El Imparcial / Columnas / Columnas México

Emociones y pensamientos, cuál gana

Esto se oye un poco contra intuitivo, ya que cuando uno dice que está pensando sobre el caso de un cliente, de un hijo, de una inversión, etc., uno cree que está utilizando la razón, cuando en realidad lo que estamos haciendo es por medio de nuestro raciocinio justificar la decisión que hemos tomado con la emoción.

Octavio  Ballesteros

Cuando se estudia la biología del cerebro se estudian dos áreas, las de las emociones que es el sistema límbico, y la de los pensamientos que es el córtex prefrontal. Podemos decir que las emociones son el software, y los pensamientos el hardware de nuestro cerebro.

QUÉ OCURRE

En una charla del doctor Estanislao Bachrach, experto en biología molecular, explicaba que hay mucha interacción entre ambas áreas del cerebro, por medio de redes neuronales, y que el tráfico más intenso es de las emociones hacia los pensamientos. Según lo que se ha medido gracias a la tecnología el 90% de las decisiones proceden de las emociones.

Esto se oye un poco contra intuitivo, ya que cuando uno dice que está pensando sobre el caso de un cliente, de un hijo, de una inversión, etc., uno cree que está utilizando la razón, cuando en realidad lo que estamos haciendo es por medio de nuestro raciocinio justificar la decisión que hemos tomado con la emoción. De aquí la importancia por ejemplo de tomar decisiones cuando emocionalmente estamos bien. Al final de lo que se trata es que cada vez nos arrepintamos menos de las decisiones que tomamos, y esto equivale a que estamos creciendo en inteligencia emocional.

COMPORTAMIENTO DEL CEREBRO

A nuestro cerebro no le interesa en lo más mínimo que seamos felices, ya que está concentrado en un tema: Nuestra supervivencia. Tener comida, estar abrigado, el sexo, son cosas que generan placer, y el cerebro se da cuenta entonces de que placer está muy ligado con sobrevivencia, y podemos decir que esto incrementa nuestro gusto por las cosas que generan placer. El neurotransmisor del placer es la dopamina. Un aspecto común con todas las cosas que generan placer es que son de corto plazo: Me como una exquisita torta ahogada, y ya que la deglutí segundos después desaparece el sabor de mi boca. Por otro lado, lo que produce contentamiento y bienestar a la persona es el neurotransmisor llamado serotonina, y este se activa cuando damos algo a alguien, con las experiencias, cuando estamos con amigos, con la familia. Resumiendo, en el placer recibimos, la felicidad es cuando damos.

Atreverse es perder un pie momentáneamente. No atreverse es perderse uno”, SOREN KIERKEGAARD.

EN LO COTIDIANO

Si analizamos nuestro comportamiento diario, hay tres cosas que nos producen placer: Cuando nos quejamos, cuando culpamos a otro, y cuando tenemos razón. Quejarte de lo mal que está el mundo es mucho más fácil que contribuir a arreglarlo; culpar a otro nos da tranquilidad ya que así evadimos nuestra propia responsabilidad; y tener razón es signo de que hemos ganado, pero muchas veces es una victoria que no produce felicidad. Tener razón y ser felices muchas veces no será posible, y tener razón nuestro cerebro lo preferirá, pero si nos interesa ser más felices no pasa nada si soltamos un poco y cedemos. Después de escuchar al doctor Estanislao nos queda claro la importancia de la inteligencia emocional, y de que la razón está sobrevalorada. Estimado lector, ¿qué opinas?… ¡feliz domingo!

Temas relacionados