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Grito por la memoria: Familias de desaparecidos exigen justicia y reparación en el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

Familiares de desaparecidos exigen justicia, reparación integral, medidas de no repetición y la presentación con vida de sus seres queridos.

Grito por la memoria: Familias de desaparecidos exigen justicia y reparación en el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

CIUDAD DE MÉXICO.- Con el corazón en la mano y los rostros marcados por la esperanza inquebrantable, cientos de familiares de víctimas de desaparición y organizaciones de la sociedad civil tomaron las calles de la Ciudad de México.

Sus exigencias son claras y desgarradoras: justicia, reparación integral, medidas de no repetición y, sobre todo, la presentación con vida de sus seres queridos.

Esta movilización conmovedora se enmarca en la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, un recordatorio anual de una herida abierta en el país.

La crítica a la falta de voluntad política

En un ambiente cargado de emoción y determinación, madres, esposas, hermanas e hijas alzaron la voz para denunciar la palpable falta de voluntad política por parte de las autoridades mexicanas.

Según La Jornada, desde tempranas horas, la Glorieta de las y los Desaparecidos en Paseo de la Reforma se convirtió en un santuario de memoria. La jornada inició con una ceremonia a la Madre Tierra, seguida de decenas de testimonios que, entre lágrimas y rabia, nombraron una y otra vez a quienes faltan, recordando al mundo que no son una cifra más.

Consignas como “Presentación con vida” e “Hijo, escucha. Tu madre está en la lucha” resonaron con una fuerza que interpela a la conciencia nacional.

La alarmante cifra que evidencia una crisis persistente

La magnitud de la tragedia fue expuesta con crudeza por el sacerdote anglicano Arturo Carrasco, del colectivo Iglesias y Espiritualidades en Búsqueda. Citando datos oficiales, señaló que México supera las 133 mil personas desaparecidas, una cifra que no incluye el subregistro o “cifras negras”.

Este dato evidencia una crisis que no cede; si en 2022 se llegó a los 100 mil casos, en apenas tres años la suma aumentó en más de 33 mil. Esto se traduce en más de 30 desapariciones registradas cada día, más de una cada hora, una estadística aterradora que dibuja un país en emergencia humanitaria.

La marcha y los símbolos de una lucha colectiva

Como parte central de la conmemoración, una marcha partió desde el Ángel de la Independencia con rumbo al Zócalo capitalino. Colectivos como el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos y el Frente Nacional por la Lucha del Socialismo (FNLS) encabezaron la movilización.

Su reclamo unísono subraya que ningún gobierno, pasado o presente, ha podido o querido dar una solución real a esta problemática. Una pausa en la Glorieta del Ahuehuete sirvió para reforzar el mensaje de que se trata de una lucha común por la vida.

En este espacio simbólico, las acciones para visibilizar el duelo fueron profundamente emotivas. Se colocó un altar sobre el pavimento, adornado con flores, veladoras y mantas que mostraban las fotografías de los ausentes, acompañado de una oración colectiva.

Una línea del tiempo pintada con las fechas de 1953 a 2024 buscó establecer una cronología de “memoria, justicia y paz” para las más de 133 mil almas faltantes. La presentación de libros y la interpretación de canciones como “Plegaria a un labrador” de Víctor Jara aportaron un componente cultural a la protesta. La pega masiva de fichas en las vallas y los tendederos con pañuelos bordados crearon un mosaico de dolor y resistencia imposible de ignorar.

Exigencias concretas y un lamento por las Madres Buscadoras

Las familias también se pronunciaron respecto al futuro, exigiendo que la próxima persona titular de la Comisión Nacional de Búsqueda desempeñe sus labores con un genuino sentido de hermandad y compromiso. Su solidaridad se extendió más allá de las fronteras, pidiendo paz y justicia para Palestina.

Sin embargo, el momento más desgarrador llegó con el testimonio desde Zacatecas, donde se denunció el fracaso del Estado en su obligación básica de proteger. Con profundo dolor, se recordó el caso de Aída Karina Juárez, una madre buscadora desaparecida en junio y localizada sin vida el pasado jueves en San Luis Potosí. Su caso es un trágico recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes buscan por mano propia. Exigieron justicia para ella y para las más de 30 madres buscadoras que han sido asesinadas, clamando porque se respete su lucha y se les garantice seguridad mientras cavan la tierra con palas y picos, buscando respuestas donde el Estado ha fallado.

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