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Miles de jóvenes mexicanas trabajan hasta 2 mil 700 horas al año en cuidados y tareas del hogar sin recibir pago, una carga invisible que las saca de la escuela y el empleo formal y sostiene en silencio a familias y al sistema económico, según un informe de Oxfam México

El informe de Oxfam México señala que miles de jóvenes mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a tareas de cuidado no remuneradas, lo que las deja fuera del estudio y el empleo formal.

Miles de jóvenes mexicanas trabajan hasta 2 mil 700 horas al año en cuidados y tareas del hogar sin recibir pago, una carga invisible que las saca de la escuela y el empleo formal y sostiene en silencio a familias y al sistema económico, según un informe de Oxfam México

En México, el trabajo de cuidados sigue recayendo de forma desproporcionada en mujeres jóvenes, muchas de ellas clasificadas como personas que “ni estudian ni trabajan”, una etiqueta que no refleja la carga real de trabajo que realizan.

De acuerdo con un informe reciente de Oxfam México, miles de jóvenes dedican hasta 2 mil 700 horas al año a labores domésticas y de cuidado sin recibir pago ni reconocimiento formal.

En la Ciudad de México, el fenómeno es aún más marcado: 96% de las mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan se dedica exclusivamente a tareas de cuidado, según el estudio presentado este jueves.

Una historia que no aparece en las estadísticas laborales

A sus 27 años, Stephanie Ize apenas comienza a recuperar tiempo para sí misma. Durante casi una década, su vida estuvo centrada en el cuidado de sus padres con cáncer, mientras intentaba concluir la licenciatura en Sociología y sostener las labores domésticas de su hogar.

Aunque logró terminar la universidad, su trabajo cotidiano nunca fue considerado empleo. Mientras su hermana mayor aportaba el ingreso económico, ella asumió la mayor parte de los cuidados, especialmente cuando su padre fue diagnosticado con cáncer terminal.

Fue 24/7, de lunes a domingo, estar todo el tiempo cuidando a mi papá, cuidando a mi mamá, que no fuera a recaer”, relató en entrevista.

Oxfam documenta que mujeres jóvenes realizan hasta 2 mil 700 horas anuales de cuidados sin recibir ingresos. Foto: Pexels

“No nos llames ninis”: el peso de un estigma

El informe “No nos llames ninis” advierte que tres de cada cuatro jóvenes fuera de la escuela y el empleo formal son mujeres, y que 95% dedica entre 5.2 y 7.6 horas diarias al cuidado de familiares, tareas del hogar y acompañamiento.

En términos económicos, ese trabajo equivale a 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, una aportación mayor a sectores como la manufactura o el comercio, aunque no se paga ni se contabiliza como empleo.

Desde su experiencia personal y su formación académica, Ize sostiene que el término “nini” simplifica realidades complejas y oculta el trabajo que miles de jóvenes realizan dentro de sus hogares.

Es un estigma bastante marcado en México. Las personas ven que estás en tu casa todo el día, pero no ven el trasfondo de la situación”, explicó.

El cuidado como barrera para estudiar y trabajar

En el caso de Stephanie, cuidar a sus padres implicó cocinar, administrar medicamentos y, en los últimos meses de vida de su padre, apoyarlo incluso en tareas de higiene personal, todo mientras intentaba terminar la universidad.

Hoy, a un año de su fallecimiento, trabaja en el área de recursos humanos de un despacho jurídico, aunque aún dedica entre dos y cuatro horas diarias a tareas domésticas y de cuidado.

Para ella, las políticas públicas relacionadas con cuidados llegaron tarde y siguen siendo insuficientes, incluso tras la aprobación de la Ley del Sistema Público de Cuidados en la Ciudad de México.

Las personas podemos salir a trabajar si hay alguien cuidando en casa”, subrayó.

Especialistas advierten que la carga de cuidados recae de forma desproporcionada en mujeres de entre 20 y 29 años. Foto: Pexels

Una carga que crece con la edad y recae en mujeres

El estudio de Oxfam señala que la carga de cuidados aumenta con la edad y alcanza su punto más alto entre los 20 y 29 años, especialmente en mujeres que son madres, viven en pareja o tienen escolaridad básica.

“Estas jóvenes están funcionando como un subsidio y como una red de amortiguación para la crisis de cuidados, asumiendo una responsabilidad que otros actores no están asumiendo, principalmente el Estado, el mercado e incluso sus familias”, explicó Mariana Belló, coordinadora de la estrategia de cuidados en Oxfam México.

Brecha territorial y de género

En zonas rurales, la situación es más severa. Las jóvenes cuidadoras dedican hasta 2.7 horas más a la semana al trabajo doméstico y de cuidados que las mujeres urbanas, en contextos con menor acceso a servicios e infraestructura básica.

En contraste, la participación de los hombres jóvenes en estas tareas permanece prácticamente estancada desde hace una década, con un promedio de 1.5 horas diarias, según el mismo estudio.

Una deuda estructural

El informe concluye que el trabajo de cuidados no remunerado sostiene silenciosamente a hogares y economías, pero sigue sin ser asumido como una responsabilidad compartida.

Para miles de jóvenes mexicanas, cuidar ha significado postergar estudios, empleo y proyectos personales, sin que ese esfuerzo sea reconocido como lo que es: trabajo esencial para la sociedad.

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