Sin desayuno y con anemia: 85% de niños en primarias vulnerables de Juárez asistía a clases con el estómago vacío, una crisis silenciosa que deterioraba su salud, afectaba su concentración y hundía su rendimiento escolar antes incluso de abrir los libros
Un estudio aplicado a 435 estudiantes detectó anemia en 27%; tras un programa alimentario, el indicador bajó a 7% y el promedio escolar subió de 7.0 a 8.6

CIUDAD JUÁREZ. — El hambre no era una metáfora: estaba presente en los pupitres. En cinco primarias ubicadas en zonas de alta vulnerabilidad de Ciudad Juárez, hasta 85% de los alumnos acudía a clases sin haber desayunado, de acuerdo con datos del Banco de Alimentos de Ciudad Juárez.
La situación impactaba directamente en la salud y el desempeño académico. Casos de déficit de nutrientes, anemia y bajo rendimiento escolar comenzaron a encender alertas entre directivos y especialistas.
Según información publicada por El Heraldo de Juárez, el problema fue documentado en planteles ubicados en colonias como Palo Chino y los Kilómetros 29 y 30, donde las condiciones socioeconómicas limitan el acceso regular a alimentos nutritivos.
Diagnóstico: 27% con anemia
Antes de implementar cualquier intervención, el Departamento de Investigación y Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez realizó estudios de hemoglobina a 435 estudiantes.
Los resultados fueron contundentes:
- 27% de los menores presentaba anemia
- El 73% restante, aunque con niveles aceptables de hemoglobina, registraba otras deficiencias nutricionales
Especialistas explicaron que la anemia en edad escolar puede provocar fatiga, dificultad para concentrarse, bajo rendimiento cognitivo y menor aprovechamiento académico, lo que perpetúa el rezago educativo en contextos de pobreza.

La intervención: desayunos calientes y orientación nutricional
Frente al diagnóstico, el Banco de Alimentos puso en marcha durante el ciclo escolar 2024-2025 el programa “Nutriendo Sonrisas”, con una estrategia integral.
En tres planteles se implementó la preparación diaria de desayunos calientes y equilibrados, mientras que en los otros dos se entregó alimento a granel a las familias, acompañado de capacitaciones en orientación nutricional.
Durante el ciclo escolar se distribuyeron 122 mil 114 desayunos, beneficiando a mil 140 niñas y niños.
Resultados: mejora en salud y calificaciones
Al concluir el periodo de intervención, la universidad repitió las pruebas de hemoglobina.
Los datos mostraron una mejora significativa:
- 93% de los estudiantes alcanzó niveles normales
- La prevalencia de anemia se redujo de 27% a 7%, es decir, 20 puntos porcentuales menos
El impacto también fue académico. El promedio general escolar pasó de 7.0 a 8.6.
Por áreas de aprendizaje, los avances fueron los siguientes:
- Lenguaje: de 6.8 a 8.0
- De lo humano y lo comunitario: de 7.6 a 8.6
- Saberes y pensamientos críticos: de 7.5 a 8.3
- Pensamientos críticos: de 7.3 a 8.2

Nutrición y aprendizaje: una relación directa
Los resultados evidencian una relación clara entre alimentación adecuada y desempeño escolar. Mejorar la nutrición no solo impactó en indicadores médicos, sino también en la capacidad de concentración, energía en el aula y rendimiento académico.
En un contexto donde la desigualdad social marca la trayectoria de miles de niñas y niños, el diagnóstico dejó una conclusión contundente: sin alimento suficiente, el aprendizaje comienza en desventaja incluso antes de abrir el primer libro del día.
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