Dos tigres de Bengala sin agua ni comida y 18 reptiles en posesión ilegal fueron rescatados en Durango tras una denuncia ciudadana que activó un operativo de la Profepa y la FGR
Los operativos derivaron en el aseguramiento de tigres, boas, iguanas y tortugas sin documentación que acreditara su origen legal.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró precautoriamente 20 ejemplares de fauna silvestre durante dos operativos realizados en el municipio de Durango, Durango.
El primer operativo se llevó a cabo el 16 de junio en un domicilio de la colonia Las Huertas, donde se encontraron a los dos felinos con afectaciones visibles por falta de agua y alimento, además de daños en sus garras delanteras.
Posteriormente, los días 17 y 18 de junio, las autoridades inspeccionaron un establecimiento en el centro de Durango donde hallaron 18 reptiles de distintas especies.
Los operativos fueron realizados en coordinación con el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República (FGR).
¿Qué animales fueron asegurados y por qué?
En total, las autoridades rescataron 20 ejemplares de fauna silvestre. Durante el cateo en la colonia Las Huertas, se encontraron dos tigres de Bengala (Panthera tigris), una especie que no es nativa de México y cuyo comercio y posesión están estrictamente regulados.
En el segundo operativo, realizado en un local del centro de Durango, se aseguraron 18 reptiles de 11 especies diferentes:
- Un varano de la sabana
- Una tortuga de tres lomos
- Una tortuga de caparazón blando
- Una tortuga lagarto
- Cuatro geckos leopardo
- Dos boas constrictoras
- Cuatro iguanas verdes
- Un lagarto de cola espinada
- Un camaleón de velo
- Un varano monitor de agua
- Un varano del nilo
De estas especies, cinco están protegidas por la NOM-059-SEMARNAT-2010, la norma mexicana que cataloga especies en riesgo.
La tortuga lagarto, la tortuga de caparazón blando y la iguana verde son consideradas especies sujetas a protección especial, mientras que la tortuga de tres lomos y la boa constrictora están clasificadas como amenazadas.
¿Por qué son importantes estos operativos?
El tráfico y posesión ilegal de vida silvestre representa una de las principales amenazas para la biodiversidad en México. Las especies extraídas de su hábitat o mantenidas sin las condiciones adecuadas sufren afectaciones físicas y de comportamiento, y muchas de ellas mueren durante el proceso de captura o traslado.
En este caso, los tigres de Bengala encontrados presentaban signos evidentes de maltrato: carecían de agua y alimento suficientes y tenían lesiones en sus garras delanteras.
Además, estaban confinados sin las medidas de seguridad necesarias, lo que también representa un riesgo para las personas que pudieran tener contacto con ellos.
La Profepa destacó que estos operativos fueron posibles gracias a una denuncia ciudadana, lo que subraya el papel fundamental que tiene la sociedad en la protección de la fauna silvestre.
¿Qué dice la ley sobre la posesión de animales silvestres?
En México, la posesión, comercialización y manejo de fauna silvestre están regulados por la Ley General de Vida Silvestre. Para tener un ejemplar de este tipo, los propietarios deben acreditar su origen legal y contar con los permisos correspondientes expedidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Cuando las autoridades no encuentran documentación que acredite la legal procedencia de los animales, como ocurrió en el segundo operativo, la Profepa está facultada para asegurarlos precautoriamente mientras se determina su situación legal.
¿Qué pasará con los animales rescatados?
Los dos tigres de Bengala fueron trasladados a un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) autorizado en la ciudad de Durango, donde reciben atención médica para tratar sus lesiones y la desnutrición que presentaban.
En cuanto a los reptiles asegurados, la Profepa no ha informado públicamente sobre su destino final. De acuerdo con el procedimiento estándar, los ejemplares quedan bajo resguardo de la autoridad ambiental mientras se integra la investigación correspondiente.
Dependiendo de las condiciones de salud y viabilidad, podrían ser liberados en su hábitat natural, trasladados a centros de conservación o, en algunos casos, mantenidos en instalaciones autorizadas.
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