El Imparcial / México /

México en movimiento: los lugares más interesantes para el turismo activo

Los lugares más interesantes para el turismo activo en México

México suele aparecer en la imaginación de muchos como un país para tumbarse en la playa con una bebida fría. Pero basta con salir un poco de los circuitos más turísticos para descubrir otra realidad: un territorio enorme, variado y perfecto para quienes prefieren viajar en movimiento. Aquí no solo se viene a descansar, sino a caminar, nadar, remar, subir montañas y perderse en la naturaleza. El turismo activo en México no es una tendencia pasajera, es casi una consecuencia natural de su geografía.

Riviera Maya: cuando el agua viene de abajo

La Riviera Maya no se entiende solo por su mar Caribe. Su verdadero encanto está bajo tierra. Los cenotes, conectados por ríos subterráneos, ofrecen una experiencia que no se parece a ningún otro lugar del mundo. Entrar en uno de ellos, saltar al agua fría y ver cómo la luz atraviesa las rocas es algo que se queda grabado.

A esto se suman el snorkel en el arrecife, el kayak por la costa y el paddle board al amanecer, cuando el mar parece una piscina gigante. Y si hay tiempo, Cozumel es casi obligatorio: sus fondos marinos convierten cada inmersión en una postal viva.

Oaxaca: del Pacífico a la montaña

Oaxaca es uno de esos estados que sorprenden sin hacer ruido. En Puerto Escondido, el surf marca el ritmo. Hay olas potentes para expertos, pero también playas donde cualquiera puede intentarlo por primera vez sin miedo.

Lo interesante es que, a pocas horas del mar, el paisaje cambia por completo. La Sierra Madre ofrece senderos, pueblos pequeños y rutas de montaña que permiten caminar sin prisas. Aquí el turismo activo no es solo deporte, es también observar, respirar y entender cómo vive la gente fuera de las zonas más visitadas.

Chiapas: verde por todos lados

Chiapas es para quienes buscan algo más salvaje. El Cañón del Sumidero impone desde el primer minuto: paredes enormes, silencio y agua que acompaña el recorrido. Navegarlo en lancha o kayak es sentir que uno entra en otro México.

Luego están Agua Azul y Misol-Ha, donde caminar, nadar y simplemente quedarse escuchando el agua es parte del plan. Y Palenque añade un toque especial: ruinas mayas en medio de la selva, donde cada paso mezcla historia y naturaleza sin necesidad de museos cerrados.

Ciudad de México: movimiento en altura

La capital suele asociarse al tráfico y al ruido, pero tiene una ventaja que pocos imaginan: está rodeada de montañas. Desde allí se organizan salidas al Iztaccíhuatl, uno de los volcanes más visitados para senderismo.

Subir no es fácil, pero la recompensa son vistas que parecen sacadas de otro país. Además, dentro de la ciudad existen parques, ciclovías y bosques urbanos donde correr o pedalear se vuelve parte del viaje, no solo del entrenamiento.

Baja California: donde el desierto toca el mar

Baja California rompe con la idea clásica de México. Aquí hay desierto, carreteras largas y, de pronto, el océano. Es un escenario perfecto para el kayak, el buceo, el surf y el snorkel.

En ciertas épocas llegan las ballenas, y verlas tan cerca cambia por completo la experiencia. Es un destino que atrae a viajeros que prefieren moverse sin horarios estrictos, acampar y sentir que el viaje lo marca el paisaje, no el reloj.

Yucatán: ejercicio con historia

En Yucatán, el movimiento va de la mano con la cultura. Chichén Itzá, Uxmal y otras zonas arqueológicas se disfrutan más caminando o en bicicleta, sin prisas ni autobuses llenos.

Después del calor, los cenotes funcionan como descanso natural, y los manglares permiten remar con calma en kayak. Es una región que demuestra que no hace falta ser atleta para viajar de forma activa.

Consejos simples para viajar mejor

México exige respeto al clima. El sol, la humedad y las lluvias cambian los planes rápido. Llevar agua, bloqueador, calzado cómodo y saber cuándo parar es tan importante como elegir el destino. En selva o montaña, contar con guías locales hace la diferencia.

La clave está en no convertir el viaje en competencia: moverse sí, pero también disfrutar.

Cuando baja el ritmo

Después de días llenos de caminatas, olas o inmersiones, algunos viajeros prefieren relajarse en el hotel y, como entretenimiento nocturno, entran a una casa de apuestas deportivas para hacer apuestas en partidos y girar algunos slots.

Un país que se entiende caminando

México no se resume en fotos. Se entiende mejor cuando se recorre. Desde la selva hasta el desierto, desde los volcanes hasta el Caribe, el país invita a viajar con el cuerpo, no solo con la cámara.

Por eso, el turismo activo aquí no es una moda: es la manera más honesta de conocer un territorio que siempre tiene algo nuevo esperando a quien decide moverse.