Matilde Montoya: la primera mujer en obtener un título de medicina en México y abrir el camino a la educación médica femenina
En 1887 logró titularse como médica en un entorno que excluía a las mujeres de la universidad, un hecho que abrió el acceso femenino a la medicina en México.
Matilde Montoya Lafragua hizo historia en 1887 al convertirse en la primera mujer titulada en medicina en México, en una época en la que el acceso femenino a la educación superior era limitado y cuestionado.
Su caso está documentado por fuentes históricas y organismos oficiales, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que reconocen su papel como pionera en la medicina y la educación.
Su logro no solo fue personal. Abrió un camino que antes estaba cerrado para las mujeres que aspiraban a una carrera profesional.
Una vocación temprana en un contexto adverso
Matilde nació el 14 de marzo de 1857 en la Ciudad de México. Desde joven mostró interés por el estudio, algo poco común para las mujeres de su tiempo.
A los 14 años obtuvo certificación como partera en Cuernavaca. Ese primer paso le permitió acercarse al ejercicio de la salud y confirmar su interés por la medicina.
Sin embargo, ser partera no era suficiente para ella. Su objetivo era estudiar medicina formalmente.
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Las barreras para estudiar medicina siendo mujer
Cuando intentó ingresar a la Escuela Nacional de Medicina, enfrentó resistencia institucional y prejuicios sociales. En el siglo XIX, muchos consideraban que la medicina no era una profesión adecuada para mujeres.
Algunos argumentos iban desde la “falta de capacidad” hasta la supuesta impropiedad de que una mujer asistiera a clases prácticas y disecciones. Estas ideas reflejaban las normas sociales de la época, no una prohibición legal expresa.
Cómo logró titularse pese a los obstáculos
Matilde insistió, presentó solicitudes y defendió su derecho a estudiar. Finalmente fue aceptada.
En 1887, presentó su examen profesional y obtuvo el título de médica cirujana y obstetra, con el aval de las autoridades académicas y del gobierno federal de entonces.
Con ese acto, se convirtió oficialmente en la primera médica titulada en México.
Por qué su caso fue histórico
Su graduación rompió una barrera que parecía infranqueable. Demostró que las mujeres podían cursar y concluir estudios profesionales al mismo nivel que los hombres.
A partir de ese momento, otras mujeres comenzaron a exigir y ejercer su derecho a estudiar carreras universitarias, incluida la medicina.
El legado que sigue vigente
Hoy, miles de mujeres ejercen la medicina en México en hospitales, consultorios, investigación y docencia.
Ese escenario no se entiende sin el antecedente de Matilde Montoya, quien abrió una puerta en un momento en que casi todas estaban cerradas.
Su historia sigue siendo un referente de acceso a la educación y cambio social.
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