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Mario Molina, el mexicano que alertó al mundo sobre la capa de ozono y cuyo legado vuelve a cobrar fuerza ante el sobregiro de la Tierra en 2026

El Día del Sobregiro de la Tierra es una estimación elaborada por Global Footprint Network que identifica el momento del año en que la Huella Ecológica de la humanidad supera la biocapacidad que la Tierra puede regenerar durante esos 12 meses.

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Mario Molina hizo algo que pocos científicos alcanzan: identificó una amenaza ambiental que no podía verse a simple vista y ayudó a transformar la evidencia científica en una respuesta internacional. El químico mexicano fue uno de los investigadores que demostraron cómo ciertos gases industriales podían dañar la capa de ozono, una barrera esencial frente a la radiación ultravioleta.

Más de medio siglo después de aquel trabajo, su historia vuelve a dialogar con el presente. El 30 de julio de 2026 fue el Día del Sobregiro de la Tierra, la fecha estimada en que la demanda anual de recursos y servicios ecológicos de la humanidad superó lo que los ecosistemas pueden regenerar durante todo el año, de acuerdo con Global Footprint Network.

No se trata del mismo problema ambiental: el deterioro de la capa de ozono y el sobregiro ecológico son fenómenos diferentes. Sin embargo, la trayectoria de Mario Molina deja una pregunta vigente: ¿qué puede ocurrir cuando una advertencia científica sobre los límites del planeta se toma en serio?

¿Quién fue Mario Molina y cómo comenzó su trayectoria científica?

Mario José Molina nació en Ciudad de México en 1943. Se graduó como ingeniero químico de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1965, continuó sus estudios en la Universidad de Friburgo, Alemania, y obtuvo en 1972 un doctorado en Fisicoquímica por la Universidad de California en Berkeley. Así lo registra la semblanza oficial del Centro Mario Molina.

Su carrera se desarrolló entre México y Estados Unidos. Fue profesor e investigador de la UNAM, de la Universidad de California en Irvine, del Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto Tecnológico de California y posteriormente del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde permaneció entre 1989 y 2004. Más adelante se integró a la Universidad de California en San Diego y al Instituto Scripps de Oceanografía.

Pero fue su trabajo en química atmosférica el que lo colocó entre los científicos más influyentes de su generación.

¿Qué descubrió Mario Molina sobre los CFC y la capa de ozono?

El punto de inflexión llegó en 1974. Molina y el químico estadounidense F. Sherwood Rowland publicaron en la revista Nature el artículo Stratospheric sink for chlorofluoromethanes: chlorine atom-catalysed destruction of ozone. El estudio planteó que los clorofluorocarburos, conocidos como CFC, podían permanecer durante décadas en la atmósfera y, al llegar a la estratosfera, liberar átomos de cloro capaces de destruir ozono.

Los CFC habían sido utilizados ampliamente en productos como refrigerantes y propelentes. El problema era que su estabilidad, una característica que los hacía útiles para la industria, también les permitía sobrevivir el tiempo suficiente para alcanzar las capas altas de la atmósfera. Allí comenzaba un proceso químico con consecuencias ambientales de escala mundial.

Molina continuó investigando estos mecanismos durante los años siguientes. Su grupo estudió las reacciones químicas involucradas en la destrucción del ozono, incluidas aquellas que ocurren sobre partículas de hielo en condiciones atmosféricas polares.

¿Por qué Mario Molina ganó el Premio Nobel de Química?

En 1995, Mario Molina recibió el Premio Nobel de Química junto con F. Sherwood Rowland y Paul J. Crutzen. La Academia reconoció sus investigaciones sobre química atmosférica, en particular los procesos relacionados con la formación y descomposición del ozono.

El reconocimiento fue mucho más que un premio individual. Para entonces, las alertas iniciadas décadas antes habían contribuido a cambiar la manera en que gobiernos y organismos internacionales entendían el riesgo de alterar químicamente la atmósfera.

La Secretaría del Ozono del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente reconoce que el trabajo científico de Crutzen, Molina y Rowland abrió el camino para la acción mundial destinada a proteger la capa de ozono, incluida la adopción de la Convención de Viena y del Protocolo de Montreal.

¿Qué logró el Protocolo de Montreal después de las advertencias científicas?

Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono estableció controles internacionales para reducir y eliminar compuestos responsables de su deterioro.

Los resultados son uno de los ejemplos más claros de que una política ambiental coordinada puede producir cambios globales. De acuerdo con la Secretaría del Ozono de Naciones Unidas, la aplicación del protocolo ha permitido eliminar 99% de las sustancias controladas que agotan el ozono.

La recuperación aún no está terminada, pero existe evidencia de avances. Si se mantienen las políticas actuales y el cumplimiento del acuerdo, se prevé que el ozono total regrese aproximadamente a valores de 1980 hacia 2040 en gran parte del mundo, 2045 en el Ártico y 2066 en la Antártida.

Ese resultado convierte la historia de Molina en algo más que un episodio de la ciencia mexicana: demuestra que detectar un problema ambiental no necesariamente significa resignarse a sus consecuencias.

¿Qué es el sobregiro de la Tierra y qué ocurrió el 30 de julio de 2026?

El Día del Sobregiro de la Tierra es una estimación elaborada por Global Footprint Network que identifica el momento del año en que la Huella Ecológica de la humanidad supera la biocapacidad que la Tierra puede regenerar durante esos 12 meses. Su metodología utiliza las Cuentas Nacionales de Huella y Biocapacidad y datos suministrados, entre otras fuentes, por agencias de Naciones Unidas; la propia organización advierte que la fecha es una aproximación y puede revisarse cuando cambian los datos disponibles

Para 2026, la fecha global fue el 30 de julio. Global Footprint Network calcula que la humanidad utiliza actualmente la naturaleza 73% más rápido de lo que los ecosistemas pueden regenerarse, una demanda equivalente a aproximadamente 1.73 planetas Tierra.

Además, la organización considera que 2026 representa el mayor nivel de sobregiro ecológico registrado bajo su metodología actual. Aunque la fecha apareció seis días más tarde que la publicada para 2025, explica que buena parte del movimiento se debió a revisiones metodológicas y de datos, no a una mejoría real: las tendencias observadas durante el último año ampliaron la brecha entre la Huella Ecológica y la biocapacidad.

¿Qué puede enseñar hoy el legado de Mario Molina?

La gran lección de Mario Molina no consiste en afirmar que todas las crisis ambientales pueden resolverse de la misma manera. Proteger la capa de ozono fue un desafío diferente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad o el uso excesivo de recursos naturales.

Su historia sí demuestra, sin embargo, una secuencia que conserva actualidad: investigación científica, identificación de un riesgo, discusión pública, negociación política y acuerdos capaces de modificar actividades humanas a gran escala.

Molina no se limitó a estudiar la estratosfera. También trabajó en contaminación atmosférica, calidad del aire, cambio climático y políticas públicas. En México impulsó desde 2005 el centro de investigación que lleva su nombre y participó en trabajos relacionados con la contaminación de la Zona Metropolitana del Valle de México. A lo largo de su carrera recibió más de 40 doctorados honoris causa y numerosos reconocimientos internacionales.

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Murió el 7 de octubre de 2020, pero uno de los resultados más importantes del trabajo científico que ayudó a impulsar continúa desarrollándose: la capa de ozono avanza lentamente hacia su recuperación.

En 2026, mientras los indicadores de sobregiro ecológico vuelven a advertir que la demanda humana supera la capacidad regenerativa del planeta, el legado del Nobel mexicano ofrece una referencia concreta. La ciencia puede detectar el daño antes de que sea irreversible, pero convertir una advertencia en resultados depende de las decisiones que vienen después.

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