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UNAM revisa más de 15 carreras con baja demanda y advierte que algunas podrían cerrarse si no logran actualizarse y responder a las necesidades de estudiantes y regiones sin afectar a quienes ya están inscritos

La institución aclara que no se trata de eliminar estudios de forma automática, sino de revisar a fondo su vigencia, actualizar contenidos y, solo en caso necesario, iniciar procesos largos y colegiados que no perjudiquen a los alumnos.

MÉXICO — La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inició un proceso de revisión de más de 15 carreras con baja demanda, con el objetivo de evaluar su pertinencia académica y social, y no descarta que algunas puedan cerrarse si, tras ser actualizadas, no logran responder a las necesidades de los estudiantes ni de su entorno.

La secretaria general de la institución, Patricia Dávila Aranda, explicó que el cierre de una carrera es una posibilidad, pero únicamente después de un análisis profundo y de intentar actualizar los planes de estudio, siempre sin afectar a estudiantes ni al personal académico.

Cerrar una carrera no es una decisión automática

Dávila Aranda aclaró que la UNAM no está planteando eliminar carreras de forma inmediata, sino que se encuentra en una etapa de revisión. Subrayó que ninguna disciplina carece de valor para el país, aunque reconoció que algunas requieren ajustes para mantenerse vigentes.

Si una opción académica, después de revisarla y actualizarla, no funciona, hay que buscar nuevas alternativas y cerrarla sin afectar a nadie”, sostuvo la funcionaria universitaria.

Carreras con más lugares que aspirantes

La revisión se da luego de que se diera a conocer que al menos 17 disciplinas registran más lugares disponibles que aspirantes, principalmente en carreras que se imparten en los campus foráneos de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), ubicados en Morelia, León y Mérida.

Sobre este escenario, la secretaria general señaló que no se trata de un fracaso, sino de un proceso natural dentro de la vida académica.

Se apuesta a algo, si no funciona, se hacen ajustes y, si aun así no resulta, se cambia de rumbo”, explicó.

Evaluaciones largas y con participación universitaria

Dávila Aranda admitió que sí se está evaluando la pertinencia social de estas carreras y su relación con el contexto regional donde se imparten. Sin embargo, precisó que el proceso puede tardar meses o incluso más de un año, ya que se desarrolla por fases.

En estas evaluaciones participan académicos, funcionarios, exalumnos, alumnos y consejos técnicos y académicos, lo que convierte la modificación o posible cierre de un plan de estudios en un procedimiento serio y complejo.

Decisiones colegiadas y no impuestas

Finalmente, la funcionaria destacó que ningún cambio se impone de manera unilateral dentro de la universidad. La modificación de un plan de estudios, dijo, implica al director de cada facultad y a su consejo técnico, así como a comisiones en las que intervienen profesores, estudiantes y egresados.

Es un trabajo arduo y difícil, porque como universitarios debatimos todo. No es que alguien diga ‘esto se va a hacer’; es un proceso largo y colectivo”, concluyó.

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