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¿Sueñas con dormir mejor?

El sueño es un componente esencial de la vida humana que ejerce un impacto profundo y significativo en nuestro bienestar general.

Más allá de ser un simple acto de descanso, el sueño desempeña un papel crítico en nuestra salud física, mental y emocional, siendo fundamental para mantener un estado de bienestar óptimo; durante ese proceso, el cuerpo lleva a cabo procesos de reparación y regeneración de tejidos. A nivel mental, el sueño contribuye a consolidar la memoria y procesar las emociones.

También mejora la concentración, la toma de decisiones y la creatividad. La privación de sueño puede tener un impacto negativo en estas funciones cognitivas.

Mantener un ciclo regular de sueño está relacionado con la estabilidad de la presión arterial, lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.

La duración y calidad del sueño también influyen en la regulación de las hormonas relacionadas con el apetito, evitando desórdenes alimenticios y el aumento de peso.

El sueño adecuado fortalece el sistema inmunológico, lo que nos hace más resistentes a infecciones y enfermedades; que sea de calidad es un factor determinante en el equilibrio emocional, contribuyendo a prevenir trastornos como la depresión y la ansiedad.

Diversos estudios sugieren que las personas con patrones regulares de sueño tienden a vivir vidas más largas y saludables. Los deportistas reconocen la importancia del sueño para la recuperación y el rendimiento deportivo.

El sueño adecuado fortalece las habilidades para afrontar situaciones estresantes. Está vinculado a la regulación de hormonas clave como el cortisol y la melatonina, que desempeñan un papel en la respuesta al estrés y el ritmo circadiano.

Hazlo realidad
Para mejorar la calidad del sueño, intenta acostarte y despertarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Esto ayuda a regular tu reloj biológico.

Mantén tu habitación oscura, fresca y tranquila. Usa cortinas opacas, un ventilador o máquina de ruido blanco si es necesario. Reduce la exposición a dispositivos electrónicos antes de dormir, ya que la luz azul de las pantallas puede interferir con la producción de melatonina.

Evita la cafeína y el alcohol antes de acostarte, ya que pueden interrumpir el sueño. El ejercicio regular puede ayudarte a dormir mejor, pero trata de evitar hacer ejercicio intenso antes de dormir.

Dedica tiempo para relajarte: puedes leer un libro, tomar un baño caliente o practicar técnicas de relajación como la meditación. Evita las comidas pesadas o picantes antes de dormir, ya que pueden causar malestar estomacal.

Si necesitas una siesta, que no sea larga y que no interfiera con tu rutina de sueño nocturno. Practicar técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda o el yoga, puede ayudarte a conciliar el sueño y en caso de problemas persistentes, considera hablar con un especialista para obtener orientación y tratamiento adecuado.

Estas recomendaciones pueden ayudarte a mejorar la calidad de tu sueño y promover un mayor bienestar general. Recuerda que cada persona es diferente, por lo que es importante encontrar las estrategias que funcionen mejor para ti.

Datos curiosos
Los delfines son capaces de dormir con un hemisferio cerebral activo mientras el otro descansa, lo que les permite mantenerse alerta en todo momento.
Algunas personas pueden sufrir síndrome de insuficiencia del sueño, en el que el insomnio crónico puede llevar a la muerte.
Se ha demostrado que las fases de sueño REM (movimiento rápido de los ojos) están asociadas con la creatividad y la resolución de problemas.
Cerca del 15% de la población ha experimentado sonambulismo en algún momento de su vida.
El récord de privación voluntaria de sueño es de 11 días y 25 minutos, establecido en 1964.
Algunas aves pueden dormir con un ojo abierto para mantenerse alerta ante posibles depredadores.
Las moscas de la fruta son capaces de experimentar patrones de sueño similares a los humanos.
Los astronautas en el espacio sufren problemas de sueño debido a la falta de un ambiente nocturno y la gravedad.
El tiempo de sueño varía significativamente entre especies. Los gatos pueden dormir hasta 16 horas al día, mientras que los elefantes sólo necesitan unas cuatro horas.
Algunos mamíferos marinos, como las ballenas, duermen de manera similar a los delfines, manteniendo la conciencia parcial durante el descanso.

Fuentes:
Asociación Norteamericana del Corazón
Fundación Nacional del Sueño
Escuela de Medicina de Harvard
Clínica Mayo

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