

Su objetivo es complementar la ingesta de nutrimentos. Pueden aportar proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y otros componentes de la dieta.

Eso establece una diferencia importante frente a los medicamentos. Un medicamento está destinado a prevenir, tratar o controlar determinadas enfermedades y requiere autorización sanitaria conforme a la legislación aplicable. Un suplemento, en cambio, no debe presentarse como sustituto de un tratamiento médico.

La primera señal de alerta: promete curar una enfermedad

COFEPRIS advierte que un producto que se anuncia como suplemento, pero al mismo tiempo afirma que puede curar o tratar una enfermedad, puede estar engañando al consumidor.

Entre las promesas que la autoridad recomienda cuestionar están aquellas relacionadas con enfermedades como diabetes, cáncer, Alzheimer, artritis u obesidad. También deben revisarse con cuidado los productos que aseguran eliminar síntomas o modificar funciones del organismo en poco tiempo.

La regla es sencilla: un suplemento no debe presentarse como una cura.

Si una publicidad utiliza frases como “cura”, “elimina”, “previene”, “regenera”, “rejuvenece” o “trata” para atribuir al producto efectos terapéuticos, esa afirmación debe generar una alerta. COFEPRIS incluye este tipo de expresiones entre las señales que pueden identificar a los llamados productos engaño.

¿Y si promete bajar de peso o aumentar músculo?

No significa que cualquier producto relacionado con nutrición, ejercicio o composición corporal sea ilegal. Lo que COFEPRIS establece es que los suplementos no deben promocionarse atribuyéndoles propiedades que no puedan comprobarse ni presentarse como productos para modificar el estado físico o tratar enfermedades.

Por eso conviene desconfiar de mensajes como:

  • “Baja de peso sin hacer ejercicio”.
  • “Pierde kilos en días”.
  • “Quema grasa mientras duermes”.
  • “Aumenta músculo sin esfuerzo”.
  • “Elimina la grasa abdominal”.
  • “Regenera tu cuerpo”.
  • “Resultados en 24 horas”.

Una promesa rápida no demuestra que un producto sea eficaz ni seguro. COFEPRIS ha advertido anteriormente sobre productos comercializados en internet y redes sociales que prometían perder peso, rejuvenecer, regenerar tejidos o moldear la figura, entre otros efectos.

¿Qué pasa con los productos que prometen rejuvenecer?

El mismo criterio aplica. Una crema, cápsula, polvo o cualquier otro producto no adquiere propiedades médicas simplemente porque su publicidad utilice palabras relacionadas con la salud.

Prometer un “rejuvenecimiento” inmediato o una transformación física en pocas horas debe considerarse una señal para revisar con mayor atención qué contiene el producto, qué dice realmente su etiqueta y qué respaldo tiene la publicidad.

COFEPRIS señala que los productos engaño pueden utilizar términos, imágenes o mensajes relacionados con órganos, enfermedades o funciones del cuerpo para hacer creer al consumidor que tienen efectos terapéuticos.

“Natural” tampoco significa que sea seguro

Otra idea que puede llevar a una decisión equivocada es pensar que un producto es seguro solamente porque se anuncia como natural.

COFEPRIS advierte que “natural” no es sinónimo de inocuo. Algunos ingredientes de origen vegetal pueden producir efectos secundarios o interactuar con otros productos o medicamentos.

Por eso, antes de consumir un suplemento conviene consultar a un profesional de la salud, sobre todo si se tiene una enfermedad, se toman medicamentos o se pretende utilizar el producto para solucionar un problema específico.

¿Qué debes revisar antes de comprar un suplemento?

La etiqueta puede ofrecer información útil para identificar si el producto cumple con los requisitos aplicables.

COFEPRIS señala que los suplementos deben incluir información como el nombre y domicilio del fabricante o responsable, lote, fecha de caducidad, instrucciones de conservación y uso, además de las leyendas sanitarias correspondientes. Entre ellas se encuentra: “ESTE PRODUCTO NO ES UN MEDICAMENTO”.

También es importante revisar qué promete la publicidad y no únicamente qué aparece en el envase.

Un producto puede tener una presentación formal y, aun así, promocionarse mediante mensajes que no corresponden con la finalidad permitida para un suplemento.

¿Las redes sociales también pueden tener publicidad engañosa?

COFEPRIS ha identificado productos comercializados mediante sitios web, redes sociales y plataformas de venta por internet que realizan afirmaciones que no corresponden con la función de un suplemento.

La recomendación es no tomar una decisión únicamente porque el producto aparezca en el perfil de una persona conocida, tenga muchos comentarios o muestre testimonios de consumidores.

La autoridad también advierte sobre publicidad que utiliza figuras públicas, supuestos profesionales de la salud o testimonios para generar confianza en el consumidor.

¿Un permiso de publicidad significa que el producto cura?

COFEPRIS regula la publicidad de los suplementos alimenticios y establece que esta debe limitarse a la finalidad correspondiente al producto.

La publicidad no debe atribuirle propiedades para prevenir, aliviar, tratar o curar enfermedades ni declarar efectos que no puedan comprobarse.

Por eso, encontrar un producto anunciado en internet no significa que todas las afirmaciones hechas por el vendedor sean válidas.

¿Qué hacer si encuentras un producto que promete una cura?

Si identifica un suplemento que asegura curar una enfermedad, ofrece resultados que parecen imposibles o utiliza publicidad que podría ser engañosa, no es recomendable comprarlo ni sustituir con él un tratamiento médico.

Puede revisar la información sanitaria disponible y presentar una denuncia ante COFEPRIS cuando considere que existe una posible irregularidad.

La autoridad cuenta con un programa específico para identificar y atender los llamados productos engaño, en el que muestra algunas de las señales que pueden ayudar a reconocerlos.

Antes de comprar, recuerda

  • Un suplemento alimenticio no es un medicamento.
  • Su función es complementar la alimentación.
  • No debe utilizarse para sustituir un tratamiento médico.
  • Desconfía de productos que prometan curar enfermedades.
  • Revisa las promesas relacionadas con pérdida de peso o cambios físicos rápidos.
  • “Natural” no significa necesariamente seguro.
  • Revisa fabricante, lote, caducidad, instrucciones y leyendas de la etiqueta.
  • No confíes únicamente en testimonios, influencers o supuestos especialistas.
  • Si un producto promete demasiado, revisa la información antes de consumirlo.

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