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Producción de insectos comestibles necesita ser regulada: UNAM

El potencial nutritivo y ecológico de los insectos comestibles en México contrasta con la escasez de regulaciones y la sobreexplotación, planteando un desafío crucial para su conservación y aprovechamiento sostenible.

Imagen Ilustrativa: Pexels

Durante el Seminario de Etnobiología: Patrimonio Biocultural y Diálogo de Saberes, celebrado por el Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la UNAM, la maestra en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural, Kalina Miranda Perkins, resaltó los obstáculos que enfrenta la producción industrial de insectos comestibles en México.

En la actividad académica, se detalló que, a pesar de la popularidad del consumo de chapulines, escamoles y gusanos de maguey en el país, la falta de regulaciones claras y la entomofobia han limitado su explotación a gran escala. Según la investigadora, esto ha resultado en la escasez de empresas dedicadas a su producción, con apenas alrededor de 200 compañías en todo el país, la mayoría centradas en la fabricación de alimento para otras especies animales.

Desafíos y sobreexplotación

Miranda Perkins señaló que la falta de regulación tanto a nivel federal como local ha llevado a la sobreexplotación de especies como el gusano rojo, el escamol y el gusano blanco. Los precios elevados, llegando hasta los 2 mil pesos por kilogramo, han incentivado el saqueo de nidos y la falta de condiciones adecuadas para su reproducción, lo que afecta negativamente a la biodiversidad.

Perspectivas globales y locales

La experta también destacó que a nivel mundial, especialmente en Europa, Asia del Sur y América del Norte, así como en España, se encuentran las principales productoras de insectos comestibles, mientras que Tailandia lidera en la cría de grillos. En contraste, en México solo se han identificado tres granjas dedicadas a la cría de tenebrios, chapulines y gusanos de maguey, entre otros.

En países europeos, se ha regulado la producción de alimentos basados en insectos desde 2018, denominándolos “Novel Foods”. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y varios grupos de investigadores han respaldado su uso y protección a gran escala debido a su alto valor nutritivo, que incluye proteínas, minerales, aminoácidos, grasas y vitaminas.

Importancia cultural y biodiversidad

En la cultura tradicional mexicana, el consumo de insectos es más común en los pueblos originarios, donde representan una parte significativa de la dieta. La variedad de insectos comestibles en México es vasta, con más de 500 especies identificadas de las más de dos mil existentes en el mundo, según la Academia Mexicana de Entomología Aplicada.

Papel ecológico de los insectos

Finalmente, Miranda Perkins destacó el papel vital que desempeñan los insectos en el ecosistema, como polinizadores, en la biodegradación de residuos y en la obtención de fibras, pigmentos y medicinas. La conservación y explotación sostenible de los insectos comestibles en México representan un desafío importante para garantizar la seguridad alimentaria y la preservación de la biodiversidad.

Con información de Aristegui Noticias

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