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Mexicali Maximiliano Díaz y Leyvi Hirata destacaron en certámenes de la especialidad.

Para triunfar, uno debe amar lo que hace, dicen jóvenes promesas de la robótica

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Por Fernanda Acosta

Para triunfar, uno debe amar lo que hace, dicen jóvenes promesas de la robótica

Para triunfar, uno debe amar lo que hace, dicen jóvenes promesas de la robótica

A su corta edad, los jóvenes Maximiliano Díaz y Leyvi Hirata, aseguran haber encontrado en la robótica su vocación de vida, y reconocen que para destacar en cualquier disciplina, es necesario sentir pasión por la actividad.

Los mexicalenses tienen 17 y 18 años de edad, respectivamente, y están a punto de concluir sus estudios de bachillerato en el Cbtis 21.

Antes de finalizar el semestre 2017-2, pusieron en alto el nombre de su preparatoria al colocarse dentro de los tres primeros lugares en dos concursos de robótica.

Quienes los rodean, los consideran un ejemplo de constancia y dedicación, pues consiguieron el primero y tercer lugar de la categoría Sumobot Autónomo, con los prototipos que nombraron “Arturito” y ‘Hankino’, en una competencia organizada por el Instituto Tecnológico de Mexicali durante noviembre pasado.

Apenas un día después de llevado a cabo dicho concurso, nuevamente destacaron entre los competidores del Torneo de Robótica CRODIT 2017-2 organizado por la Universidad Autónoma de Baja California.

Gracias al apoyo de sus profesores, directivos y familiares, como ellos mismos reconocen, se hicieron acreedores del segundo y tercer lugar en la categoría Sumo Autónomo 3Kg.

Amar y disfrutar la actividad, son la clave de buenos resultados

Desde que iniciaron sus estudios de preparatoria, ambos jóvenes mostraron gran interés por la disciplina, pero tras sus primeros cursos en la especialidad de Mecatrónica cuando descubrieron que se trataba de algo más que una inquietud para ellos.

“La Mecatrónica llamó mi atención porque consiste en varias cosas que me gusta hacer: informática, mecánica, electrónica. Esa mezcla le da un toque único como disciplina, y te da la oportunidad de crear productos que otros no podrían”, definió Maximiliano.

“Nos hemos dado cuenta de que no es necesario dejar de ir a fiestas, o de hacer actividades como jugar videojuegos. No necesitas ‘matarte’. Para que una persona pueda destacar en algo, es necesario que lo ame, que lo disfrute”, agregó Leyvi.

Elementos como la constancia, disciplina y mantener siempre despierta la curiosidad, son esenciales para sacar adelante los proyectos, no importando si son a nivel escolar, personal o de manera profesional.

“Por ejemplo yo invierto bastante tiempo de mi día estudiando fuera de la escuela, porque me gusta investigar cosas que desconozco. Busco, entiendo y aplico las cosas. La curiosidad te impulsa a investigar, y a hacer cosas nuevas”, coincidieron los jóvenes.

En el futuro, ambos buscarán profesionalizarse en el área de la ingeniería, desde donde trabajarán para generar aportaciones que mejoren la calidad de vida de las personas.

Sin embargo, a Leyvi y a Maximiliano les gustaría que cada vez hubiera más jóvenes que descubran cuál es su pasión y la conviertan en una actividad a beneficio de quienes los rodean.

“Mucha gente es muy inteligente pero no entra a concursos o no hace nada porque tiene miedo de fallar. No hay que tener miedo, ni sacarle la vuelta a los retos. Con preparación, puedes hacer cualquier cosa que quieras”, finalizaron.



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