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Policiaca

El feminicidio de Verónica que nadie impidió

Su pareja ya enfrentaba dos procesos penales por violencia familiar y lesiones, también tenía medidas cautelares, pero un juez de control se negó a imponer la prisión preventiva

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Por Saúl Martínez

El feminicidio de Verónica que nadie impidió

El feminicidio de Verónica que nadie impidió

Frente a una computadora y con un cubrebocas negro en una sala anexa, Luis Hugo fue presentado a la audiencia de vinculación a proceso que de manera virtual se realizó este lunes en el Centro de Justicia de Río Nuevo, acusado del feminicidio de Verónica, su esposa.

Aunque en ocasiones estuvo cabizbajo, Luis Hugo inclinaba de lado su cabeza la mayor parte del tiempo al escuchar a la juez Patricia Moreno o las acusaciones de la fiscal Consuelo García, como si se esforzara en entender su lenguaje.

La audiencia duró apenas una hora, pero las pruebas le resultaron contundentes a la juez de control para resolver, sin receso de por medio, la vinculación a proceso y la imposición de la prisión preventiva. Hasta entonces, la mirada de Luis Hugo parecía reflejar confusión.

El proceso penal en su contra, con la causa penal 4333/2020 y el NUC 02-2020-28719, iniciado el sábado pasado, proseguirá su cauce durante los próximos seis meses que se estableció el periodo de investigación, hasta abril del 2021, a un año de la primera denuncia que interpuso.

Su hijo fue el último en oírla con vida

El miércoles 30 de septiembre, Verónica Martínez García hablaba por teléfono con su hijo Christopher, quien estaba en San Luis Río Colorado, cuando llegó Luis Hugo a su casa y comenzó a gritarle.

“No me voy a ir, esta es mi casa”, señaló haber escuchado Christopher en su declaración. Inmediatamente después escuchó los golpes y llanto de su mamá. El sólo pudo gritar por el teléfono que no la golpeara. Segundos después, Verónica tomó el teléfono y se despidió de su hijo.

Su hijo trató de comunicarse de nuevo, pero no tuvo éxito. Le avisó también a su hermana de lo ocurrido. Ambos llamaron al 911 desde San Luis Río Colorado y pidieron ayuda para que alguna patrulla en Mexicali fuera a su domicilio a verificar si estaba bien. La unidad llegó, pero se marchó al reportar que nadie le abrió.

Christopher le avisó a su papá, el ex esposo de Verónica sobre lo ocurrido. Este llamó a un primo de ella para que pudieran ir a verificar si estaba bien. “No te vayas de ahí hasta que no la veas y hables con ella.

Al mismo tiempo llamaron al 911 y pidieron otra patrulla que acompañó a su primo José Ángel, quien se brincó el cerco cuando Verónica no abrió la puerta. A través de la ventana la vio tirada en el piso de una recámara, los policías forzaron su entrada y paramédicos confirmaron la muerte.

Tres horas después del hallazgo, policías reportaron la detención de Luis Hugo, a unas cuadras del sitio, quien presuntamente portaba un cuchillo, aunque es distinto al arma homicida que fue encontrada envuelta en ropa dentro de la casa.

La violencia de la que fue víctima Verónica era también conocida por sus vecinos, algunos de ellos testifican en contra del imputado, al que vieron salir de la casa con los zapatos manchados de sangre la noche en que fue encontrada sin vida.

El camino al feminicidio

El asesinato de Verónica no fue fortuito. Una serie de eventos de violencia que se convirtieron en procesos penales daban señal que su caso empeoraría, pero para ese entonces, ni siquiera el juez de control que los atendió pareció haberse dado cuenta.

El 22 de marzo de este año, cerca de la medianoche, unas fotografías comenzaron a llegar al celular de Verónica. Luis Hugo tomó su celular y le cuestionó sobre las imágenes, luego la insultó y rompió dos televisores y una tablet.

En el episodio de furia, Luis intentó golpearla con el puño cerrado, pero el hijo de Verónica, quien atestiguó todo, lo impidió. El caso fue denunciado como violencia familiar y la Fiscalía General del Estado abrió la carpeta con NUC 0202-2020-11349.

Tres días después, el 24 de marzo, Luis Hugo fue dejado en libertad y se aplicó una medida de protección para Verónica, para que no se acercara a ella a molestarla, intimidarla o agredirla, al menos por el periodo de un mes.

El conflicto empeoró, pues el 9 de abril por la tarde, Luis Hugo volvió al domicilio y comenzó a discutir con Verónica. Luego de dirigirle los insultos más denigrantes que puede recibir una mujer, la tomó del cuello y la amenazó de muerte. “Si me metes a la cárcel, cuando salga te voy a matar”, según se lee en la denuncia.

Luis fue detenido y dos días después, el caso se judicializó como violencia familiar y lesiones en la carpeta de investigación con NUC 0202-2020-12792 y causa penal 1408/2020. El 12 de abril se le vinculó a proceso y se otorgaron 2 meses para la investigación.

En esa audiencia, la fiscal pidió que el sospechoso quedara en prisión preventiva, pues había un riesgo de fuga, pues es de nacionalidad peruana, además de los antecedentes de violencia en contra de la víctima.

Para el juez de control que vio el asunto, Juan Salvador Morones Pichardo, le pareció “excesiva” y “desproporcional al riesgo” la medida cautelar de prisión preventiva y por ello le permitió que llevara el proceso en libertad.

En cambio, el juez le ordenó que se separara del domicilio, que no se acercara a la víctima o tener contacto con ella para molestarla. Estas medidas debían ser vigiladas por la Policía Municipal y por la Unidad de Medidas Judiciales.

A Verónica le falló todo ese sistema, pues el 30 de septiembre fue encontrada sin vida, golpeada y acuchillada presuntamente por su pareja, la que, en papel, no debía siquiera de acercarse a ella.  

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