Canadá analiza un escenario extremo: cómo respondería ante una hipotética invasión militar de Estados Unidos
Trump ha insistido públicamente en la idea de que Canadá podría convertirse en el “estado 51” de Estados Unidos y ha cuestionado la vulnerabilidad del Ártico canadiense frente a adversarios de Washington.
OTTAWA.- Las Fuerzas Armadas de Canadá desarrollaron recientemente un ejercicio teórico para analizar cómo responderían ante una hipotética invasión militar de Estados Unidos, un escenario que reconocen no podrían enfrentar con éxito mediante una defensa convencional.
El análisis, revelado por el diario The Globe and Mail, marca un hecho inédito: es la primera vez en más de un siglo que el ejército canadiense evalúa de manera formal un conflicto de este tipo con su principal aliado y socio estratégico.
La información fue difundida por el periódico canadiense con base en declaraciones de dos altos funcionarios del gobierno, quienes hablaron bajo condición de anonimato. (Fuente: The Globe and Mail).
Desde el inicio, las autoridades aclaran que no se trata de un plan operativo, sino de un modelo hipotético diseñado para medir capacidades, límites y tiempos de reacción ante un escenario considerado altamente improbable, pero no imposible de analizar en el contexto político actual.
Un ejercicio teórico, no un plan de guerra
Los funcionarios citados subrayan que ninguna administración estadounidense, incluida la del presidente Donald Trump, ha mostrado indicios reales de ordenar una invasión a Canadá. Sin embargo, admiten que ciertas declaraciones políticas han generado inquietud en círculos de defensa.
Trump ha insistido públicamente en la idea de que Canadá podría convertirse en el “estado 51” de Estados Unidos y ha cuestionado la vulnerabilidad del Ártico canadiense frente a adversarios de Washington.
A esto se suman sus presiones a aliados de la OTAN y sus comentarios sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, que han derivado en ejercicios de solidaridad militar entre países europeos.
¿Qué asume el modelo militar canadiense?
De acuerdo con The Globe and Mail, los planificadores militares parten de un supuesto central: Estados Unidos podría superar las defensas estratégicas de Canadá en tierra y mar en cuestión de días, incluso en menos de una semana.
El análisis reconoce que Canadá no cuenta con el número de efectivos ni con el equipamiento necesario para resistir una invasión convencional de gran escala. Ante ese escenario, el modelo plantea que las fuerzas canadienses tendrían que recurrir a una estrategia de guerra no convencional.
La respuesta prevista: guerra de desgaste y tácticas irregulares
El ejercicio contempla una defensa basada en tácticas de guerrilla, entre ellas:
- Emboscadas
- Sabotaje de infraestructura
- Uso de drones
- Ataques rápidos de tipo “golpear y huir”
Los funcionarios comparan este enfoque con las estrategias utilizadas por los muyahidines afganos contra la Unión Soviética entre 1979 y 1989, y posteriormente por el Talibán frente a fuerzas lideradas por Estados Unidos, conflicto en el que Canadá participó directamente.
El objetivo, señalan, no sería derrotar a Estados Unidos, sino imponer costos elevados a una fuerza ocupante y dificultar el control del territorio, dada la enorme extensión y complejidad geográfica del país.
Un país difícil de ocupar, aunque no de vencer
Expertos militares citados por el diario coinciden en que, si bien Estados Unidos podría derrotar rápidamente a Canadá en un enfrentamiento convencional, tendría serias dificultades para ocupar y controlar un territorio tan amplio, diverso y poco poblado en muchas regiones.
En ese sentido, el valor del ejercicio no radica en anticipar un conflicto real, sino en evaluar los límites reales de la defensa canadiense frente a un aliado militar dominante.
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Una prueba de estrés institucional
El análisis funciona como una prueba de estrés para las instituciones de defensa y el liderazgo político de Canadá. Entre los puntos evaluados están:
- Qué tan rápido colapsarían las defensas convencionales
- Cuánto margen tendría el gobierno para reaccionar
- Hasta qué punto la disuasión internacional, más que la fuerza militar, sigue siendo el principal escudo del país
Las autoridades enfatizan que el ejercicio no altera la relación bilateral, que califican como positiva y sólida.
Pese al contenido del análisis, Canadá y Estados Unidos mantienen una cooperación estrecha en materia de defensa, particularmente en la protección del continente y la modernización del NORAD.
Ambos países reiteraron que continúan trabajando de forma conjunta en seguridad continental, vigilancia aérea y marítima, así como en sistemas de alerta temprana.
NORAD, el eje histórico de la defensa continental
La relación militar entre Canadá y Estados Unidos se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando la defensa de Norteamérica se volvió una prioridad compartida. En 1958, en pleno contexto de la Guerra Fría, ambas naciones crearon el North American Aerospace Defense Command (NORAD).
Este comando binacional, único en el mundo, opera de manera permanente con personal de ambos países para vigilar y defender el espacio aéreo y marítimo de Norteamérica ante amenazas externas.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, NORAD amplió sus funciones para incluir la respuesta a amenazas terroristas y la vigilancia de incursiones en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Alaska y Canadá.
Implicaciones regionales y contexto continental
Aunque México no forma parte de NORAD, la defensa continental tiene implicaciones para toda América del Norte. Estos temas suelen abordarse en espacios trilaterales como la Cumbre de Líderes de América del Norte y bajo marcos de cooperación como el T-MEC, donde también se discuten asuntos de seguridad, migración y estabilidad regional.
Analistas en medios canadienses señalan que, frente a desafíos como la militarización del Ártico, las amenazas cibernéticas y los cambios en la política exterior de Washington, Canadá enfrenta el reto de reforzar su autonomía defensiva sin romper su cooperación estratégica con Estados Unidos.
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