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Mientras profesor colombiano Leonardo Ariel denuncia tortura, negligencia y maltrato por parte de la Guardia Nacional durante una detención arbitraria, la policía de Apodaca niega las acusaciones y asegura que todos sus derechos fueron respetados

En medio de versiones contradictorias de las autoridades, el académico colombiano afirma que agentes de la Guardia Nacional lo lesionaron antes de pasar más de dos semanas desaparecido y ser rescatado al borde de la muerte.

Mientras profesor colombiano Leonardo Ariel denuncia tortura, negligencia y maltrato por parte de la Guardia Nacional durante una detención arbitraria, la policía de Apodaca niega las acusaciones y asegura que todos sus derechos fueron respetados

El caso del profesor colombiano Leonardo Ariel Escobar Barrios, académico de la Universidad Iberoamericana Puebla, expone dos narrativas oficiales en conflicto.

El catedrático de 42 años fue detenido el 31 de diciembre en el Aeropuerto de Monterrey por la Guardia Nacional.

Tras ser liberado 36 horas después, desapareció por más de dos semanas hasta ser localizado, desorientado, en un centro de rehabilitación de Juárez, Nuevo León.

Ahora, el profesor acusa a las autoridades de golpes que le fracturaron tres costillas y de negligencia durante su arresto. La policía municipal de Apodaca niega categóricamente estas afirmaciones.

La versión oficial: La negativa de la policía de Apodaca

La Secretaría de Seguridad Pública de Apodaca emitió un comunicado para rechazar las acusaciones. Según El Universal, la corporación afirma que el profesor ingresó a las celdas municipales sin lesiones visibles tras ser remitido por la Guardia Nacional.

Declaran que durante su arresto de 36 horas “se le respetaron sus derechos y se le suministraron líquidos y alimentos”.

Sostienen que fue liberado el 2 de enero a las 7:26 horas, “saliendo del edificio por su propio pie, sin que se le apreciaran signos de confusión”.

La autoridad municipal también justificó que no registró la detención en el sistema nacional, argumentando que no fue el “primer respondiente”.

El testimonio de la víctima: Golpes, fracturas y abandono

En un video testimonial difundido por la Ibero Puebla, Leonardo Escobar relató una experiencia radicalmente distinta.

Aseguró que durante su detención inicial “fui golpeado por la Guardia Nacional, lo que me generó una fractura de costillas”.

Denunció que, dentro de la comandancia de Apodaca, no recibió alimento, agua ni asistencia médica para sus lesiones.

Declaró que, en su desesperación, bebió agua de un grifo oxidado, lo que le provocó alteraciones de conciencia.

Su relato describe una “detención arbitraria” y una “condición discriminatoria” por su nacionalidad colombiana.

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El vacío de dos semanas: De la liberación al borde de la muerte

El profesor narró lo ocurrido tras su liberación, un periodo del que no hay registro oficial.

Afirmó que fue despojado de sus pertenencias y que la policía le impidió el acceso al aeropuerto. Desorientado, sin dinero ni documentos, deambuló por los alrededores de la terminal.

Prácticamente viví una situación de calle, obligado a refugiarme en la maleza”, declaró.

Tras varios días a la intemperie, sin comer ni beber, fue hallado al borde de la muerte por una patrulla de una clínica de rehabilitación, que lo confundió con una persona en situación de calle y lo trasladó a sus instalaciones en Juárez.

Permaneció en estado de inconsciencia y mutismo hasta el 15 de enero.

Las contradicciones institucionales y la presión social

El caso está plagado de inconsistencias oficiales. Según el medio Guillermo Ortega, mientras la policía de Apodaca sugirió un problema migratorio, el Instituto Nacional de Migración proporcionó a la Ibero evidencia de que el profesor pasó correctamente los filtros.

No existe registro de su detención en el sistema nacional, a pesar de ser un requisito legal.

La Fiscalía de Nuevo León rechazó inicialmente la hipótesis de desaparición forzada, pero días después coordinó el operativo que lo localizó.

La presión de la universidad, la familia, el consulado colombiano y un amparo judicial fueron clave para mantener la búsqueda.

¿Qué sigue? La exigencia de esclarecimiento y reparación

Con el profesor localizado, la demanda central ahora es la investigación y la justicia.

Según El Sol de Puebla, el rector de la Ibero Puebla, Alejandro Guevara Sanginés, hizo un llamado a las autoridades federales y estatales para esclarecer los hechos “a partir de la evidencia acreditable”.

La universidad desaprobó la filtración de información que busca “la revictimización” del académico.

El profesor Escobar agradeció el apoyo pero fue enfático: su caso “no puede quedar aislado porque lo que le ocurrió le puede suceder a cualquier persona”.

La Fiscalía de Nuevo León tiene ante sí la tarea de investigar las acusaciones de tortura, la detención no registrada y la cadena de negligencia que casi le cuesta la vida a un ciudadano extranjero bajo custodia del Estado mexicano.

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