El zapoteco de San Antonio de la Cal está a punto de desaparecer: quedan entre 4 y 15 hablantes mayores, advierten el Instituto de Lenguas Originarias de Oaxaca y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas sobre variante en riesgo en Oaxaca
Hermelinda lo resume con su experiencia: “Antes, mi papá, mi mamá, mis hermanas, todos hablábamos el idioma, ahora ya no”.

En San Antonio de la Cal, a unos minutos de la capital de Oaxaca, una lengua originaria está por desaparecer. Se trata del zapoteco local, una de las 62 variantes dialectales del zapoteco en México. Hoy sólo quedan entre 10 y 15 personas mayores que lo hablan, aunque el registro más reciente del Instituto de Lenguas Originarias de Oaxaca documentó únicamente cuatro hablantes en 2025.
La información se sustenta en testimonios directos de los últimos hablantes y en datos del ILEO y del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, instancia federal encargada de clasificar y evaluar el riesgo de desaparición de las lenguas indígenas en el país.
Detrás de las cifras hay historias personales. “Cuando fueron mis hijos a la escuela dejaron de hablar mi idioma; ahora, ya no hablo con casi nadie porque los de mi edad ya murieron casi todos”, relata Hermelinda Navarro Méndez, de 100 años.
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¿Cuántos hablantes quedan y por qué está en riesgo?
El zapoteco es uno de los 68 idiomas originarios reconocidos en México. En Oaxaca es la lengua indígena con más hablantes: 33.6% de la población indígena del estado, es decir, más de 400 mil personas.
Sin embargo, esa cifra no refleja la situación en cada comunidad. En San Antonio de la Cal, municipio con más de 26 mil habitantes, la variante local está casi extinguida.
El INALI ha identificado que al menos 18 variantes zapotecas en la región de Valles Centrales están en riesgo de desaparición. Algunas presentan un nivel muy alto de peligro, como:
- Zapoteco de San Felipe Tejalápam (tizá): alrededor de 50 hablantes.
- Zapoteco de Mixtepec: 14 hablantes.
- Zapoteco de Asunción Tlacolulita: 53 hablantes.
- Zapoteco de Valles, oeste: 211 hablantes.
- Zapoteco de Valles, centro: 257 hablantes.
- Zapoteco de Valles, noroeste: mil 128 hablantes.
Estos datos muestran que incluso dentro de una misma lengua existen variantes con situaciones críticas.
¿Por qué dejaron de hablarlo?
La pérdida no ocurrió de un día para otro. El escritor y lingüista zapoteco Víctor Cata, director del ILEO, explica que la desaparición de las lenguas indígenas responde a políticas públicas del pasado.
Las lenguas se pierden no porque los hablantes hayan decidido ya no hablar más su idioma; se pierde por políticas lingüísticas inadecuadas del pasado, se pierde por el hostigamiento que sufrieron los hablantes”.
Hace más de un siglo comenzó un proceso sistemático de castellanización. Desde la escuela, la administración pública y otros ámbitos, se colocó al español como lengua de conocimiento y desarrollo. Las lenguas originarias fueron desplazadas del espacio público y educativo.
Hermelinda lo resume con su experiencia: “Antes, mi papá, mi mamá, mis hermanas, todos hablábamos el idioma, ahora ya no”.
Luis Dionicio Ruiz Martínez, de 83 años, también lo vivió. “Puro zapoteco hablábamos con mi mamá y papá, pero cuando íbamos a la escuela, lo dejamos de hablar”.
Una lengua sin interlocutores
Hoy, los últimos hablantes casi no tienen con quién conversar.
Mi señora murió en 2009, hablábamos entre nosotros. Los chamacos sí lo entienden, pero para hablar ya no”, dice don Luis.
Hermelinda intenta hablar zapoteco, pero recibe respuestas como: “No comprendemos ese idioma”. Sus hijos entienden algunas palabras, pero no lo hablan.
La transmisión intergeneracional se rompió. Cuando una lengua deja de enseñarse a niñas y niños, su continuidad se debilita.
Don Luis recuerda que en Santa Inés Yatzeche todavía escucha a niños hablar zapoteco mientras juegan. En su comunidad ya no ocurre.
¿Qué significa que una lengua desaparezca?
Cuando una lengua muere, no sólo se pierde una forma de comunicación. Se pierden conocimientos sobre el territorio, la agricultura, la vida comunitaria y la memoria colectiva.
San Antonio de la Cal fue una comunidad dedicada a la minería de cal y al cultivo de maíz y frijol. En ese contexto se hablaba zapoteco. Con el crecimiento urbano y la cercanía con la capital, el uso del español se volvió dominante.
Hoy, la comunidad enfrenta un escenario donde la variante local está en fase terminal.
¿Hay esperanza para el zapoteco local?
Don Luis es directo: “Si hubiera alguna escuela para enseñarles, pero a mi edad ya no puedo. De mi generación ya nomás quedamos unos tres. El tiempo está cambiando”.
La revitalización de una lengua requiere políticas públicas, programas educativos bilingües y voluntad comunitaria. También necesita hablantes jóvenes.
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En San Antonio de la Cal, el reto es urgente. Cada año que pasa reduce la posibilidad de recuperar esta variante.
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