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Mexicali

Pide humanidad ante dolorosa espera de cirugía

La cirugía de la joven fue pospuesta por la pandemia Covid-19, el insoportable dolor en su espalda la postró en una cama.

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Por Nicolle De León

Pide humanidad ante dolorosa espera de cirugía(Victor Medina Gorosave)

Pide humanidad ante dolorosa espera de cirugía | Victor Medina Gorosave

Frustrante es el viacrucis que atraviesa la joven Pamela, quien perdió su movilidad a causa de un mal genético en su espalda, la solución: una cirugía, tras siete años de espera, estaba a un paso de ser programada, pero, ante la pandemia, el sueño de dejar de sufrir, se esfumó.

“Para mí es muy frustrante no poderme mover como lo hacía antes, decir voy al baño sola, bañarme sola, no poder bajar las escaleras a desayunar, que alguien tenga que apoyarme, para todo, es frustrante que no exista esa humanidad en operarme”, reclamó en llanto Pamela.

Su nombre es Pamela Patricia Méndez Pulido, tiene 26 años, estudia la licenciatura de psicología, gusta del dibujo y las caminatas; originaria de Tecate, ahí inició su tratamiento desde el 2014, a partir de que cambió de residencia a Mexicali, inició la atención en la Clínica 30 del IMSS, en el año 2017.

Ella se pregunta, por qué la vida le puso esta prueba, y si el sistema de salud, tendrá la humanidad para cumplir sus obligaciones con una derechohabiente, pues considera que ella cumplió con su parte.

Pamela siempre estuvo pendiente de sus citas y todo lo que se le requería para aliviar su padecimiento; relató que sin ver sus radiografías, le dijeron que tenía una lumbalgia, y que tendrían que matarle un nervio.

Asistió por varios meses a la clínica del dolor del IMSS, donde le hicieron infiltraciones en extremo dolorosas, ya que consisten en insertar agujas en su espalda, llegando a colocar ocho en una sola sesión.

“Me dijeron que si no me operaba tendría que realizarme eso, por el dolor que sentía, decidí no seguir, insistí para que me mirara el neurocirujano, cuando llego a mi cita, me la cancelan porque él estaba en operación, me la reagendaron y me atendió el doctor Héctor Higuera”, relató.

Dijo que el médico, le indicó que tenía que ser operada, para matarle el nervio, solicitó que le hicieran una resonancia magnética, y le puso una cita para valoración preoperatoria, porque él ya estaba seguro de que sería operada.

El 2 de febrero le hicieron la resonancia magnética, pero nunca revisaron sus resultados, porque inició la contingencia Covid-19.

“Yo entiendo la situación del Covid, pero al principio no había tanto contagio como para no poder realizarme la operación o leerme la resonancia magnética, tuve que ir con médicos privados para que me diera un diagnostico”, aseveró.

El diagnostico fue que la operación era necesaria, fue entonces que acudió en muchas ocasiones al área de urgencias del IMSS, y los médicos le contestaban que no podían darle más medicamento.

Con el paso del tiempo, su postura comenzó a inclinarse hacia el lado izquierdo, el médico le dijo que era normal, que hasta que no le mataran el nervio no cambiaría.

“Yo sigo insistiendo, asistiendo de vez en cuando al IMSS, pero el director Guillermo García menciona que ya no me mueva, y que no me esté trasladando”, precisó.

“Me dijeron que no podían operarme, que me tenía que aguantar, pero yo tengo siete años padeciendo todo esto, tres años agravada, no he dejado de insistir, he realizado los tratamientos, he gastado, para que me atiendan, porque en IMSS me lo niegan”, declaró. 

“Yo lo que necesito es que me quiten el dolor, sé los riegos que implica una cirugía de esa magnitud, pero si no hago nada, me voy a quedar así, y no me quiero quedar así”, comentó con imponencia.

Para no lastimarse, debe de estar en una posición donde sus piernas forman una “V”, comentó que tras tantos días así, es muy incomodo, su pierna izquierda ya no le responde como debería.

“Es frustrante pasar de poder correr, caminar bien, a necesitar un bastón, un andador y ahora una silla de ruedas, eso en mi persona psicológicamente aun no lo comprendo, no lo asimilo”, explicó.

SUBROGACIÓN

La joven ha buscado que se aplique la norma del IMSS donde se establecen las disposiciones para que se subrogue el servicio, sin éxito, ya que los directivos argumentan que no hay dinero.

“A pesar de que insisto cada semana en que me apoyen, que me subroguen la operación, me dicen es que no es urgente, ¿cómo no puedo serlo?, si el dolor está ahí presente, creciendo”, señaló.

“No quiero lastima, solo poquita humanidad, que puedan operarme, he hablado con el jefe de ortopedia, el doctor Mijares, y me amedrenta diciéndome ‘si te opero te puedes contagiar, y no tengo lugar para operarte, solo te voy a poner en un pasillo”, mencionó.

“Él mismo me dijo, ‘para este tipo de operaciones hay dinero’, esas fueron las palabras, del médico, hay dinero desde enero, que no se ha utilizado, el neurocirujano Antonio Alcantar, me dice que no puede hacer nada por mí, yo solo pido una fecha de operación, porque ya no puedo con el dolor”, reclamó.

Solo las piezas para realizarle la operación, cuestan 200 mil pesos, más el costo del médico, curación y hospitalización en el sector privado, recurso con el que no cuenta.

EFECTOS

La toma de medicamentos y el aislamiento, le ha traído efectos secundarios en su salud física y mental, describió que afecta su organismo, llegando al grado de sentirse mareada, y vomitar la medicina, aunado al insomnio que en promedio le permite dormir dos horas.

“Siento en mi columna como si algo tronara, algo se mueve y es doloroso, muy doloroso, y el médico no lo entiende, Guillermo García dice que no puede hacer nada por mí, estoy en riesgo de perder mi movilidad, ¿cómo me quito esa frustración?”, cuestionó.

“Los medicamentos me mandan a otro mundo, he visto doble, me mareo, y se lo hago saber a los médicos, y psicológicamente hablando me frustra no poder hacer absolutamente nada”, añadió.

APOYO

Rocío Sánchez, ha sido el apoyo de Pamela, ya que se ha encargado de sus trámites y papeleos dentro de la institución, es ella quien ha tenido que hacerle guardia al director del IMSS, intentando tocarle el corazón.

“He tenido un humor malo, ella no tiene la culpa pero aguanta que un día esté enojada, frustrada, que no quiera comer, ni levantarme de la cama para nada”, mencionó Pamela.

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