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Más de 2 mil 500 vehículos baleados e incendiados acumulan polvo en la pensión vehicular de la Fiscalía de Sinaloa como testigo silencioso de casi dos años de guerra entre Los Chapitos y La Mayiza que ha dejado más de 2 mil muertos y 75 agentes asesinados

La narcoguerra que estalló en septiembre de 2024 dejó en ese predio autos de lujo, camionetas blindadas artesanalmente, patrullas perforadas a balazos y hasta una avioneta vinculada al Cártel de Sinaloa que nadie ha reclamado

A pocos metros de un retén militar sobre la carretera Culiacán-Imala, en el estado de Sinaloa, descansa uno de los testimonios más silenciosos y contundentes de la guerra más sangrienta que ha registrado el crimen organizado mexicano en años recientes. La pensión vehicular de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa se ha convertido en un cementerio de metal donde se acumulan más de 2 mil 500 unidades aseguradas en el marco de la disputa interna del Cártel de Sinaloa entre las facciones Los Chapitos y La Mayiza.

De acuerdo con la información publicada por El Universal y retomada por RT, el conflicto estalló en septiembre de 2024 tras la captura del cofundador del cártel, Ismael “El Mayo” Zambada García, y desde entonces ha dejado un saldo de más de 2 mil muertos en casi dos años de hostilidades activas en la entidad.

¿Qué hay en la pensión vehicular de la Fiscalía de Sinaloa?

El predio funciona como un archivo físico de la violencia. Entre las más de 2 mil 500 unidades que reposan ahí, empolvadas y sin ser reclamadas, se encuentran:

  • Autos de lujo: entre ellos un Corvette amarillo apilado junto a otras unidades en deterioro.
  • Camionetas blindadas artesanalmente: conocidas en el argot delictivo como "monstruos“, diseñadas para resistir impactos de armas de grueso calibre.
  • Patrullas estatales y municipales perforadas por disparos, evidencia directa de los ataques del crimen organizado contra las fuerzas del orden.
  • Motocicletas y vehículos de distintas clases siniestrados o incendiados.
  • Una avioneta ligera vinculada al cártel, similar a las utilizadas para el transporte de droga y el lanzamiento de volantes con mensajes de propaganda entre las facciones rivales.

¿Cuál es el vehículo más reciente en entrar al depósito?

Entre las últimas incorporaciones al depósito destaca un camión de volteo que fue atacado a balazos durante un cortejo fúnebre en el sector Barrancos de Culiacán, dejando dos personas muertas y tres heridas. Tras los peritajes, el vehículo —que transportaba coronas y arreglos florales— se convirtió en la unidad número 2,449 vinculada a esta narcoguerra.

El dato ilustra con precisión la naturaleza del conflicto: ni los actos fúnebres han estado exentos de violencia durante los últimos meses en Sinaloa.

¿Por qué nadie reclama los vehículos?

Un letrero colocado por la Fiscalía a la entrada de la pensión advierte que el resguardo no tiene costo, pero que las autoridades no se hacen responsables del deterioro de las unidades. Para recuperar un vehículo, el propietario debe presentar un oficio de entrega firmado y sellado por el Ministerio Público.

El hecho de que la gran mayoría de los vehículos permanezca sin ser reclamado refleja una realidad doble: muchos de sus dueños originales han muerto en el conflicto, están presos o simplemente no pueden acreditar la procedencia de unidades adquiridas con dinero ilícito.

¿Cuál ha sido el costo humano de esta narcoguerra?

Las cifras son contundentes. Desde que estalló la guerra en septiembre de 2024, las autoridades han registrado más de 2 mil muertos directamente relacionados con la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza. El conflicto no solo ha afectado a los integrantes de ambas facciones.

Según datos de las propias autoridades estatales, más de 75 agentes y funcionarios de la Fiscalía de Sinaloa han perdido la vida desde que comenzaron las hostilidades, una cifra que evidencia el nivel de infiltración y de ataque directo contra las instituciones de seguridad.

¿Cuál es el origen de este conflicto interno del cártel?

La fractura del Cártel de Sinaloa se detonó a partir de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024, un evento que generó una disputa por el control territorial y operativo de la organización criminal más poderosa de México. Desde entonces, las facciones leales a Los Chapitos (hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán) y los seguidores de La Mayiza han convertido el estado en un escenario de guerra abierta que incluye emboscadas, desapariciones forzadas, ejecuciones y ataques contra la infraestructura pública y privada.

La pensión vehicular de la Fiscalía, con su cúmulo de hierro retorcido y metal calcinado, es hoy el archivo más tangible de ese conflicto: miles de unidades que cuentan, sin palabras, la historia de la guerra más costosa del México reciente.

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