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Deuda de EEUU supera los 40 billones de dólares: las cuentas de Trump enfrentan una presión creciente

La deuda nacional de Estados Unidos rebasó por primera vez los 40 billones de dólares, mientras el gobierno de Donald Trump enfrenta mayores costos de financiamiento, un gasto federal que no ha disminuido de forma significativa y un déficit que continúa presionando las finanzas públicas.

El hito se alcanzó el 18 de agosto de 2026, cuando la deuda pública total llegó a aproximadamente 40.05 billones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento del Tesoro. Reuters señala que el nivel incluye deuda en manos del público y obligaciones intragubernamentales.

La cifra llega durante el segundo mandato de Trump, quien regresó a la Casa Blanca con la promesa de reducir el tamaño del gobierno federal, combatir el gasto considerado innecesario y acelerar el crecimiento económico. Sin embargo, la deuda ha seguido aumentando. Además, los rendimientos de los bonos del Tesoro han elevado el costo de financiar al gobierno, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán suma seis meses y representa una presión adicional sobre el gasto.

¿Por qué la deuda de Estados Unidos llegó a 40 billones de dólares?

La deuda federal aumenta cuando el gobierno gasta más dinero del que recauda y necesita pedir prestado para cubrir la diferencia.

En Estados Unidos, el problema no comenzó con Trump. La deuda ha aumentado durante administraciones de ambos partidos y recibió fuertes impulsos por las guerras, las reducciones de impuestos, los programas de estímulo y los gastos extraordinarios derivados de crisis como la pandemia.

Reuters señala que los recortes fiscales aprobados durante el primer mandato de Trump contribuyeron con unos 8.4 billones de dólares a la deuda. Para su segundo mandato, la legislación fiscal y migratoria impulsada por su gobierno añadiría otros 4.7 billones de dólares, según estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso.

El dato de 40 billones, por lo tanto, no puede atribuirse exclusivamente a las decisiones del actual gobierno. Es el resultado de décadas de déficits acumulados, aunque las políticas fiscales de cada administración pueden aumentar o reducir la velocidad a la que crece la deuda.

¿Trump logró reducir el gasto federal?

La administración sostiene que sí ha recortado gastos considerados innecesarios.

La Casa Blanca ha defendido las medidas emprendidas para reducir el despilfarro, el fraude y los abusos dentro del gobierno federal. También destaca los despidos de miles de empleados públicos y la eliminación de programas que considera innecesarios.

Uno de los principales proyectos fue el Departamento de Eficiencia Gubernamental, conocido como DOGE, que estuvo encabezado por Elon Musk.

Musk había planteado una meta de ahorro de 2 billones de dólares. Sin embargo, el ahorro reportado finalmente fue muy inferior. Reuters señala que el gobierno informó alrededor de 110 mil millones de dólares, mientras que la Oficina de Responsabilidad Gubernamental cuestionó algunas de las cifras por estar basadas en afirmaciones exageradas o que no podían verificarse.

Por ello, reducir determinados programas o posiciones gubernamentales no ha sido suficiente para cambiar la trayectoria general de las finanzas federales.

¿Cuánto ha aumentado la deuda durante los gobiernos de Trump?

La deuda estadounidense ya tenía una trayectoria ascendente antes del regreso de Trump a la Casa Blanca.

Durante su primer mandato se aprobaron importantes reducciones de impuestos y también aumentó considerablemente el gasto, especialmente durante la pandemia de COVID-19.

Pero la deuda siguió creciendo durante la administración de Joe Biden y ahora continúa aumentando durante el segundo mandato de Trump.

El dato más importante es que la deuda total estadounidense superó los 40 billones de dólares en agosto de 2026, después de haber duplicado su tamaño en menos de una década. El Tesoro reportó un saldo de 40.047 billones de dólares el 18 de agosto.

Esto significa que la discusión sobre la responsabilidad fiscal no corresponde únicamente a un partido político.

¿Por qué la deuda se ha convertido en un problema más urgente?

El problema no es solamente cuánto dinero debe Estados Unidos, sino cuánto cuesta mantener esa deuda.

Cuando el gobierno necesita emitir nuevos bonos con tasas de interés elevadas, debe destinar más recursos al pago de intereses. Ese dinero no puede utilizarse para otros programas o inversiones públicas.

Al mismo tiempo, los rendimientos elevados de los bonos del Tesoro pueden encarecer otros créditos en la economía.

Los rendimientos de los bonos estadounidenses han aumentado y el bono del Tesoro a 10 años llegó recientemente a alrededor de 4.8%, mientras el rendimiento del bono a 30 años superó el 5.3% en agosto, niveles que han reavivado las preocupaciones sobre el costo del endeudamiento.

¿Cómo afecta la deuda de EU a los ciudadanos?

Aunque 40 billones de dólares es una cifra difícil de dimensionar, sus efectos pueden llegar directamente a los hogares.

Una deuda elevada puede contribuir a mantener altos los costos de financiamiento cuando los inversionistas exigen mayores rendimientos para comprar bonos del gobierno.

Eso puede repercutir en:

  • Créditos hipotecarios más caros.
  • Préstamos automotrices con mayores tasas.
  • Mayor costo de financiamiento para empresas.
  • Mayor presión sobre el presupuesto federal por el pago de intereses.
  • Menor margen para responder ante futuras crisis económicas.

El rendimiento de los bonos del Tesoro sirve además como referencia para buena parte del sistema financiero estadounidense. Por eso, cuando suben los rendimientos, pueden aumentar también los costos de algunos préstamos para consumidores y empresas.

¿La deuda puede provocar una crisis fiscal?

Los expertos citados por Reuters consideran que Estados Unidos enfrenta una situación fiscal cada vez más complicada, aunque eso no significa que exista un colapso financiero inmediato.

El problema es estructural: el gobierno mantiene déficits elevados mientras aumentan algunos de sus principales compromisos de gasto.

Maya MacGuineas, presidenta del Committee for a Responsible Federal Budget, sostuvo que no puede considerarse exitoso el historial fiscal de Trump, aunque también señaló que el deterioro de las finanzas públicas comenzó antes de su actual mandato.

William Emmons, exvicepresidente del Banco de la Reserva Federal de San Luis, resumió el problema señalando que Trump “ha empeorado una situación que ya era mala”, según la cita recogida por Reuters.

¿Qué tienen que ver la Seguridad Social y Medicare con la deuda?

El envejecimiento de la población estadounidense es uno de los principales retos presupuestarios.

La generación del llamado baby boom se está jubilando y cada vez hay una mayor proporción de personas que reciben prestaciones respecto de la población que trabaja y aporta mediante impuestos.

Esto aumenta la presión sobre programas como:

  • Seguridad Social.
  • Medicare.
  • Otros programas de protección social.

El problema se vuelve más complejo porque los fondos fiduciarios de estos programas enfrentan presiones crecientes y los ingresos provenientes de las cotizaciones no son suficientes para cubrir indefinidamente el aumento esperado de las prestaciones.

Por eso, cualquier intento serio de estabilizar las finanzas estadounidenses tendrá que abordar no solamente los impuestos y el gasto discrecional, sino también los grandes programas de prestaciones sociales.

¿Los republicanos y los demócratas son responsables de la deuda?

Sí. La trayectoria de endeudamiento estadounidense abarca gobiernos de ambos partidos.

Los recortes fiscales de presidentes republicanos como Ronald Reagan y George W. Bush contribuyeron a ampliar los déficits, mientras que las guerras durante la administración de Bush también aumentaron el gasto.

Los gobiernos demócratas de Barack Obama y Joe Biden impulsaron grandes paquetes de gasto para responder a la crisis financiera de 2008 y a la pandemia, respectivamente.

Una excepción reciente fue la administración de Bill Clinton, que registró superávits presupuestarios durante parte de su segundo mandato, en un contexto de fuerte crecimiento económico y acuerdos sobre gasto y programas sociales con un Congreso controlado por los republicanos.

La diferencia es importante: la deuda actual es acumulativa y refleja decisiones tomadas durante varias décadas.

¿Trump apuesta al crecimiento para solucionar el problema?

Sí. Una de las principales respuestas de Trump ha sido defender la idea de que un crecimiento económico mucho más rápido puede ayudar a mejorar las cuentas públicas.

El argumento es que una economía que crece con mayor rapidez genera más actividad, empleo y recaudación fiscal, lo que podría reducir el peso relativo de la deuda.

Trump ha defendido públicamente esta estrategia. El 21 de agosto afirmó: “El crecimiento se encargará de eso muy fácilmente”.

Sin embargo, los economistas advierten que depender únicamente del crecimiento resulta arriesgado.

Para que la estrategia funcione, el crecimiento tendría que ser suficientemente elevado y sostenido como para compensar el costo de los recortes fiscales, el aumento del gasto y los intereses de la deuda.

¿Por qué la inteligencia artificial también aparece en este debate?

El auge de la inteligencia artificial está generando enormes inversiones privadas en Estados Unidos y en otros países.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, señaló recientemente ante ministros de Finanzas del G20 que el mundo atraviesa un “surto global de inversiones”, después de años en los que predominó un exceso de ahorro y pocas oportunidades de inversión.

El problema para el gobierno estadounidense es que una fuerte demanda de capital puede elevar las tasas de interés.

Empresas tecnológicas que construyen infraestructura para inteligencia artificial están compitiendo por financiamiento con gobiernos y otras compañías. Si aumenta la demanda de capital mientras Estados Unidos necesita emitir grandes cantidades de deuda, el costo del financiamiento puede mantenerse elevado.

Warsh también ha advertido que la Reserva Federal podría necesitar mantener o incluso aumentar las tasas de interés si la inflación no disminuye con suficiente rapidez.

¿La guerra con Irán está aumentando la presión fiscal?

El conflicto también representa una fuente adicional de incertidumbre económica y presupuestaria.

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán llegó a los seis meses sin una resolución definitiva. Reuters la describió como un “costoso estancamiento”, mientras el conflicto continúa afectando los mercados energéticos y la estabilidad regional.

El gasto militar asociado con un conflicto prolongado puede aumentar las necesidades presupuestarias del gobierno. Además, mayores precios de la energía pueden contribuir a mantener elevada la inflación y complicar las decisiones de la Reserva Federal.

Esto genera un círculo de presión: más gasto puede aumentar las necesidades de financiamiento, mientras una inflación persistente puede mantener elevadas las tasas de interés y encarecer el servicio de la deuda.

¿Qué tendría que hacer Estados Unidos para frenar el crecimiento de la deuda?

No existe una sola medida capaz de resolver el problema.

Una estabilización de largo plazo requeriría combinar decisiones sobre gasto, ingresos y crecimiento económico.

Entre las opciones que suelen aparecer en el debate presupuestario están:

  • Reducir o modificar determinados programas de gasto.
  • Reformar los programas de Seguridad Social y Medicare.
  • Aumentar algunos impuestos.
  • Ampliar la base tributaria.
  • Reducir déficits mediante una combinación de mayores ingresos y menores gastos.
  • Impulsar un crecimiento económico sostenido.

El problema político es que prácticamente todas estas medidas tienen costos para algún sector de la población.

Como señaló MacGuineas, “no es que no se puedan bajar los impuestos. Se puede, pero hay que acompañarlo de recortes en el gasto, y eso no se ha hecho”.

¿Qué puede pasar con la deuda después de los 40 billones?

La principal preocupación es que la deuda continúe aumentando mientras el costo de financiarla también sea elevado.

El siguiente límite relevante es el techo de deuda, establecido actualmente en alrededor de 41.1 billones de dólares. Reuters y otros medios han señalado que Estados Unidos podría acercarse nuevamente a ese límite durante 2027 si mantiene el ritmo actual de endeudamiento.

Pero alcanzar 40 billones no significa que Estados Unidos esté a punto de quebrar. El país conserva una enorme economía, emite la principal moneda de reserva internacional y mantiene un mercado de bonos del Tesoro de dimensiones extraordinarias.

El riesgo que señalan los especialistas es diferente: que el costo de mantener la deuda crezca hasta reducir cada vez más el margen del gobierno para financiar otros objetivos.

¿Qué significa para Trump y las elecciones de noviembre?

El problema fiscal también tiene una dimensión política.

Las elecciones legislativas de noviembre determinarán si los republicanos conservan el control del Congreso durante la segunda mitad del mandato de Trump. La deuda podría no ser el tema que más movilice a los votantes, pero sus efectos —como las tasas de interés, la inflación y posibles cambios en programas sociales— pueden terminar convirtiéndola en un asunto electoral.

La discusión será especialmente difícil porque reducir el déficit exige decisiones que suelen ser impopulares: subir impuestos, reducir gastos o modificar prestaciones.

Por ahora, la cifra que resume el desafío es contundente: Estados Unidos ya superó los 40 billones de dólares de deuda nacional y todavía no existe un acuerdo político amplio sobre cómo detener su crecimiento.

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