Trabajar, tener vivienda y ganar más no garantiza bienestar en CDMX: estudio señala salud mental, inseguridad y falta de tiempo
La investigación encontró que las condiciones económicas conviven con desigualdades en alimentación, descanso, atención médica, seguridad, relaciones personales y acceso a actividades culturales.
Tener empleo, ingresos y vivienda es indispensable, pero no necesariamente suficiente para alcanzar una mejor calidad de vida en la Ciudad de México.
Una investigación difundida por la Universidad Iberoamericana encontró que la salud mental, la alimentación, la seguridad, el tiempo libre y las relaciones comunitarias también influyen en el bienestar de los hogares.
El estudio fue elaborado por Graciela Teruel Belismelis y Oscar A. Martínez-Martínez, de la IBERO; Araceli Ramírez-López, del Tecnológico de Estudios Superiores de Chicoloapan, y Javier Reyes-Martínez, del Centro de Investigación y Docencia Económicas.
Los autores analizaron información de la Encuesta de Bienestar Social Multidimensional 2024, aplicada a 400 hogares y con representación de las 16 alcaldías de la capital.
El resultado muestra que las desventajas no aparecen de forma aislada. Un hogar puede enfrentar simultáneamente problemas económicos, inseguridad alimentaria, dificultades para recibir atención médica, ansiedad, poco tiempo para descansar y una mayor exposición a entornos inseguros.
¿Qué entiende el estudio por bienestar social?
La investigación plantea que el bienestar no debe medirse únicamente con el ingreso de una familia o las características de su vivienda.
El análisis reunió tres dimensiones:
- Las condiciones objetivas, como trabajo, ingresos, educación, alimentación, servicios y vivienda.
- La valoración que las personas hacen de su salud, economía, relaciones y logros.
- Las condiciones del entorno, como seguridad, confianza, apoyo vecinal y participación comunitaria.
Desde esta perspectiva, dos hogares con ingresos semejantes pueden experimentar niveles distintos de bienestar debido a su estado emocional, tiempo disponible, seguridad o acceso a servicios.
El estudio, titulado The Architecture of Social Well-being: The Interactions Between Objective and Subjective Indicators, fue publicado en 2026 en la revista académica Wellbeing, Space and Society.
¿Cuántos hogares fueron clasificados con bienestar alto?
Los investigadores agruparon a los hogares participantes en cuatro niveles, de acuerdo con los indicadores incluidos en su índice:
- 42.23% presentó bienestar alto.
- 34.34% alcanzó bienestar muy alto.
- 20.41% registró bienestar medio.
- 3.02% quedó en el nivel bajo.
Esto significa que alrededor de tres de cada cuatro hogares de la muestra fueron clasificados con bienestar alto o muy alto.
Los porcentajes no deben interpretarse como una medición oficial de pobreza. Se trata de grupos creados para analizar cómo se combinan factores económicos, emocionales y comunitarios dentro de la encuesta.
¿Qué factores aportan más al bienestar de los hogares?
El empleo, la calidad de los espacios habitacionales y la educación fueron los componentes que realizaron una mayor aportación al índice.
Sin embargo, sus beneficios no se distribuyeron de manera uniforme. Los hogares ubicados en los niveles bajo y medio enfrentaron más dificultades laborales, rezago educativo y condiciones habitacionales menos favorables.
También se observaron diferencias en el acceso a:
- Servicios básicos.
- Seguridad social.
- Atención médica.
- Internet.
- Computadoras y otros dispositivos.
Estas carencias pueden reducir las posibilidades de estudiar, encontrar empleo, trabajar a distancia, realizar trámites o recibir atención oportuna.
¿Qué desigualdades encontró el estudio en alimentación e ingresos?
La seguridad alimentaria presentó una de las diferencias más amplias entre los grupos analizados.
Su contribución al bienestar de los hogares clasificados en el nivel muy alto fue casi 10 veces mayor que entre aquellos ubicados en el nivel bajo.
En el caso del ingreso, la aportación al índice fue cerca de tres veces superior en el grupo con mayor bienestar.
Los datos muestran que contar con recursos económicos sigue siendo determinante. Sin embargo, el ingreso no compensa automáticamente otras carencias relacionadas con la alimentación, la salud, el tiempo o el entorno.
¿Cómo afecta la desigualdad a la salud mental?
Los hogares con menor bienestar reportaron mayores afectaciones asociadas con depresión y ansiedad, además de una satisfacción más baja con su economía, salud, relaciones personales, logros y lugar de residencia.
El estudio no establece que la falta de ingresos provoque por sí sola un trastorno mental. Sus resultados muestran una relación entre el malestar emocional y condiciones como la precariedad laboral, la inseguridad alimentaria, la falta de servicios y la exposición a entornos adversos.
Tampoco significa que todas las personas de los hogares con menor bienestar tengan depresión o ansiedad diagnosticada. Los indicadores reflejan respuestas y experiencias recogidas mediante la encuesta.
Para los investigadores, la salud mental no puede analizarse únicamente como un problema individual, porque también está vinculada con las condiciones en las que las personas trabajan, se alimentan, descansan y conviven.
¿Por qué el tiempo libre también refleja desigualdad?
Los hogares clasificados con bienestar bajo, medio y alto registraron pocas posibilidades de acceder al descanso y a actividades recreativas.
El tiempo libre mostró una aportación considerablemente mayor únicamente entre los hogares del nivel muy alto, aunque también existieron diferencias dentro de ese grupo.
La falta de descanso puede estar relacionada con jornadas extensas, traslados prolongados y labores de cuidado no remuneradas, como atender a niñas, niños, personas mayores o familiares enfermos.
Esto explica por qué aumentar las horas de trabajo o los ingresos no siempre mejora la calidad de vida. Una persona puede ganar más, pero disponer de menos tiempo para dormir, convivir, realizar actividades personales o cuidar su salud.
¿Cómo influye el acceso a la cultura?
Los hogares con mayor bienestar presentaron más posibilidades de participar en actividades culturales y recreativas.
En los niveles inferiores aparecieron barreras como el costo, la distancia y la falta de tiempo.
La existencia de museos, bibliotecas, parques, teatros o centros comunitarios cerca de una vivienda no garantiza su aprovechamiento. También se necesitan recursos, transporte, seguridad y horarios disponibles.
¿Qué relación existe entre seguridad y bienestar?
La seguridad fue uno de los elementos comunitarios con mayor peso. Los hogares con menor bienestar registraron una exposición más elevada a delitos.
La percepción de inseguridad, sin embargo, permaneció alta en distintos grupos, incluso entre hogares con mejores condiciones económicas.
El estudio también encontró una cohesión social limitada. Esta situación se manifestó en poca confianza en las instituciones, bajo apoyo entre vecinos y escasa disposición para solucionar problemas de manera colectiva.
La ausencia de redes comunitarias puede dejar a los hogares con menos herramientas para enfrentar emergencias, violencia, dificultades económicas o necesidades de cuidado.
Te puede interesar: ¿Pueden suspender tu línea celular? Académico de la IBERO explica los derechos constitucionales que podrían verse afectados
¿Qué políticas públicas proponen los investigadores?
Los autores plantean ampliar las políticas de bienestar para que no se concentren exclusivamente en empleo, ingresos y vivienda.
La investigación propone incorporar acciones relacionadas con:
- Atención y prevención en salud mental.
- Seguridad alimentaria.
- Mejoramiento de los barrios.
- Prevención del delito.
- Acceso a actividades culturales y recreativas.
- Reducción de barreras para el descanso.
- Fortalecimiento de redes comunitarias.
Estas medidas son recomendaciones académicas. No representan un nuevo programa aprobado por el Gobierno de la Ciudad de México ni un cambio en la legislación vigente.
El estudio sostiene que las políticas sociales deben considerar cómo se acumulan las ventajas y las carencias. Atender un solo problema puede resultar insuficiente cuando un hogar enfrenta al mismo tiempo dificultades económicas, emocionales y comunitarias.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados