Crónica: El viaje de las monedas en RTP hasta el Banco de México
En bodegas, con máquinas que ya tienen 15 años, un equipo de la RTP se moviliza día y noche para tener un control de hasta el último centavo que ingresa por las alcancías de los camiones.

CIUDAD DE MÉXICO.-Desde las alcancías de los camiones hasta el Banco de México, el viaje de las monedas que recibe la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) pasa por un centro un centro donde 14 personas las separan.
En bodegas, con máquinas que ya tienen 15 años, un equipo de la RTP se moviliza día y noche para tener un control de hasta el último centavo que ingresa por las alcancías de los camiones.
Todo se registra a mano y, luego, se pasa a una computadora.
No se les va ni un detalle, ni se cuela, por ejemplo, una moneda de 10 centavos donde deben ir las de 10 pesos.
Las máquinas se descomponen seguido. Cada bolsa tiene un peso específico. Si ese peso varía, quiere decir que alguna máquina se averió y la bolsa está contaminada con monedas que no deberían estar ahí.
"Entonces, las separamos a mano. Eso, por supuesto, nos lleva más tiempo", explica Marco Sánchez, mientras anota cada una de las bolsas que ya están listas esperando a que un camión las recoja para llevarlas al Banxico.
Durante ocho horas, en dos turnos, los empleados no escuchan ni sus voces, pues el sonido que reina es la caída en cascada de las monedas, desde que ingresan a las máquinas y cuando salen ya separadas en varios grupos.
"El Banco de México nos da las especificaciones de cuánto debe pesar cada bolsa, dependiendo si es de 10 pesos o de 50 centavos", explica Marco mostrando un pizarrón con los requerimientos del banco.
En la bodega del Centro de Monedas no hay lugar para distracciones.
Los empleados deben estar atentos, pues en cualquier momento puede salir un billete, el cual es mostrado a alguna de las dos cámaras antes de ser alejado de los metales y colocarse en un sitio especial.
Afuera del centro está el taller de alcancías, donde Pedro Téllez maneja una máquina con arena de partículas de metal para que las alcancías queden como nuevas, con el color del servicio: Nochebús o Atenea.
"Va combinada la presión de aire con arena, que permite que nosotros trabajemos más rápido, tanto gabinete como alcancía, es la que se procesa aquí con mantenimiento desde cerradura hasta detectar una fisura", asegura Téllez.
Nadie sale de la bodega del Centro de Monedas sin un registro cauteloso hasta de la boca para asegurarse que el viaje de cada centavo que el usuario metió en las alcancías llegue hasta su destino en el Banco de México.
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